nunca se ha recuperado ninguna población criada en cautividad
Tiene el urogallo origen en la era glaciar, desde la que ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. Pero a duras penas lo ha hecho en las últimas décadas, con el declive progresivo de la especie –acosada por la pérdida de alimento, la caza, el deterioro de su hábitat, depredadores…– desde el siglo pasado hasta la actualidad, cuando ya está incluida en la categoría de «en peligro de extinción» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y considerada en «situación crítica» la población en el Cantábrico, uno de sus principales territorio en la Península, junto al de Pirineos.
[–>[–>[–>Y todo parece indicar que su situación no mejorará, ni mucho menos. Los últimos datos conocidos sobre el programa de cría y reintroducción realizado por la Junta de Castilla y León –han gastado más de 5 millones hasta ahora desde 2019– no son muy halagüeños, todo lo contrario: de 30 aves liberadas, solo una sobrevivió.
[–> [–>[–>«Sabemos que hasta ahora no se ha conseguido recuperar ninguna población de urogallo a partir de ejemplares criados en cautividad, y eso que se han llevado a cabo numerosos intentos en varios países de Europa», señala el biólogo asturiano Rolando Rodríguez, investigador y profesor en la Universidad de Exeter. «Es difícil valorar lo que ha ocurrido en cada caso porque no se suelen publicar los resultados ni hacer seguimientos en detalle de este tipo de proyectos. Quizás en parte porque la gente no suele publicar resultados negativos», agrega.
[–>[–>[–>
Alarma
[–>[–>[–>
Lo ocurrido en Castilla y León alarma a los científicos y conservacionistas, más bien pesimistas sobre que se logre revertir la situación del urogallo, en regresión desde hace más de 30 años en la Cordillera. Según el último censo del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO), en este territorio habría 209 urogallos. Este dato supone un aumento del 8% respecto a los 191 estimados durante el muestreo de 2019. Si bien es una estimación (no se cuentan ejemplares, sino que valora a través de excrementos recogidos) y, además, hay que tener en cuenta que el pasado verano, los voraces fuegos de agosto dañaron seriamente su hábitat en el suroccidente asturiano.
[–>[–>[–>Polluelos débiles
[–>[–>[–>
Los intentos para criar polluelos en cautividad y luego soltarlos son hasta ahora infructuosos. «Los principales problemas parecen estar en que la cría en cautividad modifica características fisiológicas importantes relacionadas con la alimentación, y también en que altera la respuesta ante los depredadores. De hecho, una amplia mayoría de las aves liberadas mueren por depredación en cuestión de semanas o meses», apunta Rodríguez.
[–>[–>[–>
No obstante, el biólogo recalca que no tiene sentido culpar a los depredadores del fracaso de las sueltas, como ha ocurrido en la de León. «Los depredadores forman parte del medio en que se desenvuelve la especie, tanto como la vegetación, la lluvia o el frío. Cualquier actuación de gestión que se lleve a cabo para recuperar la población, tiene que ser capaz de responder ante todos esos factores naturales del hábitat del urogallo. Cuando esa premisa no se cumple, estamos hablando de una actuación inapropiada».
[–>[–>
[–>Los fracasos no son solo en España, sino que en otros lugares de Europa como Alemania tampoco tienen más éxito, según apunta Rolando Rodríguez. «En un artículo sobre los programas de liberación de urogallos que han tenido lugar en Alemania entre 1954 y 2024 se apuntaba que se han liberado unos 5.800 individuos, y la mayoría han fracasado. Los escasos resultados potencialmente positivos, proyectos aún en marcha, son los que se han llevado a cabo sobre todo con aves silvestres capturadas en otras poblaciones y liberadas en la zona que se quería recuperar».
[–>[–>[–>
Respecto al programa de cría leonés, el investigador valora su éxito a la hora de criar urogallos en cautividad. «Pero, por desgracia, de acuerdo con todas las experiencias previas, eso carece de utilidad a la hora de recuperar la población silvestre. Las aves liberadas no solo tienen que sobrevivir, sino que deben reproducirse con éxito y con la suficiente intensidad como para contribuir a incrementar de manera sostenida el número de aves silvestres. Ojalá me equivoque, pero no hay nada que nos lleve a pensar que eso va a suceder«, apunta, con un augurio muy pesimista.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí