Nos quedan horas muy duras
Una asturiana en el centro de mando del incendio de Los Gallardos (Almería), declarado ayer y que se llevó la vida de al menos doce personas. «Fue un impacto tremendo. Nos quedan horas muy duras». Habla Ángeles Martínez, «Geli», avilesina de 46 años que lleva 21 viviendo en Almería, donde trabaja como técnica de sistemas de emergencias en la Agencia de Emergencias de Andalucía, dependiente de la Junta autonómica y en la provincia de Almería. Formada como ingeniera técnica forestal, lleva cinco años desempeñando este cometido, después de haber trabajado en obras forestales.
[–>[–>[–>Geli se despertó el jueves como cualquier otro día de trabajo. Estaba en su casa cuando recibió una llamada diferente: tenía una hora para vestirse y acudir a Turre, donde está instalado el centro de mando, a pocos kilómetros del fuego. Allí relevó a un compañero y comenzó a preparar todos los sistemas necesarios para el operativo.
[–> [–>[–>El puesto de mando
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Su labor es clave y pasa por organizar todo lo relativo a los datos y las coberturas del puesto de mando. Lo explica así: «Ahora mismo (por ayer) estoy controlando que se vea bien la imagen de las cámaras. Al llegar tuve que instalar unos ordenadores, controlar que funcionase la red wifi y gestionar las comunicaciones con el avión de emergencias para que las imágenes llegasen bien al puesto de mando», cuenta.
[–>[–>[–>Ese avión sobrevuela de forma constante la zona del incendio y envía imágenes tanto visuales como térmicas, fundamentales para conocer la evolución del fuego. Desde el centro de mando, Geli se encarga de comprobar que toda esa información llegue correctamente para facilitar la coordinación del operativo. Aunque trabaja muy cerca del incendio, no siempre está junto a las llamas. «Puedo estar a cinco o incluso diez kilómetros», explica.
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Otro día más en el incendio
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[–>Hoy tendrá que estar a las seis de la mañana de nuevo cerca del incendio para poner en marcha un dron que sobrevolará la zona. Su misión será detectar posibles puntos calientes que puedan reactivar alguno de los flancos del fuego y seguir aportando información al puesto de mando.
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La asturiana, acostumbrada a los incendios y a formar parte de este tipo de dispositivos, admite que lo vivido en las últimas horas ha sido especialmente duro.»Por la mañana fue un impacto, porque cogí el teléfono y vi más de 400 mensajes. Yo, como profesional, sé que voy con todos los medios a cumplir con mi trabajo, pero muchas veces tu familia lo desconoce y se preocupa. Empiezan a preguntarte dónde estás y cómo te encuentras. Esa es la peor parte», relata.
[–>[–>[–>Martínez reconoce que la campaña de incendios está siendo especialmente intensa y que la complicada topografía de la zona hace todavía más difíciles muchas intervenciones, aunque insiste en que forma parte de su trabajo. Lo que más le ha llamado la atención en esta ocasión ha sido el ambiente que se respira entre la población. «La gente de aquí está muy impactada por lo sucedido. Es una tragedia», concluye mientras se prepara para otra jornada en el dispositivo de emergencias.
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