pescadores de Galicia y Portugal activan la primera red de reparto a domicilio impulsada por la flota artesanal
Salmonetes, sargos, congrios, raya, pulpo, calamares, chocos, percebes… Cada vez son más las joyas del mar presentes en el catálogo de productos de proximidad de Ormaluga, la primera alianza internacional impulsada por socios de cofradías de Galicia y Portugal. Todos ellos vinculados a la flota artesanal, acaban de activar una red de reparto a domicilio pionera en el sector, con dos camiones que ya parten varios días de la semana, por la mañana y por la tarde, para servir puerta por puerta pescado y marisco recién extraídos del Atlántico. Atienden ya a 80 restaurantes y 20 peixeiras de Vigo, Pontevedra, Tui, Arcade o Vilaboa, destinos consolidados de una iniciativa que tiene como objetivo seguir expandiéndose en las Rías Baixas.
[–>[–>[–>«Compartimos una misma filosofía de trabajo», resume el chef Alberte Gutiérrez, uno de los representantes de la alta cocina viguesa que está apostando por llevar a sus platos el género más fresco del fondo del océano. «Son piezas de una calidad excepcional, capturadas una a una con mimo, con mucho cariño, y eso al llegar a la mesa se nota», remarca.
[–> [–>[–>Una repartidora de Ormaluga entrega tu pedido al cocinero. / Alba Villar
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Formada por 85 marineros, 45 barcos y 40 mariscadores gallegos y portugueses, Ormaluga arrancó en marzo sus primeros envíos por carretera y desde entonces no ha dejado de crecer. Ya sirve una media de 300 kilos diarios de especies pescadas de forma artesanal a restaurantes y detallistas, además de haber habilitado un punto de recogida para particulares en el edificio de la lonja de A Guarda.
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Los marineros enseñan sus productos del mar a través de un canal de WhatsApp con varios cientos de usuarios, que reciben cada mañana un menú con el pescado y el marisco disponibles, que varían en función de cómo haya ido la pesca, de las vedas y del tiempo. Dentro de su oferta también es posible adquirir rodaballo, lenguado, lubinas y sargos, así como bogavantes, centollas o nécoras.
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El chef Alberte Gutiérrez durante la elaboración del producto, recién llegado a su restaurante. / Alba Villar
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Como parte de su hoja de ruta, la organización está estudiando la apertura de nuevos espacios físicos en el sur de la comunidad para vender sin intermediarios, al mismo tiempo que ultima el lanzamiento de una «marca propia» bajo la que comercializará toda su mercancía. «Este modelo nos permite incrementar hasta un 50% el valor que se lleva el productor y a la vez ofrecer un producto más asequible a nuestros clientes», expone el presidente de Ormaluga, Manuel Ignacio Carballal.
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Uno de los siguientes pasos de la alianza será incorporar a su catálogo diferentes especies de bivalvos. Entre sus planes está empezar con la navaja de Aldán y posteriormente seguir con otros moluscos como la almeja o el berberecho, una vez se vayan sumando nuevos socios a una organización en continua ampliación, que tiende la mano a todos aquellos pescadores o mariscadores que quieran unir fuerzas.
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[–>Los barcos de la asociación son todos artesanales, de menos de 12 metros de eslora, y el producto que pescan se lleva directamente a tierra y desde ahí ya se reparte, sin someterse a ningún tipo de procesado. El género llega entero, como salió del mar, y al ahorrarse el coste de limpiarlo y al eliminar uno o varios eslabones de la cadena de valor baja su precio y mejoran los márgenes de la flota, cuyo trabajo es imprescindible para acercar la proteína marina al consumidor.
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