No hice todo lo que tenía que hacer
Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco, es una institución de la televisión chilena. Ganó su prestigio en las pantallas del país sudamericano y las de Miami a lo largo de décadas. Tiene un peso simbólico que le permite incluso colarse en la política. Don Francisco montó en los estudios de Canal 13 un confesionario, y allí recibió a Gabriel Boric pocas horas antes de abandonar la presidencia. «No hice todo lo que tenía que hacer en los tiempos en que tenía que hacerlo«, dijo. Boric inició su mandato con 36 años y en calidad del mandatario más joven de Chile. Lo concluye con 40, una madurez adquirida bajo el peso de una gestión criticada por propios y ajenos, y con las huellas visibles que inflige una derrota política. Su Gobierno de izquierdas, surgido del calor de las grandes protestas sociales de 2019, no ha podido crear las condiciones para que fuera heredado por un representante de ese espacio. Boric le entregará el miércoles sus atributos de mando al ultraderechista José Antonio Kast.
[–>[–>[–>Sus relaciones con el futuro jefe de Estado tuvieron la semana pasada un pico de tensión derivado del proyecto de instalación de un cable submarino que debería unir a la ciudad de Valparaíso con China. Boric y Kast lograron encontrarse en las vísperas de los fastos presidenciales, sin fotos ni declaraciones, para descomprimir la situación y al menos dar una señal mínima de reconocimiento del valor de los rituales republicanos.
[–> [–>[–>Una vez que estrecharon sus manos, Boric se preparó para su última gran entrevista con Don Francisco, el gran animador de las noches chilenas. «Las Caras de La Moneda», se llamó el programa. Su interlocutor no se demoró en arrojar sal sobre las heridas y quiso saber cuáles eran las grandes derrotas de su paso por la presidencia. Habló de las promesas que quedaron en el camino, de la férrea oposición de las fuerzas de derecha y las fake news con las que tuvo que convivir y minaron su credibilidad. Dejó una vez más entrever que cuando la propuesta de una Constitución avanzada no pasó el filtro de las urnas, en septiembre de 2022, el Gobierno quedó severamente limitado en su margen de acción política. Se despide de La Moneda con una popularidad cercana al 30%, la que siempre tuvo desde aquel traspié.
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En tono confesional, Boric reconoció que «no todo es culpa de otro» a la hora de explicar lo que se considera en Santiago como el gran fracaso de la izquierda. El presidente defendió no obstante una de las medidas que le permitieron a Kast constituirse en su gran impugnador: los indultos a participantes de aquel estallido social de 2019. «Yo tenía un compromiso, asumo la responsabilidad de esto». Kast lo acusó en ese momento de haber beneficiado a «delincuentes» y encontró en ese hecho una bandera más para convertirse en el gran adalid de la seguridad.
[–>[–>[–>La paternidad
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Boric fue una suerte de anomalía del progresismo latinoamericano: durante su mandato no dejó de tomar distancia de Venezuela y Cuba, lo que le provocó algunos problemas con uno de los partidos de su coalición, el comunista. La caída de Nicolás Maduro no le ahorró críticas a la intervención norteamericana. Tuvo roces con Donald Trump y Javier Milei. En cuatro años, el joven iracundo moderó su temple y comenzó a valorar reglas de la institucionalidad que miraba de reojo en sus días de dirigente universitario, agitador y parlamentario. El Boric que abandona La Moneda es padre. En medio de su gestión se separó de Irina Karamanos, quien se había negado a cumplir el rol tradicional de la primera dama. La madre de su hija Violeta es una exdeportista la cual, dijo, le provoca una «felicidad desbordante».
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Lector empedernido y melómano –entre sus preferencias está Taylor Swift– , reconoció ante Don Francisco y ante las preguntas de los televidentes no ser la misma persona que recibió la banda presidencial del derechista Sebastián Piñera. «Uno cambia, por supuesto«. Boric reivindicó su transformación. «Creo que el poder cambiar de opinión en función de argumentos y de diálogo, y mejorar la posición, es algo bueno, deseable». Ese «hombre distinto» al que asumió con el puño izquierdo alzado aseguró ante el presentador que, en lo esencial, mantiene no obstante «las mismas convicciones y principios».
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Balance de su gestión
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Se siente «agradecido» de los ciudadanos de su país. «Pueden tener la certeza de que no solo yo, sino todo mi equipo y los que nos han acompañado, que hemos dado lo mejor de nosotros para que Chile sea mejor y más justo; para que tengamos una mejor distribución e la riqueza». Su Gobierno pudo estabilizar la economía y controlar la inflación, que alcanzó el 14,1 % en agosto de 2022 y hoy se encuentra próxima a la meta del 3 %. El PIB creció un 2,3% en 2025. El promedio a lo largo de su gestión ha sido 1,9%.El Gobierno redujo la jornada laboral a 40 horas, un proyecto comandado por la ministra de Trabajo, Jeannette Jara, quien, a pesar de ese logro, no pudo vencer a Kast. Se aumentó el salario mínimo y promulgó una ley de Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos, conocida como «Papito Corazón». Boric definió una estrategia estatal de control del litio, promovió un plan de emergencia habitacional y la creación de un sistema mixto de pensiones.
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Sobre el final, Don Francisco se encontró con un Boric más reflexivo de lo que quizá esperaba. Lo escuchó reconocer que la tarea presidencial es «tremendamente compleja» y, al haber atravesado esa situación, «no se puede sino desearle suerte y éxito al sucesor», más allá «de que podamos tener tremendas diferencias políticas». Al ser consultado sobre su futuro y las posibles ganas de reincidir en la tarea que marcó sus últimos cuatro años, Boric dijo: «no me voy hoy día con la ambición de volver». La política es muy dinámica y el «hoy en día» de la noche introspectiva del lunes puede ser pasajero. Lo mismo habían dicho Michelle Bachelet y Piñera y fueron dos veces gobernantes.
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