Polestar no apela la prohibición de venta en EE.UU. y se centra en Europa
Polestar no apelará la prohibición de ventas en Estados Unidos y centrará sus inversiones en Europa, donde espera conseguir rentabilidad. La decisión, que contrasta con la exención obtenida del art. volvoSe explica por un dato demoledor: el mercado estadounidense representó sólo el 6% de las ventas globales de la marca, con 5.747 unidades entregadas en 2025. Prohibición del Departamento de Comercio le impide vender vehículos nuevos más allá del año modelo 2027, un horizonte cercano que la compañía no ha estado dispuesta a disputar.
Un retroceso anunciado: el 6% y un camino sin retorno
Ley estadounidense que prohíbe a los fabricantes con tecnología o capital chino y propiedad de Polestar Geeley– fue una carga regulatoria que la marca decidió no soportar. Aunque a Volvo se le concedió una exención para seguir operando, Polestar decidió no apelar. Ni siquiera emprendió acciones legales. «Centraremos nuestras inversiones en mercados en los que tenemos una fuerte posición de marca y capacidad de crecer de forma rentable, con un claro peso en Europa», explicó el portavoz Michael Ofiara al Wall Street Journal. La lectura industrial es transparente: quemar recursos legales y políticos para mantener un mercado tan marginal no tiene sentido cuando el continente europeo, con regulaciones que impulsan la electrificación, absorbe la mayor parte de sus suministros.
Los 5.747 vehículos vendidos en 2025 en Estados Unidos apenas mueven la aguja para una empresa que ha vendido cerca de 96.000 unidades en todo el mundo. La retirada no sólo es comprensible: es casi inevitable. De hecho, fuentes de la industria sugieren que Polestar podría haber abandonado el mercado estadounidense por sí solo en un plazo de tres a cinco años, ahorrándose en costos de litigio. La prohibición sólo aceleró esa salida.
Renunciar al mercado estadounidense no es una derrota; Se trata de una reasignación de recursos que favorece la rentabilidad en Europa frente a la aventura americana.
Distribuidores: el billete de un millón para una despedida sin red
El otro perdedor en esta historia es el #32. minoristas que ha invertido millones en instalaciones específicas de Polestar. Matthew Haiken, propietario de un concesionario en East Hanover, Nueva Jersey, había gastado «millones» en un nuevo almacén, pero detuvo la construcción el mes pasado cuando se conoció la prohibición. Saber que no les gustará la marca, le dijo al WSJ, es «muy desalentador». La empresa promete “gestionar la transición” pero no tiene una compensación detallada. Según el abogado de Nueva York Russell McRory, las leyes estatales normalmente exigen que los fabricantes compensen a los minoristas cuando abandonan un mercado, a menos que opten por declararse en quiebra. Polestar, sin embargo, no está en quiebra: seguirá operando en todo el mundo y manteniendo centros de servicio en Estados Unidos para los vehículos ya vendidos.
Para liquidar stock, la marca ha aplicado descuentos de hasta $25,000 en los modelos Estrella Polar 3 Y Estrella Polar 4una medida que reduce el impacto financiero pero también pone de relieve la baja demanda real. Sin embargo, comprar un vehículo de una marca retirada conlleva riesgos: la reventa puede colapsar, un espectro que ya persigue a los propietarios de Fisker. Polestar insiste en que no desaparecerá: los distribuidores sólo dejarán de vender unidades nuevas, pero el servicio posventa continuará.
El compromiso europeo y el largo plazo de la electrificación
Europa no es un plan B improvisado. Es el mercado natural de Polestar, donde la regulación CAFE y las zonas de bajas emisiones favorecen los modelos eléctricos premium. La empresa ya vende más del 60% de sus unidades en el continente y cuenta con una red de distribución establecida. Salir de Estados Unidos libera capital para acelerar el lanzamiento del Estrella Polar 5 y Estrella Polar 6 —la berlina de altas prestaciones y el descapotable— y reforzar su presencia en países como Alemania, Suecia o España, donde las ventas crecen a doble dígito. La medida, sin embargo, concentra el riesgo geopolítico: cualquier cambio en la política arancelaria europea hacia vehículos de capital chinos podría replicar el escenario estadounidense.
La decisión de Polestar envía también un mensaje al resto de fabricantes chinos o parachinos (como VinFast o BYD) que intentan entrar en el mercado americano: la vía legal no siempre da sus frutos. El simple hecho de tener tecnología o accionistas chinos puede desencadenar vetos que requieren una fuerza política que sólo gigantes como Volvo, con décadas de raíces en Estados Unidos, pueden ejercer.
Análisis de impacto del motor16
El abandono del mercado estadounidense por parte de Polestar tiene tres lecturas complementarias que reflejan la transformación del sector:
- Datos de mercado: Las ventas de Polestar en Estados Unidos, con 5.747 unidades en 2025, representaron el 6% del total global, mientras que Europa representó más del 60% de las entregas. La decisión de abandonar un mercado marginal para centrarse en el núcleo rentable es coherente con los nuevos objetivos de eficiencia del grupo Geely.
- La voz: Se especula en la industria que Polestar ya estaba estudiando una salida ordenada de EE.UU. antes de la prohibición, para evitar los costes fijos de una red de distribución que no alcanzaba volúmenes críticos. La prohibición no hizo más que acelerar un plan que ya estaba sobre la mesa.
- Veredicto: La dimisión de Polestar representa un movimiento estratégico doloroso para los distribuidores pero correcto desde el punto de vista de la racionalidad industrial. El riesgo ahora es que Europa imponga restricciones similares en el futuro, obligando a la marca a vivir en un gran mercado. La diversificación geográfica vuelve a ser una cuestión pendiente.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí