No queda otra que darle normalidad; no por eso vas a dejar de viajar en tren
Normalidad, aunque también cierta preocupación entre los viajeros asturianos de la alta velocidad, después del grave accidente ferroviario registrado en Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde al menos 39 personas fallecieron tras el descarrilamiento de dos trenes. Un convoy de la compañía Iryo, que había salido de Málaga con destino a Atocha (Madrid), descarriló e impactó contra varios vagones de un tren Alvia de Renfe que circulaba con destino a Huelva.
[–>[–>[–>El tren modelo Alvia es el mismo que opera en Asturias por la Variante de Pajares, donde convive con el AVE convencional y con el Avlo, el AVE de bajo coste. A diario circulan tres Alvia por sentido entre Asturias y Madrid.
[–> [–>[–>Los viajeros del Alvia de la mañana, que salió de Oviedo a las 9.23 horas y llegó a la estación de Chamartín (Madrid) en torno a las 12.00 horas, se subieron al tren apenas unas horas después del accidente. Lo ocurrido en Córdoba se comentaba entre los pasajeros, aunque la normalidad fue la tónica general. “El viaje ha sido normal, no ha habido ninguna indicación especial por parte del personal de Renfe y la gente no estaba nerviosa, aunque todo el mundo era consciente de lo que había pasado”, aseguró la ovetense Graciela Cano, que viajaba a Madrid por trabajo.
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Samantha Zambrano y Fabiola Gil, en Chamartín / LNE
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Eduardo López y José Antonio Merino, vecinos de Avilés, también se desplazaron a la capital por motivos laborales. “No hemos visto nada fuera de lo habitual durante el viaje. La gente es consciente del accidente, pero no por eso vas a dejar de viajar. No queda otra que darle normalidad”, afirmaban.
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Eduardo López y Antonio Merino, en Chamartín / LNE
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También había numerosos viajeros procedentes de Valladolid. “Todo bien, la gente es muy cívica”, señalaban dos de ellos. Samantha Zambrano y Fabiola Gil, venezolanas residentes en Oviedo, comentaban que se fijaron especialmente en las salidas de emergencia del tren, aunque “viajaron con tranquilidad y sosiego, porque el tren es seguro”.
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Graciela Cano, en Chamartín / LNE
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[–>Investigación en marcha
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A primera hora de la mañana, la cifra de víctimas mortales se había elevado ya a 39, una vez que los servicios de emergencia pudieron acceder a los tres vagones que, tras el impacto, cayeron por un terraplén de cuatro metros. Los viajeros de ambos trenes permanecieron atrapados durante horas.
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El ministro de Transportes, Óscar Puente, evitó apuntar a una causa concreta para no incurrir en especulaciones, aunque subrayó que la vía había sido actualizada el pasado mes de mayo. “No se puede especular si es por el material rodante o por las vías”, señaló. El accidente se produjo cuando un tren de Iryo descarriló y colisionó contra otro que circulaba por la vía contigua, un Alvia de Renfe, cuyo maquinista figura entre los fallecidos.
[–>[–>[–>“Como mínimo, hasta dentro de un mes no tendremos la resolución de la investigación. Se trata de una comisión independiente, establecida por ley, que arrojará luz y esclarecerá las causas de lo ocurrido”, añadió el ministro. Puente aseguró haber estado en contacto con el presidente del Gobierno “desde el primer momento” y trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas, además de desear una pronta recuperación a los heridos. “A primera hora de la mañana estaré con mi equipo en el lugar del accidente”, indicó. El ministro confirmó, además, que como consecuencia del siniestro la circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía permanece suspendida.
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