¿Por qué estamos tan polarizados?
Hay libros que nos aterrizan a partir de preguntas, que nos sacuden como la pregunta que atraviesa el libro de Ezra Klein y que hoy sirve de título a este espacio. Una pregunta que resuena con más fuerza que nunca en un mundo tensionado por conflictos, desigualdades crecientes, desinformación y discursos de odio que encuentran eco y amplificación en los algoritmos.
[–>[–>[–>Klein no sitúa la polarización solo en las ideas, sino en las identidades. No discutimos únicamente sobre políticas públicas o modelos sociales; sentimos que lo que está en juego es quiénes somos, a qué grupo pertenecemos y contra quién nos definimos. Cuando la política y el debate público se convierten en trincheras identitarias, el diálogo se vuelve casi imposible. Y el contexto global no ayuda. Guerras, crisis climática, migraciones forzadas, incertidumbre económica y una sensación generalizada de pérdida de control alimentan el miedo. El miedo, cuando no se acompaña de pensamiento crítico y empatía, se transforma fácilmente en polarización.
[–> [–>[–>Ante este escenario, la pregunta clave no es solo por qué estamos polarizados, sino qué papel debe asumir la sociedad civil.
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La sociedad civil tiene hoy una responsabilidad ética y política ineludible:
[–>[–>[–>Cuidar los espacios de encuentro, incluso, y especialmente, con quienes piensan distinto.
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Defender la complejidad frente a los relatos simples que buscan culpables rápidos.
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[–>Practicar una pedagogía democrática, basada en la escucha, la información rigurosa y el respeto.
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Activar lo comunitario como antídoto frente al aislamiento y la lógica del «nosotros contra ellos».
[–>[–>[–>Frente al ruido, más conversación.
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Frente al miedo, más comunidad.
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Frente a la polarización, más compromiso cívico.
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Como recuerda Klein, la polarización no se desactiva solo con datos, sino con relaciones, responsabilidad colectiva y una sociedad civil fuerte que no renuncie a la convivencia ni a la justicia social.
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Hoy, más que nunca, construir puentes no es ingenuo: es un acto profundamente político.
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