Perros al agua
El borrador de la nueva ordenanza municipal para los animales domésticos que esta semana ha desvelado la concejalía popular de Medio Ambiente, entre las polémicas por el burka y el disfraz de la sardina, ha provocado una enorme división de opiniones entre los gijoneses. Nada raro tampoco. Esa disparidad, especialmente, llega por la ocurrencia de que los perros puedan bajar a la playa de San Lorenzo también durante la temporada de baños, aunque sería solo en horario nocturno, de 22.30 a las 6.00 horas, siempre entre las escaleras 2 y 8. Una idea más propia de grupos llamados animalistas o de fuerzas políticas de otro signo.
[–>[–>[–>Poco a poco, el número de perros en Gijón ha ido creciendo bajo el hilarante eslogan de que somos una ciudad petfriendly. Sí, encima, para rematar, dicho en inglés. Es lógico que desde la Administración local se vayan dando respuestas al cambio de prioridades de una ciudad con 37.269 perros, frente a las 28.577 personas de entre 0 y 16 años. Pero es importante no perder de vista un factor más importante aún que la salubridad: la seguridad. Son muchos los gijoneses, especialmente los de avanzada edad (y de eso en la capital marítima del Principado vamos sobrados) que temen cruzarse con los canes en la calle. Más allá de mordeduras posibles y ladridos incesantes, a veces hay correas tan largas que provocan un traspié. Todo es cuestión, claro, de la educación de los dueños, porque los perros, perros son, y cuando uno de ellos se te acerca, te baba o te ronda, te dicen muchas veces eso de «no hace nada». Solo faltaría.
[–> [–>[–>La mayoría de personas cumplen debidamente y no generan problemas de convivencia a sus vecinos. Pero hay que sancionar al infractor que no lleva atados a sus perros, al que no recoge los excrementos o al que permite que se excedan de las zonas acotadas en el principal arenal gijonés. Y en esto hay mucha manga ancha. Que en una ciudad con tantos animales solo haya 157 sanciones tramitadas en el último año evidencia que se mira para otro lado.
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Ahora, cuando ya estaba normalizado que del 30 de abril al 1 de octubre los perros tuviesen que abandonar el arenal se pretende un paso polémico. De hecho, la cuestión a pie de calle hasta esta ordenanza era que si con el aumento de las buenas temperaturas en octubre o incluso noviembre no habría que ampliar la temporada de baños. Cuesta creer que la misma concejalía que elaboró un informe en 2024 para demostrar que la biodiversidad de la playa del Rinconín se había reducido un 90% por el impacto de los perros venga ahora a proponer esta medida que ya ha suscitado la preocupación de los bañistas habituales y madrugadores de San Lorenzo.
[–>[–>[–>Temen conflictos y, además, falta de limpieza, aunque el Ayuntamiento señala que el horario propuesto permitiría llevar a cabo la limpieza de la playa. El mar no lo lleva todo y, viendo como están las calles de la ciudad, el argumento de Medio Ambiente no genera mucha confianza.
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