NIÑOS GAZA CÁNCER | «Queremos vivir»: el deseo de los 13 niños gazatíes que viajan a España para tratarse el cáncer

«Queremos vivir, no queremos morir«: es el grito de desesperación de Wafae, cuyo pequeño hijo, Abdulah, padece cáncer al igual que los otros 12 niños y niñas procedentes de la Franja de Gaza que partieron este miércoles de El Cairo a Zaragoza para recibir tratamiento en España.
Estos niños acudieron a la Base Aérea de Asharq en El Cairo con equipaje ligero, pero lleno tanto de ilusión como de tristeza, porque aguardan recuerdos imborrables de lo que vivieron en Gaza, un lugar donde la vida se ha vuelto «insoportable», según narraron a EFE.
Con la esperanza de volver a Gaza pero ya sanos, fueron evacuados desde El Cairo, acompañados de 23 familiares en un avión militar fletado por el Gobierno eslovaco.
La guerra no solo ha destruido sus casas, sino también sus cuerpos frágiles y enfermos porque estos niños, todos con enfermedades oncológicas, vivieron que sobrevivir bajo las bombas israelíes en la devastada Franja de Gaza, hasta que fueron evacuados con la ayuda de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Anas, con tan solo 19 años, salió de allí para acompañar a su hermano pequeño, Moaad de 13 años, al que diagnosticaron en enero de este año neuroblastoma, un cáncer infantil que se forma en el tejido nervioso.
Hambre y cáncer
Él relata con una sonrisa triste los horrores vividos y cómo la guerra confunde la falta de alimentos con la enfermedad: «Al principio pensamos que era normal que estuviera perdiendo peso, porque en la guerra todos lo hacíamos», expresó al lado de una de las cuatro ambulancias en las que los pequeños más graves fueron trasladados al aeropuerto militar de El Cairo desde donde salieron a España.
Pero después – Anas continúa el relato- Moaad no podía sostener cosas y se quejaba de dolores en los huesos, y tras varios análisis y estudios médicos finalmente descubrieron que era neuroblastoma, un cáncer para el que no hay tratamiento en Gaza. Ahora, Anas espera que en el País Vasco, donde serán trasladados al hospital, puedan salvar a su hermano pequeño.
Dentro de una fría sala de espera de la base aérea, Safaa sostiene la mano de su hijo Mohamed, un niño de pocos años que padece leucemia: «La situación en Gaza es tan mala que la palabra ‘mala’ se queda corta. Comíamos lo que encontrábamos, incluso alimentos para animales. Sospecho que la desnutrición fue lo que llevó a mi hijo a esta enfermedad».
La situación en Gaza es tan mala que la palabra ‘mala’ se queda corta»
Safaa quiere volver a Gaza porque tiene a cuatro niñas y un niño, este último padece sordera y dependía para todo de ella, pero nadie le garantiza cuándo será el regreso. «Mi mayor deseo es que haya tregua en Gaza para poder volver con los míos», añadió.
Walaa, de 18 años, y su madre cargan en su piel las cicatrices de un reciente accidente cuando estaban de camino a un hospital en Egipto, una desgracia más al sufrimiento al que se enfrentan por la enfermedad que padece y a la devastación vivida por la guerra.
Al igual que el resto de niños, Walaa perdió más de 20 kilos a causa del cáncer: «No podía caminar, no tenía fuerzas. La falta de comida nos destruyó a todos (…) Cuando finalmente hicieron análisis, descubrieron que tenía cáncer del sistema inmunitario», explicó su madre.
Su madre, que se trasladará con su hija a Barcelona, también tiene su corazón en el devastado enclave palestino, porque ahí dejó a su hijo de tan solo tres años después de que le rechazaran la solicitud de llevarlo con ella.
Con una cámara con la que fotografiaba a todos y correteando por la sala de la base aérea, Bayan, una niña de unos 9 años con leucemia, no escatima en repartir sonrisas y besos.
La pequeña había mostrado mejoría hasta que la guerra se llevó a su hermana de 15 años, desde entonces, su enfermedad volvió con más fuerza. «Necesita un trasplante de médula ósea. Por eso, nos permitieron salir», contó su acompañante.
Para estos niños, España representa una oportunidad de vida, pero en los ojos de sus familiares persiste la incertidumbre, y se preguntan qué pasará cuando terminen sus tratamientos y si podrán regresar a un hogar.
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