Economia

Pepe Álvarez no es la sonrisa del régimen, es su palafrenero – Pedro Gil Ruiz

Pepe Álvarez no es la sonrisa del régimen, es su palafrenero – Pedro Gil Ruiz
Avatar
  • Publishedmayo 4, 2026




Hace unos días quedé a almorzar con un viejo conocido. Fue un alto funcionario del Ministerio de Trabajo en los primeros años de la democracia, en los que Ese departamento estaba dirigido por personas serias y competentes.. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. En un momento de la conversación me preguntó por la fiabilidad de esa información que alertaba de subvenciones fuera de las que reciben los sindicatos por su condición de ‘más representativos’ -ahora lo explico-. Respondí que eran verdad. Yo mismo he escrito sobre ello. Estaba muy sorprendido. Animado por su perplejidad, le hice una broma: «Mira, no sé si te pasa, pero cuando se acerca el 1 de mayo y te entrevistan Pepe Álvarez…me doy cuenta que cada día se parece más José Solís –al que fue jefe del sindicato franquista, de 1951 a 1969, lo llamaban ‘la sonrisa del régimen’–». El chiste me siguió. «Bueno, ya que lo dices… Pero en puchero; pequeña sonrisa». Es normal que el secretario general de UGT no esté dispuesto a bromear: lleva sobre sus hombros la trascendente responsabilidad histórica de derrotar a la extrema derecha o «simplemente la derecha», decidida a arruinar la vida del proletariado mundial.

Los sindicatos CCOO y UGT reciben un subsidio gestionado por el Ministerio de Trabajo teniendo en cuenta el número de representantes elegidos en las elecciones celebradas en el lugar de trabajo. También lo reciben otros sindicatos, en menor medida, porque su aplicación entre los trabajadores también es menor -el año pasado USO ganó 1.373.648 euros-. La explicación de por qué los sindicatos recaudan este dinero es similar a la que se aplica a los partidos políticos. En 2024, Vox ganó 6,5 millones de euros; CCOO, 6,5 y UGT, 6,1 millones. Para unos, la de los sindicatos es innecesaria, para otros la de Vox. Entonces ata. También están aquellos, los menos, para quienes todo es más que suficiente, incluida la democracia. Muchos de ellos votan por Alvise, quien supuestamente se queda con el dinero y ellos con la mano en la nariz, pero contentos.

Sin embargo, Hay algo perverso en la financiación ‘por representación sindical’. Si bien la ley establece un criterio público y verificable para los partidos políticos -«Estos subsidios se distribuirán en función del número de escaños y votos obtenidos»-, el número de votos y representantes de cada una de las centrales sindicales no es publico. No hay estadísticas oficiales. Un ocultamiento que hace incomprensible que Los subsidios se han duplicado de un año para otro.. Si en 2024 CCOO recibió 6,4 millones, en 2025 fueron 12,2. Con UGT pasa lo mismo: 6,1 en 2024 y 11,4 millones de euros en 2025. ¿Cuál fue el motivo por el que la ministra Yolanda Díaz ¿Habéis aplicado estos aumentos? Con los Presupuestos Generales ampliados, ¿a qué partida presupuestaria se imputa un gasto que está duplicado?

Con motivo del 1 de mayo, el diario que sirve de órgano de expresión del PSOE entrevistó al secretario general de UGT. El titular es el que corresponde a un dirigente sindical que despide a su dirigente: ‘La izquierda haría bien en recoger el legado de Yolanda Díaz’. Deja un saldo extraordinario y eso ya hoy se reconoce.» Adulación de alguien muy agradecido. Las razones tienen.

Las cantidades en las que se interesaba mi colega -las que no responden a criterios de representatividad y en las que CCOO no parece estar interesada- los recibe solo la Comisión Ejecutiva Confederal de UGTel órgano que dirige Pepe Álvarez. A partir de 2023 Han sido unos 8 millones de euros. y el pagador no es directamente el Ministerio de Trabajo, el dinero lo paga el Fundación Estatal para la Formación para el Empleo (Fundae). Esta fundación se creó en 2015 tras el escándalo de los cursos de formación. En 2023 gestionó un presupuesto de dos mil cuatrocientos millones de euros –2.447.012.340 euros–. Se descuenta a trabajadores y empresarios una cantidad que se destina a la formación de empleados y desempleados… y también a la formación de algunos sindicalistas de UGT en «el desarrollo de funciones relacionadas con el diálogo social y la negociación colectiva». En general, es un apuro. Ocho millones sobre dos mil. Ni siquiera se nota. Lo que no está bien es que les paguen unos cursos para que aprendan a “dialogar” y luego vayan a la puerta de la CEOE a gritar eso de “obrero despedido, jefe ahorcado” y salga el señor Pepe protestando -que es un gerundio- a todo quisquilloso. Pero hay más «retoques».

Una vez que hemos formado a los sindicalistas de UGT, cogen sus carpetas, bolígrafos y demás enseres y se marchan muy formalmente. «participar en órganos consultivos». Un órgano consultivo es una mesa muy grande –no confundir con la ‘mesa de diálogo social’, que es más pequeña- en la que algunas personas –funcionarios de la Administración, empresarios y sindicalistas– se sientan a hablar de sus cosas. Pueden pedir café o té y les dan bollería y una botella de agua. Esta, como comprenderás, es una ocupación muy exigente, por eso la ministra Yolanda te da otro pellizco.: un millón por año –exactamente 3.042.521 euros, de 2023 a 2025, a UGT–. Los de CCOO también comen bollería y cobran más o menos lo mismo por el esfuerzo y los de CEOE, lo mismo. Y esto no termina aquí. Hay un organismo, el Consejo Económico y Social -está en la calle Huertas, de Madrid- donde el diálogo social cobra otra dimensión. Es de primera clase. Lujo. Una canonjía para los burócratas sindicales que tienen la suerte de ser nombrados concejales: hay 20 plazas. Bueno, el ministro también tiene un detalle: UGT recibe 104.580 euros al año. Pues nada, tampoco les satisface. CCOO y UGT están decididos a tener un Consejo Nacional de Diálogo Social antes de que llegue la derecha. Atasco de diálogo.

Este 1 de mayo, Sordo, de CCOO, y Álvarez, de UGT, se manifestaron en Málaga coincidiendo con el inicio de la campaña electoral andaluza. Burócratas convertidos en novios. Frenan o alientan a los trabajadores según le conviene al patrón. Han pinchado. «No soy tonto», les decía la mayoría de los malagueños.

Temas



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: