Otra vía fiscal asturiana es posible
Íñigo Cabal Alonso es presidente de AEFAS
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Después de tres años de mandato, me considero un afortunado por poder representar, compartir y departir con las familias empresarias de esta comunidad acerca de lo que nos preocupa y ocupa cada día. Y si algo preocupa hoy en día a nuestros empresarios es la fiscalidad del Principado de Asturias y sobre manera el agravio comparativo frente a otros territorios.
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Una fiscalidad mucho más gravosa en el impuesto de sucesiones y donaciones que no solo afecta a los empresarios asturianos, sino a todos los administrados. Votantes y ciudadanos de esta comunidad.
[–> [–>[–>Inicie mi mandato afirmando que en materia fiscal «éramos los últimos, pronto los únicos». Me refería, por supuesto, al impuesto de sucesiones y donaciones que nos afecta a todos. Y no me equivoqué, compartíamos posición con Cataluña y otros pocos territorios que han ido avanzando hacia posiciones más alineadas con la bonificación del impuesto. Cataluña tiene, además, la ventaja de los pactos sucesorios que admite su derecho y permite donaciones en vida sujetas el impuesto de sucesiones que no tributan como ganancias patrimoniales en el IRPF del donante. Así que, prácticamente ya somos los últimos.
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En España la tributación societaria es homogénea para el conjunto del país y por tanto para todas las empresas, con independencia del territorio en el que se asienten. Sin embargo, el agravio para los empresarios asturianos se refleja fundamentalmente en el impuesto de sucesiones y donaciones. Aunque la transmisión de las acciones goza de una reducción del 99%; en un número importante de los casos y en un porcentaje, a veces cuantioso, de la masa hereditaria dicha reducción no es aplicable. No lo es por los criterios de la inspección del Principado de Asturias que, en no pocas ocasiones, viene a considerar el exceso de tesorería como bien no afecto. Lo anterior implica que ese importe queda fuera de la reducción del 99% llevando en ocasiones a tributaciones gravosas que ponen en riesgo la transmisión y continuidad de la empresa familiar. A lo anterior he de añadir que la inspección en el Principado de Asturias es especialmente beligerante, en eso sí somos los primeros. Así, en el año 2023 un 21,8% de la recaudación provenía de actas instruidas frente a la media nacional del 7,5%. Pero que nadie se engañe, el empresario asturiano quiere pagar impuestos en su comunidad y que los mismos reviertan en mejores servicios, pero también quiere pagarlos justamente en comparación con sus territorios limítrofes y que los mismos sean administrados con eficiencia contribuyendo a generar más riqueza.
[–>[–>[–>Es un dato característico de la empresa familiar el ser conservadora, con ánimo de perdurar y mantener un legado. Y esa característica le lleva a mantener posiciones de tesorería por encima de otro tipo de sociedades. En Asturias nos penaliza la tesorería y el impuesto de sucesiones, sin embargo, en otros territorios el impuesto está bonificado y por tanto los herederos del empresario fallecido no tributan ni por una excesiva tesorería ni por cualquier otro patrimonio del mismo. Lo anterior refleja con claridad el agravio comparativo al que se someten las empresas asturianas, lastrando también su competitividad.
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Es un clamor de la sociedad asturiana la eliminación del impuesto de sucesiones siguiendo la línea marcada en el resto de los territorios de nuestro país, pero nuestro gobierno se empecina en no hacerlo y en vendernos la denominada «vía fiscal asturiana». Cualquier posicionamiento es respetable, pero los datos nos llevan a concluir que ése está basado en la ideología y no en el dato. Asturias lo tiene todo para triunfar: unas comunicaciones ya decentes, aunque haya que completarlas, dos estupendos puertos por los que exportar, una zona centro llana en la que poder implantar grandes industrias, paisaje, gastronomía y mano de obra cualificada. A lo anterior hay que añadir que tenemos la suerte de seguir siendo una comunidad industrial. Realmente lo tenemos todo, casi todo; porque en el momento que nuestro ecosistema se complete con «otra vía fiscal asturiana» seremos imparables.
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[–>La denominada vía fiscal asturiana no es la que necesitan las empresas asturianas ni una clase media cada vez más penalizada fiscalmente. Cabe recordar que los tipos autonómicos del IRPF no han sido deflactados y que por tanto la fiscalidad para el conjunto de los asturianos se ha visto agravada por efecto de la inflación. Además, el impuesto de sucesiones que sufren todos los asturianos, al contrario que la inmensa mayoría de españoles, tiene un mínimo exento de 300.000 euros. Mínimo fruto del último acuerdo en materia fiscal entre el PP y el PSOE de Asturias, acuerdo que se remonta al año 2017. Desde entonces la inflación acumulada supera el 25% y tampoco ese mínimo exento ha sido deflactado con lo que actualmente debería situarse próximo a los 400.000 euros. Otro agravio para todos los administrados asturianos.
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Esta situación desfavorable con otros territorios lleva a muchos empresarios a replantearse un cambio de domicilio fiscal hacia otras comunidades más benévolas, mientras el ciudadano medio no tiene más alternativa que seguir tributando aquí, aunque lo haga por encima de sus compatriotas.
[–>[–>[–>Muchos empresarios familiares ya se han ido. Cabe recordar que en Asturias sólo hay 10 contribuyentes del impuesto estatal temporal de solidaridad de las grandes fortunas. ¿Dónde se han ido el resto y porque motivos? La segunda respuesta es evidente, la fiscalidad más gravosa aquí les ha forzado a emigrar. En Asturias ese impuesto, muy ligado al de patrimonio, lo pagarían las fortunas de más de 10,6 millones de euros.
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Lo anterior es grave por perder contribuyentes de tal volumen. Pero quizás lo más grave de todo, desde el punto de vista de la empresa familiar, sea que el gobierno del Principado de Asturias haya forzado a tantas familias empresarias a trasladar su domicilio. La empresa familiar toma muchas de sus decisiones de inversión por el cariño y arraigo al territorio, a ese valle o pueblo que la vio crecer. Pero si el empresario decide irse con su familia, por mucho que de momento mantenga los centros de producción aquí, sus hijos se criaran lejos de su tierra, su círculo de amigos ya no será el de las calles de su pueblo y a la larga perderán el afecto por Asturias. Las consecuencias serán claras porque cuando en el futuro continúen el legado de su padre y tengan que tomar sus decisiones de inversión, Asturias será una más y el peso de la decisión se basará en criterios únicamente económicos.
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Perdemos y perderemos la oportunidad de atraer inversiones, centros de producción, población y empleo. Y no está Asturias para tomarse a broma la fiscalidad ni para tomar esos riesgos. Nuestros presupuestos ascienden a más de 6.800 millones de euros y casi el 50% del mismo se cubre por la recaudación del IVA y del IRPF. Precisamente los impuestos más vinculados a población, empleo y consumo. Es decir, la «vía fiscal asturiana» está mermando contribuyentes y haciendo perder proyectos, empleo y potencialidad para crecer en población; la consecuencia es clara: no recaudamos todo que nuestro potencial nos permitiría, perdemos peso en el conjunto de la riqueza del país y la oportunidad de dar más y mejores servicios a los asturianos. Mientras el peso de la recaudación por sucesiones apenas supera los 100 millones, su eliminación multiplicaría la recaudación de otros impuestos compensando con creces esa cifra.
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Hay más derivadas. Necesitamos atraer población, tanto empleos menos cualificados como personal con mayor preparación. Ambos perfiles son necesarios. Pero qué directivo de multinacional vamos a ser capaces de atraer con la vía fiscal asturiana que le ofrece una deducción por traslado de domicilio de entre 1.000 y 2.000 euros, a cambio de poner en riesgo el 36,5% del patrimonio generado a lo largo de su vida si tiene la desgracia de fallecer aquí.
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Otra vía fiscal asturiana si es posible, eliminando el impuesto de sucesiones y ajustando los tipos de IRPF en consonancia con otras comunidades. Entonces sí, Asturias tomará el camino ya iniciado por comunidades como Andalucía para volver a tener el peso que tuvo en el conjunto de España. Con otra vía fiscal, Asturias será el mejor territorio donde invertir.
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