POLICÍAS EVITAN SUICIDIO | Los policías que te buscan para que no te suicides
La mujer publicó en TikTok un vídeo anunciando que se iba a suicidar. Primero iba a envenenar a su hijo y luego se mataría ella. Publicó incluso una imagen del gas que iba a utilizar. Cuando los policías tiraron abajo la puerta de su casa, ella y su hijo estaban ya en el suelo, inconscientes, pero todavía vivos. Es uno de los 514 casos de personas que anunciaron su «intención suicida» por redes sociales y fueron localizados por los dos grupos integrados en la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional.
[–>[–>[–>El año pasado, los 16 agentes identificaron y localizaron a 162 «personas con voluntad suicida» para evitar que se mataran. 23 de ellos eran menores de edad. Este año van ya 90 casos en apenas cuatro meses (casi cinco anuncios de suicidio a la semana). La cifra no deja de crecer desde que estos agentes empezaron su trabajo, en el año 2018. «Son como personas que están encima de un puente diciendo que se van a tirar. Nuestro trabajo es evitarlo, proteger sus vidas», explica la inspectora jefa Miriam.
[–> [–>[–>Palabras clave
[–>[–>[–>
El aviso llega casi siempre desde plataformas como TikTok, Facebook o Instagram. Alguien ha colgado un vídeo, una historia, un texto con imágenes explicando lo que va a hacer: matarse. «Hay una serie de key words o palabras clave que hacen saltar las alertas del algoritmo», explican los agentes. Cuando eso sucede, el algoritmo avisa. Se pone en marcha una cadena que incluye a Interpol y, en los casos españoles, llega a la Policía Nacional.
[–>[–>[–>
«Con los datos que envía la plataforma, nosotros buscamos a esa persona, tratamos de identificarla, localizarla, hablar con ella… «, explica Virginia, la jefa de uno de los grupos antisuicidio de la Policía. Es un trabajo contrarreloj y los que anuncian su suicidio no suelen identificarse ni mostrar su rostro, ni siquiera la ciudad o el pueblo donde viven. Los agentes consultan bases de datos, entran en los perfiles de ese posible suicida, buscan sus amigos en redes sociales, la geolocalización… Cualquier imagen, cualquier pista sirve para llegar a esa persona antes de que se quite la vida.
[–>[–>[–>Uniforme de instituto
[–>[–>[–>
«A veces nos puede ser útil ver que esa persona ha puesto una reseña de un restaurante de una ciudad en sus redes sociales. O que haya una imagen suya con una camiseta de un equipo de fútbol, un uniforme de un instituto…». La identificación puede ser muy complicada. «Tenemos que tirar de imaginación, en cada caso la estrategia para llegar a ellos puede ser diferente», explica Óscar, el inspector que dirige el otro grupo antisuicidas.
[–>[–>[–>
Recuerdan un caso que les resultó muy complicado. Recibieron el aviso de que una niña había anunciado su suicidio colgando un vídeo en TikTok. No se le veía la cara, aunque llevaba puesta una camiseta de un equipo de voleibol. «Buscábamos a una chica y no la encontrábamos. Al final resultó que la chica estaba transicionando, se había cambiado el nombre y ahora tenía nombre de chico. Nos costó un poco más de tiempo, pero llegamos», recuerdan.
[–>[–>
[–>Intentos previos
[–>[–>[–>
Cuando la persona que ha anunciado que va a suicidarse ya está identificada, los policías tienen que llegar a ella. «A veces es mejor hablar con su familia, otras veces no. Depende del caso, hay que elegir la forma de acercarte». Los investigadores comprueban si hay intentos previos de suicidio, alguna denuncia por otros asuntos, si esa persona vive sola…
[–>[–>[–>
Luego eligen la forma de abordarla. Puede bastar con una llamada de teléfono, con comprobar que no está sola, que hay alguien con ella. En ocasiones, los policías se convierten en ciudadanos anónimos que contestan por redes a esos mensajes desesperados. «A veces le escribimos desde un perfil que nosotros hemos creado, y les decimos que no están solos…». En los casos más complejos se envía una patrulla a la casa.
[–>[–>[–>Los menores de edad
[–>[–>[–>
Entre el 70 y el 80 por ciento de los avisos que reciben son anuncios reales y serios de suicidio. Muchos, cada vez más, son de menores de edad. La inspectora Virginia afirma que «incluso en casos que pueden parecer menos graves, si rascas salen problemas de acoso, de familia, incluso delitos…». Y recuerda el caso de una niña que anunció su suicidio después de estar siendo chantajeada sexualmente por un acosador. Lograron llegar a ella y detuvieron al individuo.
[–>[–>[–>
Hay algunos casos, muy pocos, en los que los anuncios suicidas son frívolos, gente que busca publicidad, protagonismo y que les den likes en redes sociales. «En algunos ámbitos de las redes sociales, el suicidio da likes», advierten los policías. «Nosotros pensamos que incluso en esos casos que pueden parecer frívolos hay algo detrás, puede que haya sufrimiento», matizan.
[–>[–>[–>
Falsas alarmas
[–>[–>[–>
El propio algoritmo de las plataformas da pie, a veces, a falsas alarmas. «Es algo mecánico, el algoritmo no piensa», explica la inspectora Virginia. Los tres investigadores recuerdan algunos de esos mensajes que el algoritmo interpretó como anuncios de suicidio: Una chica escribió: «No puedo soportarlo más, me voy a arrancar la garganta”, pero simplemente tenía faringitis. Otra anunció en TikTok: «me voy a colgar de la barra». Los policías comprobaron muy pronto que, en realidad era una chica haciendo dominadas en el gimnasio…
[–>[–>[–>
El inspector Óscar destaca que aún hay muchas «falsas creencias» sobre el suicidio. «Las personas que anuncian su suicidio no quieren llamar la atención, ni buscan protagonismo. En realidad son personas que están sufriendo mucho. Solo quieren dejar de sufrir. Pero a veces no encuentran otra forma que suicidarse”.
[–>[–>[–>
Dos veces
[–>[–>[–>
Estos 16 policías solo llegaron tarde dos veces de los 514 casos que han investigado. Las recuerdan con nitidez. Uno fue materialmente imposible: «Un señor programó el mensaje anunciando su suicidio para que se publicara en Facebook cuando ya se hubiera muerto. Quiso que otra persona conocida se sintiera culpable de su muerte”.
[–>[–>[–>
El otro rescate fallido fue el de un joven con problemas con las drogas. La inspectora Virginia recuerda que «él había puesto un mensaje con jeringuillas, cucharillas… Hicimos todo lo posible, pero una persona que le había dado dinero nos engañó».
[–>[–>[–>
De Valencia a Galicia
[–>[–>[–>
Pese a ello, los agentes consiguieron rastrear la pista del suicida, que había viajado desde la Comunidad Valenciana hasta Galicia. «Llegamos hasta algunos taxistas que le habían llevado a varios hostales en Vigo. Llegamos hasta el penúltimo hostal donde estuvo…”, recuerdan. En el siguiente, el hombre se suicidó.
[–>[–>[–>
En España se suicidan unas 4.000 personas al año. Casi tres mil de esos casos son hombres. Sin embargo, el número de avisos o de anuncios suicidas en redes sociales es parejo entre los sexos. El suicidio no es un delito, inducir o animar a otro hacerlo sí lo es. Pero los investigadores de la Unidad Central de Ciberdelincuencia tienen clara la importancia de su trabajo: «Proteger la vida es una de las misiones más importantes de la policía».
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí