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Polestar 2 performance MY2026, retorno

Polestar 2 performance MY2026, retorno
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  • Publishedjunio 13, 2026



Mauro coge sus herramientas y se dirige al taller que se encuentra en el sótano. Suspira de alivio. Según va bajando las escaleras va notando la humedad y el frío que despiden las paredes. Las estrechas escaleras casi le obligan a rozar con los hombros la humedad de la piedra. Baja con cuidado, los años le han tratado con dureza, sobre todo la última década, y tiene que apoyarse en ocasiones para no perder el equilibrio. Pero sabe que en ese sótano el tiempo no pasa igual que en cualquier otro lugar del universo. Y por eso vuelve a suspirar y abre la puerta. El quejido de la madera es una confesión de que un poco de lija no le vendría mal para abrir de forma más suave y silenciosa. Como diría su mujer, en casa de herrero cuchillo de palo. Pero Mauro lo prefiere así. Es la bienvenida a su santuario. Al lugar en el que se encuentra con la verdad de la madera, con la certeza del martillo y el formón, donde las virutas y el serrín habitan todos los rincones como testigos de la transformación. Porque en este sótano Mauro trabaja, pero también sueña. Y sus sueños se pueden tocar. Y oler, por supuesto. A veces incluso hablar con ellos.

Mauro mira a su alrededor. Podría parecer un taller desordenado, pero si uno se fija con más cuidado puede ver cómo cada herramienta está en su sitio, que el aparente caos de maderas en un rincón en realidad es una meticulosa ordenación por tipo de madera y tamaño, que los clavos están en botes de cristal para tenerlos a la vista y que el último de sus trabajos se encuentra en el centro del taller, sobre unos tablones que se sujetan sobre unos viejos caballetes. Es la mesita de noche de la mujer del párroco. Madera de palisandro nada menos. La había traído Carlo, el lechero, en su furgoneta desde Monza del taller de un luthier amigo suyo. Era una pieza que estaba destinada a un violonchelo pero el artesano empezo a trabajarla y enseguida desistió. A Carlo simplemente le explicó que no servía para hacer instrumentos y le dijo que se la llevara sin más. Mauro lleva trabajando con ella cuatro meses. El párroco quiso interesarse varias veces el último mes, ver cómo iba el trabajo pero pero Mauro no quiso. Tampoco se atrevió a insistir porque era, según el maltrecho carpintero, un regalo. Mauro ha tallado con mimo y precisión ya casi todas las figuras angelicales. Y un diablillo oculto bajo el cajón. Ese es precisamente el que le habla por las tardes.

Los modelos de automóviles modernos desde que se comercializan pasan por distintas etapas de maduración, a veces con cambios estéticos, a veces con reformas más drásticas y en ocasiones simplemente se les aplica un barniz tecnológico. El Polestar 2 Long Range Dual Motor con Performance Pack es de los que ha recibido unas actualizaciones bastante importantes, aunque desde fuera cueste saberlo. Cuando lo probamos por primera vez hace algo más de un año, era un eléctrico con carácter propio que ya destacaba por su integración tecnológica, su chasis de origen nórdico y una filosofía de diseño que prefería la elegancia contenida al efectismo fácil. Lo que ha ocurrido desde entonces no se aprecia tanto en el capó ni en las llantas como en el software, la carga, el equipamiento y los detalles que hacen que un coche eléctrico resulte más o menos convincente en el uso cotidiano. Y eso es exactamente lo que hemos querido comprobar en esta segunda vuelta.

La unidad que hemos tenido esta vez corresponde al año modelo 2026, el llamado MY26, que Polestar comenzó a comercializar en la primavera de 2025 para sustituir al MY25. Los cambios mecánicos en la variante Long Range Dual Motor con Performance Pack son mínimos porque la base ya era sólida y convincente, pero los cambios tecnológicos son apreciables y en algunos casos relevantes para el tipo de uso que hacemos de este coche. Esa es la historia que queremos contar.

Qué ha cambiado desde nuestra prueba anterior

La actualización más significativa del Polestar 2 para el año modelo 2026 no es mecánica sino digital. La marca ha sustituido el procesador del sistema de infoentretenimiento por un chip Qualcomm Snapdragon que acelera la respuesta del sistema operativo Android Automotive. La pantalla táctil central de 11,2 pulgadas se mueve con mayor fluidez, la carga de aplicaciones es más rápida y los menús responden con menos retardo que en las primeras iteraciones del modelo. Es el tipo de mejora que no aparece en una foto, pero que el conductor nota en los primeros minutos de uso.

A esto se suma la incorporación de Plug and Charge, la tecnología que permite iniciar y autenticar una sesión de carga en estaciones compatibles simplemente conectando el cable, sin necesidad de tarjetas RFID ni aplicaciones adicionales. Se activa desde los ajustes del vehículo o desde la aplicación Polestar Charge y representa un avance real en la comodidad de la carga pública, especialmente en viajes largos, donde la gestión de distintos operadores sigue siendo una de las grandes fricciones del coche eléctrico.

En el apartado de equipamiento, el MY26 introduce como opción el sistema de audio Bowers & Wilkins de 14 altavoces y 1.350 vatios de potencia total, una novedad que el Polestar 2 no había tenido disponible hasta ahora. La unidad probada incluye este sistema y la diferencia con el equipo Harman Kardon anterior es apreciable tanto en resolución como en escenario sonoro. No es solo una cuestión de volumen; hay más separación entre instrumentos, mejor definición en voces y una sensación más amplia del habitáculo. Hemos probado todo tipo de temas y la calidad es excelente, gracias también a la insonorización, al cuidado del ruido aerodinámico y al silencioso funcionamiento del motor eléctrico. Desde luego es uno de los puntos a favor más importantes de esta actualización.

El Performance Pack también estrena unas llantas forjadas de 20 pulgadas con un nuevo diseño de cinco radios, las más ligeras disponibles para este modelo según Polestar. En el exterior, el color Dune, un metalizado con acabado mica de tonalidad arenosa, sustituye al Jupiter en la paleta disponible. Son cambios de gama, no una revolución estética, pero ayudan a actualizar un modelo que mantiene prácticamente intacta su silueta original.

Resumen de cambios relevantes

  • Nuevo procesador Qualcomm Snapdragon para el sistema de infoentretenimiento.
  • Plug and Charge en cargadores compatibles.
  • Sistema de audio Bowers & Wilkins opcional de 14 altavoces y 1.350 W.
  • Nuevas llantas Performance forjadas de 20 pulgadas.
  • Nuevo color Dune en sustitución de Jupiter.
  • Gama y packs actualizados respecto a las versiones anteriores.
  • Software más maduro, con Android Automotive como base de la experiencia.

Ficha técnica actualizada

Modelo Polestar 2 Long Range Dual Motor con Performance Pack
Arquitectura Eléctrico de batería, tracción total
Potencia 350 kW / 476 CV con actualización Performance
Par máximo 740 Nm
Aceleración 0-100 km/h 4,2 segundos
Batería 82 kWh de capacidad
Autonomía WLTP Hasta 568 km, según versión y equipamiento
Carga rápida CC Hasta 205 kW
Carga 10-80% Desde 28 minutos en condiciones óptimas
Carga CA Hasta 11 kW
Llantas Performance 20 pulgadas
Frenos Brembo
Suspensión Öhlins ajustable

La experiencia tecnológica

La pantalla central del Polestar 2 no es un simple complemento del coche sino una parte estructural de la experiencia. El sistema operativo Android Automotive que gobierna el infoentretenimiento es, en este sentido, una apuesta clara y diferenciada. No se trata de Android Auto proyectado desde el teléfono sino de un sistema nativo que funciona de forma autónoma, con su propia cuenta de Google, sus propias aplicaciones descargadas desde la tienda y su propia integración con Google Maps como sistema de navegación principal.

La ventaja más evidente de este enfoque es la integración. Las rutas de navegación pueden tener en cuenta puntos de carga, autonomía restante, previsión de llegada y necesidades del viaje con una naturalidad que sigue siendo más difícil de conseguir cuando todo depende de una aplicación proyectada desde el móvil. Google Maps funciona aquí como parte del coche, no como un añadido. Y eso, en un eléctrico, importa más de lo que parece. El asistente de voz responde con naturalidad a órdenes relacionadas con la navegación, la climatización o la música. Las aplicaciones de audio funcionan con una lógica muy cercana a la de un teléfono Android. Las actualizaciones del sistema llegan de forma inalámbrica, sin pasar por el taller, y la sensación general es la de un producto que ha ido ganando madurez con los años.

La compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay por cable complementa la experiencia nativa para quien prefiera proyectar el teléfono. Un complemento muy útil para el que prefiera conservar sus preferencias sin transferirlas al coche. La aplicación móvil de Polestar permite controlar la carga, preclimatizar el habitáculo, consultar el estado de la batería y programar sesiones de carga aprovechando tarifas eléctricas nocturnas. No es la aplicación más avanzada del segmento, pero funciona con fiabilidad y cubre las necesidades básicas del propietario de un eléctrico moderno. En un coche así, esos detalles forman parte de la experiencia tanto como la aceleración o el tacto de dirección.

Autonomía real y experiencia de carga

Los números homologados de autonomía siempre exigen traducción a la realidad. La ficha oficial habla de hasta 568 kilómetros WLTP para esta configuración, pero como saben bien los usuarios de coche eléctricos esa cifra debe entenderse como una referencia de laboratorio, no como una promesa de uso cotidiano. En ciudad y recorridos de baja velocidad, donde la frenada regenerativa trabaja de forma constante y la aerodinámica pesa menos, el Polestar 2 puede ofrecer autonomías claramente superiores a las de un uso de autopista. En carretera y autovía, especialmente con las llantas de 20 pulgadas del Performance Pack, la cifra real se vuelve más sensible al ritmo, la temperatura, el viento y la carga del vehículo.

Donde el modelo ha dado un paso importante es en la carga rápida. Con una potencia máxima de hasta 205 kW en corriente continua y un tiempo anunciado de 10 a 80% desde 28 minutos en condiciones óptimas, el Polestar 2 se coloca en una posición competitiva frente a muchos eléctricos de 400 voltios. No alcanza la velocidad de carga de los modelos basados en arquitecturas de 800 voltios, pero ha dejado de ser un punto débil. La clave, como siempre, está en llegar al cargador con la batería bien acondicionada y en encontrar una estación capaz de entregar la potencia necesaria.

La incorporación de Plug and Charge en el MY26 hace que el proceso de carga pública sea apreciablemente más sencillo en la red de operadores compatibles. El coche se identifica automáticamente al conectar el cable y la sesión comienza sin pasos adicionales. En un mercado donde la fragmentación de redes, aplicaciones y métodos de pago sigue siendo una molestia frecuente, esta funcionalidad tiene un impacto concreto en la experiencia de uso.

Diseño y calidad: madurez interesante

Cuando el Polestar 2 debutó, su diseño era una declaración de intenciones. Hoy, frente a una competencia que ha evolucionado con rapidez, el fastback sueco mantiene una vigencia notable. No porque haya cambiado mucho, sino porque la sobriedad del diseño escandinavo envejece mejor que los experimentos formales más agresivos. La SmartZone frontal integra los sensores sin necesidad de una parrilla convencional. Los faros con su firma visual siguen resultando reconocibles. Y la silueta, con su maletero ligeramente elevado y su cintura ascendente, transmite deportividad sin artificios.

El interior mantiene el nivel de acabado que ya conocíamos. Los materiales reciclados, la atención al detalle y la convivencia entre pantalla táctil y mandos físicos hablan de una marca que entiende la calidad como algo que va más allá de la superficie. La incorporación del Bowers & Wilkins como opción añade una dimensión sensorial al habitáculo que estaba pendiente desde que la marca lanzó el modelo. Frente a rivales más recientes, el Polestar 2 no es el eléctrico más espacioso ni el más llamativo en términos visuales. Tampoco pretende serlo. Su valor está en la coherencia. Hay coches que intentan parecer futuristas a toda costa. El Polestar 2 prefiere parecer bien diseñado. Y esa decisión, con el paso del tiempo, juega a su favor.

Conclusión: la madurez tiene valor

El Polestar 2 Long Range Dual Motor con Performance Pack no es un coche nuevo, pero mantiene esas características que lo hacen único. Es un coche maduro, y en el mercado eléctrico actual, donde las marcas compiten a veces más en promesas que en producto, la madurez tiene un valor concreto. Lo que Polestar ofrece en el MY26 es un conjunto más afinado que el que conocíamos: el software es más rápido, la carga pública es más sencilla, el audio es excelente y la gama ha recibido pequeños ajustes que ayudan a mantenerlo vigente. Los cambios no son revolucionarios porque la base ya era buena. Pero sí son suficientes para justificar una segunda lectura. No estamos ante un rediseño profundo ni ante una nueva generación, sino ante una versión más pulida de un eléctrico que siempre ha jugado una partida algo distinta a la de sus rivales.

Lo que este coche sigue ofreciendo con más personalidad que muchos competidores es una combinación de carácter de conducción, coherencia de diseño y ecosistema tecnológico que resulta convincente para quien busca un eléctrico premium sin caer en la opción más evidente. Frente al dominio del Tesla Model 3, el Polestar 2 responde con una propuesta diferente: no necesariamente mejor en todas las métricas, pero sí más personal y con un diseño agradable y único con menos ingredientes futuristas. Y a veces eso es exactamente lo que un comprador está buscando a veces sin saber expresarlo. Sigue siendo sin duda una de nuestras berlinas eléctricas favoritas.



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