once descargas de táser y seis minutos sin practicarle la RCP
La muerte de Haitam Mejri, de 35 años, ocurrida el pasado 7 de diciembre en un salón de Torremolinos (Málaga) tras ser inmovilizada por varios agentes policiales, se encuentra actualmente archivada provisionalmente por decisión judicial, a la espera del informe final de la autopsia. El caso continúa, sin embargo, rodeado de dudas sobre las circunstancias de la muerte. Las imágenes de las cámaras de seguridad y de los dispositivos Taser utilizados durante la intervención, publicadas por elDiario.es, muestran una acción prolongada en la que el hombre recibió múltiples descargas eléctricas y permaneció inmovilizado durante varios minutos.
Uno de los abogados de la familia, Samuel Tejada, asegura que Mejri recibió hasta once descargas Taser e insiste en que «en los vídeos se ve que no le realizaron RCP hasta seis minutos después de que un agente le preguntara si estaba muerto. Si lo hubieran realizado en cuanto dejó de respirar, podría haberse salvado».
El abogado apunta a una combinación de factores como causa de la muerte tras solicitar una autopsia independiente: «Estuvieron sobre el pecho y con una rodilla en el cuello durante varios minutos. El paro respiratorio se produce después de la descarga del Taser; una cosa afecta al corazón y la otra lo agrava, provocando un infarto».
Según la reconstrucción de la defensa, Mejri había ingresado a las instalaciones buscando un cargador para su teléfono celular e intentaba compartir una conexión a Internet con otro dispositivo. Su familia defiende que no hizo uso de la fuerza en ningún momento, tal y como se muestra en los vídeos.
Tejada también critica que los agentes aún no hayan prestado declaración: «Estamos ante un caso en el que los agentes de policía están protegidos».
La historia de los vecinos.
Vecinos de la zona afirman haber presenciado parte de la intervención desde el exterior del local. Según sus testimonios, Mejri entró a la habitación “algo nervioso y agresivo”pero sin provocar un altercado grave. Sin embargo, señalan que la actuación policial fue desproporcionada: «Entraron como si hubiera un gran desorden».
Testigos dicen que durante varios minutos se escucharon gritos y llantos mientras lo llevaban al interior. Añaden que en un momento los agentes “cerraron la puerta”, dificultando la visión desde el exterior, y que poco después cesó todo ruido.
La familia de Haitam Mejri exige rApertura del expediente e investigación exhaustiva de lo sucedido.
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