NARCOPISO EN VALENCIA | Una cuidadora convierte en narcopiso la vivienda de una mujer mayor con demencia senil en València
Una cuidadora de 32 años ha sido detenida en València por la Policía Nacional acusada de convertir en narcopiso la vivienda de una mujer con demencia senil a la que debía acompañar en el turno de noche. Fue el hijo de la anciana quien descubrió las dosis que la presunta traficante había ocultado en la casa, lo que propició que llamara a la policía y pusiera fin al negocio clandestino que le generaba importantes beneficios económicos adicionales.
[–>[–>[–>Ha sucedido, según ha informado este viernes la Jefatura Superior de Policía de València en un comunicado, en un domicilio del distrito de Abastos, después de que el hijo de la mujer que vivía en el piso, de avanzada edad y con un importante deterioro cognitivo provocado por una demencia senil, encontrase en la casa algunas señales que no le gustaron, como, por ejemplo, varios vasos y ciertos restos sobre la mesa del salón.
[–> [–>[–>Dos cuidadoras y una sospecha
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Ante la sospecha de que alguna de las dos cuidadoras estuviese usando la casa de su madre con fines distintos a los pactados, esto es, tenerla vigilada y cuidada día y noche, decidió mirar con más detenimiento por toda la vivienda. Así fue como encontró escondida encima de un armario una bolsa con lo que, sin muchas dudas, interpretó como diferentes tipos de drogas, listas para ser puestos a la venta, ya que incluso había una pequeña balanza y numerosas bolsitas de plástico transparentes de autocierre.
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Espantado ante el hallazgo, llamó a la Policía Nacional, que envió una patrulla a la vivienda, cuyos agentes constataron que, evidentemente, se trataba de estupefacientes, así que alertaron a sus compañeros del grupo de Policía Judicial de la comisaría de Abastos, quienes se hicieron cargo.
[–>[–>[–>Intentó tirarla por el váter
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Las drogas guardadas sobre el armario -dos bolsitas con pastillas de color rosa, una papelina de color blanco, varias bolsas conteniendo una sustancia en polvo de color blanco, así como la báscula y diferentes efectos que podrían estar relacionados con el tráfico de drogas, como recortes de papel y alambres de cierre- fueron intervenidas para su pesaje y enviadas a Sanidad para ser analizadas, mientras todos los esfuerzos se volcaban en dirimir cuál de las dos cuidadoras contratadas era la responsable de haber convertido la vivienda de la anciana en un auténtico narcopiso aprovechando su estado mental.
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Las sospechas se dirigieron pronto hacia la mujer que hacía el turno de noche, de ocho de la tarde a ocho de la mañana. Los agentes esperaron a que llegara ese día a su trabajo y se identificaron como policías. La mujer les acompañó al interior y, antes de nada, pidió ir al baño, momento que aprovechó para intentar arrojar al inodoro más drogas que llevaba en ese momento en su bolso, en concreto, una bolsa con metanfetaminas que llevaba oculta en el escote.
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[–>Parte de la droga incautada en la vivienda de Abastos que el cuidador había convertido en narcopiso. / Policía Nacional
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163 gramos de droga, una balanza, dinero…
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Los agentes se lo impidieron y la detuvieron. En total, se incautaron 113 gramos de metanfetamina, 17 de cocaína, seis y medio de tusi o cocaína rosa, unos 27 gramos de MDMA, esto es, éxtasis, así como 280 euros en efectivo y la báscula de precisión, entre otros efectos relacionados con el tráfico de drogas al por menor.
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Lo que no se ha podido constatar son las ventas que se le presuponen, ya que de no haber detenido a la cuidadora, las drogas habrían continuado en el piso, con el consiguiente riesgo de que la anciana acabara por intoxicarse accidentalmente con algún posible resto que la cuidadora hubiese dejado a su alcance, de manera que los investigadores priorizaron la seguridad de la mujer sobre cualquier otro interés de carácter policial.
[–>[–>[–>Puso en riesgo a la mujer
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Además, la incautación de las sustancias y los útiles son prueba suficiente de la actividad de la que se la acusa, la ejerciera en otro sitio o, como se sospecha, en esa vivienda, con la impunidad que le otorgaban tanto hacerlo de noche, cuando los vecinos no se daban cuenta del trasiego de compradores, como la merma de las facultades mentales de la mujer a la que, además, había expuesto a un evidente riesgo en lugar de desarrollar la labor para la que había sido contratada, esto es, cuidar de su bienestar.
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