POGACAR PRIMA DESAPARECIDA | Carta del tío del ciclista Tadej Pogacar, a su hija desaparecida: «Hoy cumples 15 años, he recorrido el mundo para encontrarte, te prometo que no me rendiré»
«Querida Julija: ¡feliz cumpleaños! Hoy cumples 15 años. Cuánto desearía poder abrazarte, felicitarte y enviarte todo mi amor y mis mejores deseos. Pero, lamentablemente, no puedo. No sé dónde estás. Llevo casi cinco años buscándote incansablemente, viajando por todo el mundo y haciendo todo lo posible para encontrarte por fin. Y no me detendré hasta lograrlo».
[–>[–>[–>Así comienza la carta de un padre a su hija desaparecida. La última vez que Peter Pogacar abrazó a Julija, la niña, prima de Tadej Pogacar, el mejor ciclista del mundo, tenía dientes de leche y acababa de aprender a montar en bicicleta. Han pasado casi cinco años y hoy «aquella niña soñadora y curiosa» es ya una adolescente, pero su padre no puede felicitarla ni prepararle su plato favorito, «el estofado de carne de papá».
[–> [–>[–>Julija Pogacar y su madre, Melisa Smrekar, desaparecidas desde el 3 de noviembre de 2021. / SUCESOS
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Cartas desde España
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Su expareja, Melisa Smrekar, se llevó a su hija de su casa, en Eslovenia, el 3 de noviembre de 2021, y desde entonces se oculta con ella, posiblemente en algún lugar de España, desde donde la mujer ha enviado doce cartas a su familia. Por eso Peter viajó a nuestro país, el pasado mes de junio, con la esperanza de encontrarlas.
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La Policía Nacional también las busca e investiga si su desaparición está relacionada con «una secta antivacunas y que fomenta el miedo al 5-G, liderado por la gurú Lana Praner«, como adelantó el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
[–>[–>[–>«El abeto de Julija»
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El tío del cuatro veces ganador de el Tour de Francia ha decidido enviar una carta a su hija a través de este medio, para que la joven sepa que no hay «un solo día que no piense en ella, cumpla años o no», porque en la casa de Peter «todos los días son de Julija».
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«¿Recuerdas tu décimo cumpleaños, cuando te pedí que cerraras los ojos y te llevé al jardín para enseñarte el pequeño abeto que había plantado para ti? Lo llamo ‘el abeto de Julija’. ¡No creerías lo grande que está ahora! Igual que ese árbol, tú también habrás crecido muchísimo durante estos años. Intento imaginar cómo te ves ahora, pero en mi mente sigues siendo aquella niña soñadora y curiosa, con una imaginación infinita», escribe el hombre a la joven desaparecida.
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[–>En el recuerdo de Peter, Julija sigue siendo una niña risueña, «entusiasta de la naturaleza y los animales», una afición que compartía con su padre: «Nunca olvidaré cómo pasabas horas y horas leyendo cómics y todo tipo de enciclopedias. Te interesaban muchísimas cosas: desde el espacio hasta los coches y los animales, especialmente las aves. ¿Recuerdas cómo entrabas en mi habitación los fines de semana por la mañana y me preguntabas a qué especie pertenecía tal o cual pájaro? Te los sabías todos de memoria. ¿Sabes que existe una aplicación para el móvil llamada ‘Merlin Bird ID’ que capta el sonido de los pájaros y te dice sus nombres? Si tienes móvil, ¡descárgatela!».
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El último verano
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Julija lleva casi cinco años sin contacto con su padre, pero también alejada de sus hermanos, sus tíos, sus profesores y sus amigos. Su madre, a la que Europol y la justicia eslovena acusan de un delito de sustracción parental, la sacó de su entorno en mitad del curso escolar, cuando la niña estaba estudiando quinto de primaria. En su país, Julija tenía una vida feliz y estaba muy unida a sus hermanos, su tía Ana y sus compañeros de colegio.
[–>[–>[–>En todos los planes de Peter para este verano, la protagonista siempre sería su hija: Julija en la playa, Julija rodeada de sus amigos, Julija «nadando como pez en el agua», el pececillo de Peter. Pero el hombre sabe que no, que mientras no encuentre a la joven, él seguirá acumulando deseos y conformándose con recuerdos.
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«Quiero repetir aquel último verano, cuando estábamos en la playa con amigos y tú también cobrabas vida en el agua. Eras como un pequeño delfín. Te zambullías, recogías piedras y conchas del fondo marino, mirabas bajo el agua sin gafas y te divertías con tus amigos, que también te extrañan muchísimo y desean con todo su corazón que vuelvas pronto», escribe el hombre en su carta a su hija.
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Dibujo enviado por Julija a su padre, Peter Pogacar. / CEDIDA POR PETER POGACAR
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Parque de atracciones
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La vida de Peter lleva cinco años detenida en aquellos últimos días con su hija: «Tenías muchísimas ganas de visitar un parque de atracciones, sobre todo para subirte a una montaña rusa. Pero te puse dos condiciones: primero, tenías que aprender a montar en bicicleta; y segundo, debías medir al menos 150 centímetros, porque de lo contrario no te dejarían subir», recuerda el hombre a Julija en su carta.
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Peter nunca pudo cumplir esa promesa que hizo a su hija: «En los meses previos a tu desaparición, aprendiste a montar en bicicleta y, pocos días antes de que te fueras, medimos tu estatura. La cinta métrica marcaba 149 centímetros. Nunca olvidaré la ilusión que tenías, porque sabías que ya no quedaba ningún obstáculo para ir al parque de atracciones».
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«Tu habitación te espera»
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Al padre de Julija se le mezclan los días de cumpleaños con los de verano y Navidad. Todo está borroso desde que su hija no está: «En casa, tus regalos de Navidad siguen esperándote bajo el árbol y junto al belén. Tu habitación también te espera, tal como estaba«, cuenta Peter a su hija.
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«¿Recuerdas cómo armamos el rompecabezas del mapa del mundo? Trabajamos en él durante meses y meses, hasta que por fin lo terminamos. Al final lloraste: en parte de felicidad y en parte de tristeza, porque estaba completo y todo aquel esfuerzo había terminado. Te estaba enseñando la perseverancia. Cuando una persona empieza algo y no resulta fácil, no debe rendirse, sino seguir adelante hasta el final. Yo llevo casi cinco años intentando encontrarte. Aún no lo he logrado, pero no me rendiré. Te lo prometo«, añade el hombre en su carta.
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Julija, con Bark, el perro de su tía. / CEDIDA POR PETER POGACAR
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En casa de Julija también la esperan sus mascotas, explica Peter en su carta a su hija: «Nuestros tres gatos siguen conmigo. Seguro que los recuerdas: Črnka, Sivka y Okica. La casita que les hicimos también sigue en pie y, en invierno, cuando hace frío, todos se apiñan dentro para calentarse. Y, por supuesto, recuerdas a Bark, el perro de la tía Ana. Ya está bastante mayor y le han salido canas en el hocico; cuando lo dibujaste, todavía lo tenía negro. Tampoco es tan vivaz como antes. Todos deseamos que algún día puedas volver a verlo, jugar con él y acariciarlo«.
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Los tres héroes de Julija
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Peter solo puede imaginar cómo es la vida de su hija ahora, en el escondite donde la oculta su madre: «Julija, espero que estés donde estés te vaya bien, que hagas cosas interesantes, pases tiempo con gente de tu edad y dibujes mucho. ¿Sigues creando cómics con tus tres héroes: Tačko, Šekica y Rjavko? A menudo los miro y sonrío, admirando el don que tienes para la caricatura: cómo logras dibujar diferentes expresiones faciales con apenas unos trazos. No me cabe duda de que, con el paso de los años, habrás mejorado aún más. Espero con ilusión el día en que me enseñes todo lo que has creado durante este tiempo que hemos estado separados«, escribe en su carta.
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Cartel de la desaparición de Julija y Melisa, con una recreación de cómo sería ahora su aspecto físico actual. / CEDIDA POR EL PADRE
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El padre de Julija termina su escrito prometiendo a su hija que no dejará de buscarla: «Eres mi única hija. El dolor que he sentido desde tu desaparición es inmenso, pero también me ha enseñado mucho. Ahora veo la vida de otra manera. Sobre todo, comprendo mucho mejor qué es lo que realmente importa y qué no. Y lo que más importa eres tú«.
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Pero por encima de todo, el hombre solo quiere saber que, esté donde esté, la joven está sana y es feliz: «Siempre he querido que seas feliz y te sientas realizada en la vida. Y nunca es demasiado tarde para ello. Por favor, ten presente que todos aquí en casa te esperamos con los brazos abiertos, que siempre serás bienvenida y que traerás de vuelta a nuestras vidas más felicidad y amor de lo que puedas imaginar. Te quiero y espero el día en que volvamos a estar juntos… Tu papá«.
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