Playmobil cierra su última fábrica en Alemania y deslocaliza la producción para abaratar costes
La icónica marca de juguetes Playmobil, creada en 1974 en Alemania, dejará de producirse en Alemania. En las instalaciones que tiene el fabricante en el municipio de Dietenhofen, en el sur del país, continúan las tareas de desmontaje, una semana después de que se decidiera parar allí la producción para priorizar la actividad en países más baratos. La popular marca de juguetes ha ido progresivamente deslocalizando sus industrias hacia países con menores costes, como República Checa o Malta. En España, donde hasta hace dos años tenía fábrica en el municipio alicantino de Onil, también echó el cierre.
[–>[–>[–>Según ha contado a EFE Michael Ulbrich, trabajador de Playmobil, él asiste a cómo se vacían las instalaciones de Dietenhofen, las cuales en febrero pasado la empresa anunció que dejaría de usar a partir de este mes para la producción de las clásicas figuras de esta empresa de juguetes.
[–> [–>[–>«En Dietenhofen, donde se llevaba a cabo la producción, ya no queda ningún empleado. Sólo estoy yo aquí. Me niego a abandonar la empresa«, ha afirmado Ulbrich. «Sólo empresas externas que se encargan de limpiar y desmontar todo» trabajan en las instalaciones de Dietenhofen, ha explicado.
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Para Ulbrich la empresa actuó más rápido de lo previsto, pues desde el pasado lunes, a las once de la mañana, los responsables de Playmobil mandaron a casa a la mayoría de los trabajadores.
[–>[–>[–>En su día empleó a 1.500 trabajadores
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«Al principio, en la planta de Dietenhofen de Playmobil éramos 1.500 empleados, se redujo esa cifra a estos 364 empleados», ha recordado este empleado de 51 años, que ha desempeñado labores en el área de imprenta, producción y novedades.
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Hace dos años, ha contado Ulbrich, la empresa realizó esos recortes de plantilla, pero, según la empresa, no fueron suficientes para mantener la actividad en el que fue el último centro de producción de Playmobil en Alemania.
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[–>La empresa sólo cuenta con empleados actualmente en su sede central, ubicada en Zirndorf, también en el sur germano, a las afueras de Núremberg, y donde la compañía cuenta con los trabajadores que se ocupan de la administración y el desarrollo. Desde Zirndorf, el Grupo Horst Brandstätter, propietario de Playmobil, achaca el cierre de Dietenhofen a los elevados costes de la actividad.
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«Dados los elevados costes actuales de la energía y los salarios, así como la excesiva burocracia que existe en nuestro país, ya no es viable mantener la producción en la planta de Dietenhofen», ha asegurado a EFE un portavoz. La actividad de Dietenhofen será sustituida, según la empresa, con la «concentración de la producción» en la República Checa y Malta, países en los que Playmobil lleva ya décadas produciendo.
[–>[–>[–>Presión por la inestabilidad internacional
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«Las desventajas estructurales de nuestra ubicación no nos han dejado otra opción», ha abundado el portavoz con respecto a una situación que afecta a diario a numerosas empresas, especialmente las del sector industrial.
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El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció en junio que, cada mes, Alemania pierde entre 10.000 y 15.000 puestos de trabajo industriales, un fenómeno provocado especialmente, según el jefe del Gobierno, por los altos precios de la energía que acusa el país.
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Michael Grömling, economista e investigador del Instituto para la Economía Alemana (IW), con sede en Colonia, ha explicado a EFE que la industria alemana, en general, sufre dificultades «difíciles de cuantificar» aún «por los continuos conflictos en Oriente Próximo» y la «incertidumbre» que genera las políticas de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
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«Para la industria alemana, con su elevada apertura al exterior a través de las exportaciones y las interdependencias en el suministro, estas perturbaciones tienen un impacto especialmente grave», ha advertido Grömling. Mientras se vacían las instalaciones de Playmobil en Dietenhofen, Ulbrich entiende el contexto económico adverso al que se enfrenta Alemania, en general, y el Grupo Horst Brandstätter, en particular.
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«Los precios en Alemania son extremadamente caros, pero diré también que la empresa podría haber gestionado esto de otra manera», ha precisado, pues a su entender, el coste social pagado en Dietenhofen debía haberse compartido con la empresa Lechuza, también del Grupo Horst Brandstätter e igualmente ubicada en ese municipio. «Su planta de producción se mantiene, y los gastos son los mismos que los de Playmobil. Pero en ese caso no se ha externalizado al extranjero. Hay una contradicción», ha concluido.lizado al extranjero. Hay una contradicción«, concluyó.
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