No ha podido haber más gente
La feria de La Ascensión bajó este domingo el telón con sabor a «éxito» en Oviedo. La tregua que dio la lluvia durante buena parte del fin de semana permitió disfrutar de tres jornadas de ambiente continuo en las que las fabas, los embutidos y otros productos agroalimentarios se agotaron antes del mediodía del domingo, mientras los talleres artesanos y los paseos en poni del Campo de San Francisco registraban largas colas de niños. En paralelo, los restaurantes colgaron el cartel de completo para servir menestra y carne gobernada.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>«Más gente no ha podido pasar por aquí», resumía Maider López, artesana que ayer dirigió un taller de cerámica para elaborar platos con impresiones botánicas. Su actividad fue una de las más concurridas de la jornada, con padres y niños esperando turno durante casi una hora para probar por primera vez el torno o dar forma a pequeños cuencos decorativos.
[–> [–>[–>La concejala Covadonga Díaz celebró el balance de una cita que, a su juicio, «sigue creciendo cada año». «Estaba todo lleno de gente. Ha sido un éxito rotundo y se nota que la gente sigue apoyando al campo. Tanto los talleres artesanales como los paseos en poni, la exposición de razas autóctonas o el desfile funcionaron muy bien», señaló. Díaz destacó además que el mercado se quedó sin producto antes de la hora de comer de la jornada dominical. «Las fabas, los embutidos y los quesos se vendieron muy bien», añadió.
[–>[–>[–>
Díaz también avanzó su intención de ampliar la feria en la próxima edición. Actualmente son casi un centenar de puestos repartidos entre la plaza de la Catedral, Porlier y el paseo del Bombé. «Se nos está quedando pequeña. Cada vez viene más público y muchos vendedores que acudieron por primera vez quieren repetir. Es un escaparate tremendo y queremos crecer un poco más, incorporando incluso algún puesto agroalimentario más en nuevos escenarios», explicó.
[–>[–>[–>Entre quienes corroboraron el tirón de la Ascensión estaba Verónica Álvarez, de la quesería Temia, presente en la cita a través de un puesto colocado en la plaza de la Catedral. «El viernes nos recibió la lluvia, pero esta es una feria en la que la gente siempre responde. Les encanta preguntar, probar y conocer el trabajo artesanal», indicó. La productora destacó además la variedad del público, desde clientes habituales asturianos hasta visitantes extranjeros. «Vino un turista que no sabía español, inglés ni francés y acabamos entendiéndonos a través de signos y gestos para llevarse un queso; fue maravilloso», relató entre risas.
[–>[–>[–>
También Luis Álvarez, llegado desde Gijón con empanadas y bollos preñaos, despachó sin descanso en Porlier. «Es una feria que siempre funciona de lujo; este fin de semana ha sido un no parar», concluyó. El balance dejó satisfacción general entre organizadores hosteleros y visitantes antes del cierre definitivo de un evento que el próximo año quiere sumar más vendedores.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí