No contrates un seguro a todo riesgo sin conocer estas exclusiones que te costarán dinero
Estás a punto de contratar un seguro a todo riesgo pensando que te cubrirá cualquier problema de tu coche, pero llega la avería importante y descubres que no lo cubre. Te lo digo, he visto más de una mirada inexpresiva en el laboratorio: “Todos los riesgos” no son “todo” como parece. Sobre el papel, es la póliza más completa: lesiones personales, robo, incendio, vidrios y vandalismo son estándar en la mayoría de las empresas. Pero la letra pequeña esconde exclusiones que pueden costarle bastante dinero.
Qué cubre (y por qué paga más)
En este sentido, el seguro a todo riesgo de daños accidentales se diferencia del seguro de responsabilidad civil básico Tú asumes los daños a tu auto aunque sea tu culpa. Están cubiertas las colisiones durante el estacionamiento, el golpe contra un pilar o la salida de la vía sin que intervenga otro vehículo. Según datos del RACE, también están previstos el robo total del vehículo o de piezas concretas -cuidado con los accesorios no declarados, que podrían quedar en el exterior-, incendios por averías eléctricas y rotura de cristales, estos últimos muchas veces sin franquicia. También se suelen incluir actos vandálicos, como un arañazo en una llave o un espejo roto, así como los daños causados por granizo o impacto con animales en la carretera.
Las exclusiones que nadie te explica a la hora de contratar
Aquí es donde la política muestra sus dientes. No están cubiertas las fallas mecánicas por desgaste.. Si la correa de distribución revienta, el motor se cala por culpa de la gripe o la caja de cambios falla por el kilometraje, el seguro no paga ni un céntimo. El mantenimiento periódico tampoco está incluido: el cambio de neumáticos, frenos, embrague o batería es tu responsabilidad. Pero hay más: conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, participar en carreras o hacer un uso inadecuado del coche invalida toda cobertura. Incluso los acontecimientos extraordinarios (inundaciones graves, terremotos) están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros, no por su empresa.
Otro clásico: los cambios no comunicados. Si colocas neumáticos diferentes o una pantalla no homologada y no lo declaras, es posible que no te cubran ese concepto en caso de accidente. Y presta atención a los tiempos de comunicación: si comunicas fuera del margen establecido por la póliza, podrías quedarte sin compensación.
Con franquicia o sin franquicia: cómo afecta a tus bolsillos
Elegir entre una modalidad u otra cambia mucho la factura final. Con una franquicia de 300 euros pagas menos en prima pero cubres este importe en su totalidad. Si la reparación cuesta 1.000 euros, pagas los primeros 300 y el resto lo cubre el seguro. Sin deducible la prima es mayor pero por ir al taller no ganas nada. La decisión depende del uso: si duermes en el garaje y conduces unos kilómetros, la franquicia podría compensarte. Si estacionas en la calle todos los días y te mueves por la ciudad, considera seriamente la opción sin él.
En muchas pólizas de seguro, los cristales rotos están exentos del deducible incluso en pólizas que lo prevén, por lo que al menos ese susto no afectará a tu bolsillo.
Información útil para el conductor.
- Base jurídica: Condiciones generales del contrato de seguro (Ley 50/1980 de contrato de seguro) y cláusulas específicas de cada póliza.
- Sanción: No hay multa, pero sí un coste inesperado: los fallos mecánicos descubiertos pueden superar los 2.000 euros entre reparación o sustitución del motor.
- Aconsejar: Antes de firmar, solicite por escrito a la aseguradora la lista completa de exclusiones. Si tu coche tiene muchos kilómetros, considera un servicio adicional de garantía mecánica como el que ofrece RACE a sus afiliados.
- Curiosidad: En países como Reino Unido, el seguro a todo riesgo suele incluir cobertura de averías mecánicas si se contrata una ‘cobertura de avería’ extra, algo que no es estándar en España y se contrata por separado.
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