Nissan y Chery negocian fabricar coches chinos en la factoría británica de Sunderland
Nissan abre las puertas de Sunderland a Chery. El fabricante japonés y el grupo chino han firmado un memorando de entendimiento no vinculante para estudiar la producción de vehículos de las marcas Chery, Jaecoo y Omoda en la planta británica de Sunderland. El posible acuerdo, que podría comenzar en el año fiscal 2027, responde a dos realidades opuestas: Nissan necesita llenar una línea de producción subutilizada después de reestructurar sus operaciones europeas, y Chery, por su parte, busca una plataforma de ensamblaje local para evitar los aranceles que Bruselas impone a los vehículos chinos producidos a miles de kilómetros de distancia.
La confirmación de estas conversaciones llega apenas un mes después de que Stellantis y Dongfeng firmaran un pacto para producir modelos chinos en Europa, que perfila una tendencia imparable: la industria automovilística china ya no sólo exporta sus coches, sino que está empezando a alquilar fábricas extranjeras para ganar capacidad y legitimidad europeas.
El movimiento industrial: cómo integrar a Chery en Sunderland
La planta de Sunderland, la mayor planta de fabricación de automóviles del Reino Unido, tiene espacio para un nuevo inquilino. Después de los ajustes anunciados a principios de este año, Nissan consolidó la producción en la Línea Dos, liberando así la Línea Uno. Esta es exactamente la línea que se asignaría a los vehículos Chery si las negociaciones fueran fructíferas. La producción quedaría en manos de los empleados de Nissan, y la planta seguiría siendo propiedad de la multinacional japonesa, un detalle no menor para mantener el control operativo y la reputación manufacturera.
La nota no especifica qué modelo o modelos se ensamblarán, pero Nissan señaló que sería un vehículo de pasajeros dirigido al mercado británico. Teniendo en cuenta la cartera de Chery en Reino Unido -que incluye la propia marca Chery, Jaecoo y Omoda-, es muy probable que se trate de un SUV compacto, un segmento donde los chinos están consiguiendo más matriculaciones. La producción no comenzará hasta el año fiscal 2027, lo que deja margen para cerrar márgenes comerciales y adaptar la línea sin prisas.
La operación, sin embargo, no implica que Nissan pierda el control de la planta ni que renuncie a su conocimiento tecnológico. Se trata de un acuerdo de fabricación por contrato, similar al que ya practican algunos fabricantes europeos para optimizar sus activos industriales. Lo importante es que Nissan factura por hora de línea y por unidad producida, sin asumir el riesgo comercial de los vehículos Chery, que seguiría recayendo sobre el grupo asiático.
Chery ya vende el doble que Nissan en Reino Unido: una amenaza que se convierte en socia
Chery vendió más de 10.000 coches en abril en el Reino Unido, frente a sólo 4.000 de Nissan. La fábrica de Sunderland necesita un inquilino y su más feroz rival está llamando a la puerta.
Los números son elocuentes. Según los datos de registro del mercado británico del pasado mes de abril, las tres marcas del grupo Chery –Chery, Jaecoo y Omoda– sumaban juntas 10.052 unidades. Esto es más del doble 4.079 coches que Nissan registró en el mismo período. Un hecho que, además de ilustrar la fuerza de las marcas chinas, explica por qué Nissan decidió buscar un socio para su línea infrautilizada: si no puedes vencer al enemigo, alquilarle la fábrica.
Esta asimetría comercial no es accidental. Los modelos chinos se están posicionando como una opción de entrada rentable al mercado del Reino Unido, especialmente después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la consiguiente necesidad de que los fabricantes ofrezcan precios competitivos libres de aranceles. Fabricar en Sunderland permitiría a Chery evitar los recargos aduaneros que la UE aplica a los vehículos importados de China –y que el Reino Unido también puede aumentar–, al tiempo que lograría el sello “made in UK”, un valor importante para algunos consumidores.
Qué gana Nissan y qué se juega Chery en esta operación
Para Nissan, el incipiente acuerdo tiene sentido financiero inmediato. La planta de Sunderland ha estado subutilizada en un 40% en los últimos trimestres, según estimaciones de los analistas, y cada hora de inactividad es un costo fijo que afecta el resultado final. La llegada de Chery significaría ingresos recurrentes provenientes de la fabricación, sin mayores inversiones en el desarrollo de productos. Eso sí, a cambio de convivir con un competidor directo bajo el mismo techo, lo que puede generar tensión sindical o de imagen si los trabajadores ven la paradoja de montar coches rivales mientras la producción de Nissan se resiente.
Para Chery, Sunderland es más que un lugar simbólico. Es la puerta de entrada a Europa sin los riesgos de poseer su propia planta (inversiones totalmente nuevas) y con la ventaja de beneficiarse de unos costes laborales británicos más bajos que los de Europa Central. Además, el grupo chino evita los cuellos de botella logísticos y los aranceles, que actualmente encarecen cada automóvil alrededor de un 10% en el mercado británico posterior al Brexit. La medida tiene precedentes: el citado pacto Stellantis-Dongfeng y el anterior acuerdo de BMW con la Gran Muralla para producir Minis eléctricos en China, aunque en este caso la corriente se invierte: un europeo produce los chinos en su propio territorio.
Sin embargo, el memorando es sólo el primer paso. Las conversaciones deben desembocar ahora en un acuerdo vinculante, y el éxito dependerá de factores como el compromiso de mantener volúmenes mínimos, el reparto de las inversiones para la adaptación de la línea y las condiciones laborales acordadas con los sindicatos. Nissan ha dejado claro que la planta sigue siendo de su propiedad, al igual que la fuerza laboral. Chery, por su parte, debe garantizar que la calidad de la producción esté a la altura de los estándares esperados por el consumidor europeo, lo que no siempre resulta fácil para los productores chinos que debutan en el Viejo Continente.
Análisis de impacto
- Datos de mercado que lo cambian todo: Chery ya registra el doble que Nissan en el Reino Unido, lo que convierte a su rival en el inquilino ideal para una fábrica infrautilizada.
- El rumor que corre en las oficinas del sector: El pacto no es un caso aislado. Después de Stellantis-Dongfeng, otros grupos chinos como BYD o Geely están probando fábricas europeas con exceso de capacidad, y Sunderland podría ser la punta de lanza de una nueva ola de acuerdos de este tipo.
- Veredicto: La operación es una fórmula pragmática y predecible. Nissan capta ingresos de fabricación y optimiza sus recursos; Chery logra acceso a la producción local y supera barreras comerciales. El riesgo para la reputación de un fabricante japonés que ensambla los automóviles de un competidor chino es manejable si las cifras son correctas. Pero la verdadera prueba llegará cuando el primer Cherys salga de la línea de producción en Sunderland y el cliente británico juzgue si un automóvil chino ensamblado en el Reino Unido es tan bueno como uno japonés.
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