No hay excusa para su silencio y su inacción
Los cimientos de los derechos humanos y del orden internacional están más en peligro que nunca. Esta es una de las conclusiones del informe anual de Amnistía Internacional, presentado en Londres, en el que alerta de los ataques de «gobiernos depredadores» decididos a imponer su dominio mediante «guerras ilícitas» y «descarados chantajes económicos», en una clara referencia a Estados Unidos. La organización ha hecho un llamamiento a los países y a las instituciones europeas para que planten cara a las guerras ilegales y al deterioro del derecho internacional.
[–>[–>[–>El informe, titulado ‘La situación de los derechos humanos en el mundo’, señala directamente a Estados Unidos e Israel como dos de los actores que más están contribuyendo a la erosión del orden internacional. «El conflicto que se intensifica en Oriente Medio es resultado de esta deriva hacia la ilegalidad. Tras los primeros ataques ilegales de Israel y Estados Unidos, que violaban la Carta de la ONU y desencadenaron las represalias indiscriminadas de Irán, el conflicto se ha convertido rápidamente en una guerra abierta contra la población civil», alerta la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.
[–> [–>[–>La organización también pone el foco en el genocidio en Gaza y en el «sistema de apartheid» que Israel ha impuesto en la Franja, a pesar del alto el fuego acordado en octubre de 2025. Al mismo tiempo, alerta sobre la expansión de los asentamientos ilegales en la Cisjordania ocupada y critica los ataques de los colonos israelíes contra la población palestina, los cuales cuentan con el beneplácito de las autoridades e incluso con las alabanzas de miembros destacados del Gobierno de Binyamín Netanyahu.
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Pasividad de Europa
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Todo ello ante la pasiva mirada de los países y de las principales instituciones europeas, los cuales «no han querido» o «no han podido» denunciar los actos de Estados Unidos, Israel, Rusia o China. «Muchos dirigentes mundiales se han mostrado excesivamente sumisos ante los ataques contra el derecho internacional y el sistema multilateral. No hay excusa para su silencio y su inacción. Es una actitud moralmente reprobable que no traerá más que el repliegue, la derrota y la eliminación de décadas de avances en materia de derechos humanos que tanto costaron conseguir», asegura Callamard.
[–>[–>[–>Otras de las principales preocupaciones recogidas en el informe son los repetidos ataques contra las instituciones encargadas de garantizar el respeto a los derechos humanos y al cumplimiento de la legalidad internacional, incluida la Corte Penal Internacional (CPI). El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso sanciones a personal de este tribunal y a organizaciones colaboradoras, mientras que Rusia ha emitido órdenes de detención contra altos cargos de este organismo. Algunos países europeos, como Italia o Hungría, han declinado arrestar a personas perseguidas por la institución que se encontraban en su territorio.
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Violaciones de derechos humanos
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La organización también alerta de las repetidas violaciones de los derechos humanos en conflictos enquistados, como las guerras en Ucrania y en Sudán, además del recrudecimiento de los ataques contra la sociedad civil en todo el mundo. Países como Nepal, China, Tanzania o Venezuela han llevado a cabo represiones violentas de protestas; han impulsado leyes para criminalizar la disidencia; y han perpetrado crímenes como las desapariciones forzosas o las ejecuciones extrajudiciales. El informe destaca la situación en Afganistán, donde los talibanes han intensificado sus políticas contra las mujeres y han aprobado nuevas prohibiciones en su acceso a la educación, al trabajo y a la libertad de circulación.
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[–>En un contexto de regresión de los derechos y libertades en todo el mundo, la organización celebra la irrupción de movimientos civiles para hacer frente a los gobiernos autoritarios y a las oligarquías tecnológicas. Algunos ejemplos son las protestas de la Generación Z en varios países del Sur Global, así como las manifestaciones en Estados Unidos en contra de las operaciones violentas contra los inmigrantes orquestadas por el ICE. El papel de gobiernos que van «a contracorriente» y que alzan la voz contra prácticas autoritarias, como España, es fundamental para garantizar la supervivencia del multilateralismo y del Estado de derecho, concluye el informe.
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