PITOS VINICIUS | Lecciones para Vinicius: cómo Cristiano o Benzema se impusieron a los pitos del Bernabéu
Vinicius cuajó contra el Mónaco su mejor partido reciente. Repartió dos asistencias, metió un gol y provocó otro en la victoria sanadora de Champions (6-1). Sin embargo, su dolor no se apagó después de ser nombrado como el mejor jugador del partido. «Los últimos días han sido muy complicados por lo que se habla de mí. No quiero estar en el foco por cosas de fuera del campo. La exigencia es muy grande», confesó en un postpartido que no cierra las heridas de un futbolista cuya renovación sigue pendiente.
[–>[–>[–>El incidente con Di Stéfano
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«Me pongo muy triste. No quiero que me abucheen en mi casa, donde me siento muy cómodo. Y en los últimos partidos, no me sentí cómodo porque siempre que jugaba mal, siempre que hacía algo mal, me abucheaban. Confío en el presidente, quiero seguir aquí mucho tiempo. En su momento, solucionaremos las cosas. No tenemos prisa”, declaró. En la grada contempló la exhibición de su representado Federico Pena, agente del futbolista que viajó a Madrid.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Después de lo sucedido, ya no solo en los partidos recientes, sino en la temporada, la continuidad del extremo dependerá de una negociación que Arbeloa y sus compañeros tratan de acompasar. Vinicius fue el que más cariño recibió en la goleada frente al Mónaco y su estatus ha cambiado con un entrenador que ha tendido más puentes que su antecesor, Xabi Alonso. Con todo, Vinicius todavía está procesando lo que ha supuesto pasar de ser el jugador más adorado por la afición a estar en el ojo del huracán.
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Tiene ejemplos históricos en los que fijarse para saber que hasta las grandes leyendas del club superaron el impacto que supone ser objeto de una sintonía desagradable en sus oídos. Alfredo Di Stéfano sufrió una pitada que no tuvo que ver con el fútbol. Llegó en las Navidades de 1962, a raíz de un anuncio publicitario que hoy pasaría inadvertido. La Saeta aparecía con la camiseta del Real Madrid de cintura para arriba y unas piernas femeninas de cintura para abajo, mientras pronunciaba: “Si fuera mi mujer, luciría medias Berkshire”.
[–>[–>[–>En pleno franquismo, la escena fue interpretada como una frivolidad impropia de un ídolo y desató un pequeño escándalo. El día que volvió a jugar en casa tras emitirse el anuncio, el estadio le castigó con silbidos cada vez que entraba en contacto con el balón. Todo cambió cuando marcó dos goles al Athletic Club: el ruido se apagó de golpe. Lo mismo que sucedió con un Vinicius que apagó las críticas de aquellos que no le perdonan haber dinamitado la temporada después de sus quejas en el cambio del clásico.
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«No es un problema, les motiva»
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La lista de futbolistas señalados por la grada blanca es amplia y transversal. Un jugador con el talento de Guti se llevó más de una pitada, algo que también le pasó a Martín Vázquez. Son ejemplos de resiliencia que construyeron un pasillo auditivo para que no les pasase factura. Otros como Kaká o Anelka nunca llegaron a conectar con un público que censura la desgana. Al revés, premia lo que se da en llamar comúnmente como ‘tribunerismo’, algo que tan bien representan las carreras para presionar.
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[–> [–>[–>[–>Ni siquiera un ídolo del madridismo como Cristiano Ronaldo quedó al margen de esa dinámica. En la primera vuelta de la temporada 2011/2012, el delantero portugués fue silbado por sectores del Bernabéu tras la derrota ante el Barcelona (1-3). El episodio no tuvo continuidad: el equipo de José Mourinho cerró el curso liderando la Liga con registros históricos de puntos y goles, con el portugués como estilete. En septiembre de 2013, otro que después sería Balón de Oro, Karim Benzema, pasó por lo mismo.
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«No es un problema que la afición le silbe de vez en cuando, pues contribuye a su motivación», defendía sin tapujos Carlo Ancelotti. No ha pasado tanto desde entonces, pero la actitud es diferente con Vinicius. El brasileño ha sido siempre ‘mimado’ por una grada que se puso de su lado en los peores momentos para llevarse, precisamente, a las puertas del galardón que entrega France Football. Su bajada de rendimiento rompió una relación que, como todos los divorcios del Bernabéu, se recuperará con rendimiento. A su lado tiene un gran ejemplo con Tchouaméni, quien pasó de ser vilipendiado a uno de los referentes del club.
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