pesca una trucha de 2,5 kilos que se le había escapado el día anterior tras comerse a otra más pequeña que había picado poco antes
El cabraliego Joaquín del Carmen no deja de sorprender. Si hace ahora un año pescaba una enorme trucha de 3,5 kilos y 70 centímetros de longitud, este fin de semana ha vivido una anécdota, cuando menos, sorprendente: ha conseguido capturar una trucha de 64 centímetros de largo y 2,5 kilogramos de peso, pero al día siguiente de que se le escapara tras haberse comido otra trucha mientras la tenía enganchada.
[–>[–>[–>Ocurrió en el embalse de Poncebos (Cabrales), este viernes, cuando el pescador enseñaba los «secretos» de la pesca a su sobrina Thais del Carmen, de 16 años. Tras capturar Joaquín dos ejemplares con las ninfas que él mismo prepara, dejó la caña a su sobrina cuando picó la tercera para que la echara a tierra.
[–> [–>[–>«Le di la caña y se puso a recoger, pero en ese momento una trucha más grande se tragó a la pequeña», explicó el pescador cabraliego. «Entonces cogí la caña y estuve un rato peleando, hasta que el sedal, que debía estar sobado de rozar con alguna piedra, se partió», relató Joaquín del Carmen. Pero no se dio por vencido: al día siguiente volvió al embalse de Poncebos con la esperanza de que la enorme trucha siguiera en el mismo lugar. Y, efectivamente, allí estaba.
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«Tiré y se escondió, pero esperé y al rato volvió. Tiré de nuevo y esta vez picó. Estuve 20 minutos para echarla a tierra», comentó el pescador, que asegura que es la misma trucha que se le había escapado el día anterior. «Es una anécdota rara, singular, porque estas cosas no son habituales», destacó el cabraliego.
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