Patricia Abruña, presidenta de la Fundación «Jaime Alonso», ofrece un pregón que une fe, mar y compromiso social
El aire en Salinas tenía una densidad diferente este sábado. No era solo la brisa del Cantábrico, sino el bullicio de una comunidad que llenó la iglesia para su cita anual más esperada. El templo acogió un emotivo acto organizado por la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Salinas, con el cual se inauguraron oficialmente las fiestas patronales y sirvió también para presentar el cartel anunciador, obra del artista utrerano (Sevilla) Gonzalo Quesada que muestra a la Virgen caminando por la orilla con el Niño en brazos.
[–>[–>[–>La encargada de abrir las celebraciones de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen fue Patricia Abruña, presidenta de la Fundación «Jaime Alonso», quien recibió una cariñosa presentación por parte de su sobrina y miembro de la cofradía, María Alonso. Ante un auditorio repleto de vecinos, feligreses y autoridades civiles y militares de la comarca, Abruña pronunció un discurso que huyó de formalidades vacías y logró conectar desde la autenticidad de quien, aunque nacida en Madrid, ha hecho de esta tierra su hogar desde hace 34 años. «Salinas pertenece a esa categoría de lugares que terminan formando parte de uno mismo», confesó.
[–> [–>[–>Utilizando el mar como metáfora, recordó que «la vida está hecha de momentos de calma y de momentos de dificultad«. Esa dualidad ha marcado profundamente a su propia familia, especialmente tras la pérdida de su hijo Jaime, hecho tras el cual nació la Fundación que hoy lleva su nombre. Además, su recuerdo sigue hoy muy vivo en la localidad a través de la conocida escultura de la “Ola de Jaime”, en La Peñona, un símbolo que se ha integrado en el paisaje castrillonense y que representa un homenaje permanente a «su fortaleza y alegría».
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Alineándose con el mensaje que el Papa León XIV lanzó en su reciente visita a Madrid, Abruña defendió que las tradiciones «no pueden convertirse en una pieza de museo, sino que deben ser fuente de vida para el presente«. En Salinas, ese postulado se traduce en acción: la pregonera destacó la alianza entre su fundación y la parroquia a través del «Proyecto de la Academia Jaime Alonso de Raíces», una iniciativa de voluntariado que ofrece apoyo educativo, formación y nuevas oportunidades a los jóvenes vulnerables de la zona que atraviesan situaciones complejas.
[–>[–>[–>La intervención concluyó con una reflexión cargada de emoción: «No creo demasiado en las casualidades. quiero pensar que es una caricia de la Virgen«. Como colofón, Abruña fue nombrada cofrade de honor en voz del Hermano Mayor de la Cofradía, Lucas Oraá. Tras una ovación unánime, Salinas arrancó con fuerza unas fiestas cuyo día grande llegará el próximo 16 de julio con la tradicional y multitudinaria procesión hasta la playa para la esperada “Bendición de las aguas”.
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