No hubo consentimiento, voy a ir hasta el final
Elisa Mouliaá ha cambiado su posición en el proceso contra Íñigo Errejón y, tras anunciar que renunciaba a la acusación particular, ahora asegura que seguirá adelante y lo mantendrá. El giro llega en un momento delicado del caso y deja claro que, al menos por ahora, La actriz no piensa desmarcarse del proceso judicial.
Los motivos del cambio de opinión.
En las últimas horas, Mouliaá ha comparecido en los juzgados de Plaza de Castilla junto a su abogado para trasladar su decisión final: continuar como acusación particular. A las puertas del juzgado, y muy afectada, defendió su versión con una frase que resume en qué punto se encuentra: “No hubo consentimiento, voy a llegar hasta el final”. También insistió en que su denuncia “no es falso” y describió cómo dice sentirse, hablando de acoso, humillación e invasión.
Este cambio de guión es especialmente sorprendente porque, días anteshabía surgido un escrito en el que la actriz Anunció que dejaba la acusación particular por motivos personales y de salud.aunque sin retractarse de los hechos denunciados. Es decir, en ese primer paso no estaba negando lo que decía, sino intentando salirse del foco como parte activa del procedimiento.
Ahora asegura que irá hasta el final del asunto
Sin embargo, la historia no terminó ahí. El documento, como se supo después, no surtió efecto porque no cumplía con un importante requisito formal: no llevaba la firma del abogado o apoderada. El juez le pidió corregir ese error, y en ese plazo Mouliaá acabó dando marcha atrás.
¿Y qué te hizo cambiar de opinión? Ella misma lo explicó vinculándolo a un movimiento del Ministerio Público. La Fiscalía de Madrid pidió la absolución de Errejón al considerar que “los hechos denunciados no constituyen delito”y Ese posicionamiento fue, según la actriz, lo que la impulsó a reflexionar y reaccionar.
Mouliaá criticó duramente el discurso del consentimiento “sin una sola prueba” y defendió que, por su parte, sí ha aportado pruebas periciales y documentación psicológica. También aseguró que vive un proceso de agotamiento personal, con sentimiento de descrédito y burla, y verbalizó un cansancio que no suele verse tan claro cuando todo se cuenta sólo en los titulares.
El mensaje que Elisa envía a las víctimas
Emotiva, la actriz también envió un mensaje directo a otras posibles víctimas: les pidió que denunciaran, comparecieran o testificaranincluso de forma anónima si no tienen fuerzas para hacerlo con su nombre.
Según sus palabras, el odio y la presión que dice estar soportando le horrorizan, al punto de afirmar que le dan ganas de salir del país y dejar todo atrás. Es una historia dura, y por eso su regreso a la acusación particular se interpreta como una decisión tomada con más rabia que calma, pero también con la determinación de no dejar que el caso se diluya.


Los movimientos del juez.
En paralelo, El tribunal también ha tomado medidas para evitar pasos en falso. El juez Adolfo Carretero suspendió una comparecencia prevista para notificar la apertura del juicio oral por seguridad jurídica y hasta que se esclarezca por completo la postura final de Mouliaá. Con la decisión ya comunicada, se espera que el procedimiento siga su curso con la actriz compareciendo como acusación particular y con la ADIVE como acusación popular.
Por parte de Errejón, su defensa mantiene la línea que viene manteniendo: asegura que seguirá «demuestra su inocencia hasta el final y afirma que no existe la más mínima prueba de culpabilidad». En medio de este pulso, lo que queda es un escenario judicial y mediático aún abierto, con un protagonista que primero intentó marcharse y que ahora vuelve a estar en primera fila, asumiendo que el precio de continuar puede ser alto.
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