Néstor, el abogado que se complicó la vida dibujando
Él mismo reconocía que le gustaba complicarse la vida, porque sus intereses eran muchos. Quizás esa tendencia innata explique por qué que siendo un joven que odiaba las matemáticas acabó matriculado en Ingeniería de Minas, en la Universidad de Oviedo; quizás fuera también la causa de que, descartada esa primera elección, emprendiese la carrera de Derecho y que se enredara colaborando en prensa como humorista gráfico. Podría ser también la razón de que le gustara tanto el protocolo, cuanto más aparatoso mejor, confesaba, y que, sin habérselo propuesto, acabara encargándose de esos asuntos en el Colegio de Abogados de Oviedo. Abogado, experto en protocolo, humorista gráfico, todo ello fue Modesto Néstor González. Sobre todo ello, lo último, y ante todo dibujante.
[–>[–>[–>Hace un par de años, cuando el Colegio de Abogados le dedicó un homenaje y le otorgó su medalla al mérito, Nestor, que tan buena mano tenía para trazar líneas y entrelazar en ellas bromas, chistes y sátiras, declaró haber entrado en «la recta final». «No sé si será muy larga o muy corta -yo creo que muy corta-, es una recta extraña, llena de curvas que voy superando», contaba. El pasado miércoles, a los 82 años, llego al final de ese tramo algo sinuoso que le quedaba por vivir, y ayer, en el tanatorio de los Arenales, en Oviedo, con una celebración de la palabra de despedida, familiares y amigos pusieron el trazo final a su prolífica existencia.
[–> [–>[–>A Néstor el bloc de dibujo lo acompañó desde bien niño. Mal estudiante –eso decía él–, sus padres le animaron a cultivar aquella afición. Si a algo le temía en la vida era a que llegara el día en que no pudiera dibujar y lo hizo hasta hace bien poco, hasta el inicio de este año, en el periódico donde había empezado a publicar siendo muy joven, «El Diario Montañés».
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Celebración de la palabra por Modesto Néstor González. / Irma Collín
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A lo largo de los años lo haría también en infinidad de periódicos. En Asturias empezó en «La Voz de Asturias» y «La Hoja del Lunes»; se fue a Madrid, para hacer una formación en Derecho Fiscal, y acabó publicando en «Marca», en «Arriba» y haciendo ilustraciones para la televisión. Corrían los años 70 y era una época propicia para la sátira política y Néstor se las vio más de una vez con la censura. Sus dibujos siempre mantuvieron el trazo sencillo, más sincrético a medida que pasaba el tiempo, desdiciendo su confesada inclinación por las complicaciones. Su humor bebía de las misma fuentes que «La Codorniz» y «Hermano Lobo». Y en ese contexto empezó a trabajar para LA NUEVA ESPAÑA, donde mantuvo una tira cómica de actualidad política de 1977 a 1983. En 1995 se incorporó al diario «El Comercio», hasta 2023.
[–>[–>[–>Hizo alguna incursión en la ilustración infantil de la mano de Ediciones Nobel –en «Las andanzas del Lazarillo de Tormes»– y como buen carbayón, de los que jugaban en el Campo San Francisco de niño, alumno del Auseva, no pudo negarse cuando le propusieron encargarse de cartel del Martes de Campo el año pasado. Ese, con una tierna Mafalda reinterpretada por su lápiz, fue uno de los últimos dibujos que nos regaló.
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