¿Por qué Florentino Pérez está enfrentado con (casi) todo el mundo?
«El Real Madrid no está contra todo, pero nos oponemos a lo que no es normal ni ético y por supuesto lo que no es legal», defendió Florentino Pérez en la última asamblea de socios del club blanco, la última de sus cada vez más escasas comparecencias públicas. Y, a partir de ahí, enumeró de manera más o menos directa los frentes abiertos que tiene con casi todas las grandes instituciones del fútbol. Solo la FIFA de Gianni Infantino se libra del mapa de relaciones tóxicas que Florentino ha ido cultivando durante los últimos años hasta llegar a la última de sus rupturas, con un Joan Laporta por el que se siente traicionado. Uno más en su amplia lista de enemigos.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>La enemistad más antigua y duradera de cuantas ha ido cultivando Florentino Pérez es la que mantiene con el presidente de LaLiga, Javier Tebas. El abogado aragonés llegó a su actual cargo en abril de 2013 con una hoja de ruta en la que priorizó siempre los intereses de los clubs de menor tamaño. Al fin y al cabo, entre los 42 votos que deciden su continuidad o salida de la presidencia de la patronal, solo uno está en manos del Real Madrid.
[–> [–>[–>Su apuesta por centralizar la venta de los derechos de TV de la competición, aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2015, rompió los puentes entre ambos dirigentes, pese al reconocido madridismo de Tebas. Florentino, de hecho, le usa como argumento para su ambición de privatizar el negocio del Real Madrid, argumentando que existe el riesgo de que el presidente de LaLiga, llegado al día, decida expropiar el club.
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Florentino Pérez junto a Javier Tebas, en una de sus últimas fotografías juntos, en 2015. / EFE
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Aleksander Ceferin llegó a la presidencia de la UEFA en 2016, en un momento en el que los grandes clubs del continente presionaban a la institución para sacar mayor tajada económica de las competiciones internacionales, en especial la Champions. Como le sucede a Tebas, el abogado esloveno es consciente de que cada país (cada federación) ostenta un voto, por lo que parte de su actividad se ha centrado en abrir las competiciones a clubes y selecciones de países con menor potencial deportivo.
[–>[–>[–>Florentino lideró el fallido órdago de la Superliga en abril de 2021 y, desde entonces, sus relaciones con la UEFA y su presidente son pésimas. Aislado en su proyecto de competición rupturista, sin más clubs que él mismo para competir en ella, el Real Madrid centra ahora su estrategia en buscar en los juzgados una indemnización milmillonaria por parte de la UEFA que convierta su rotunda derrota en una victoria económica.
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Florentino Pérez y Aleksander Ceferin, en una imagen previa al partido de la Superliga. / EFE
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La espantada de la UEFA de 12 de los grandes equipos de Europa, los que se sumaron de entrada a la Superliga de Florentino Pérez, fue aprovechada por el París Saint-Germain para ocupar el vacío de poder como líder de los clubs europeos y engrasar sus relaciones con la UEFA, hasta entonces tirantes por los incumplimientos del ‘fair play’ por parte de la entidad parisina. Ponerse al frente del rebaño de fieles, como presidente de la asociación europea de clubs (EFC, ante ECA), gran estilete frente a la Superliga y en defensa de la Champions, le facilitó la vida a Nasser Al-Khelaifi.
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[–>Además de la asunción de ese rol, contrario a las aspiraciones de la Superliga, las relaciones se fueron agrietando por el indisimulado interés del Real Madrid en fichar a Kylian Mbappé. Un culebrón que se fue alargando con los años, con muchas victorias parciales para el PSG hasta el triunfo final de Florentino, con la contratación del francés con la carta de libertad en 2024. Aunque quien levantó la siguiente Champions fue Al-Khelaifi, claro.
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El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y el del Paris Saint Germain, Nasser Al-Khelaifi, en un partido de 2018. / Christophe Petit Tesson / EFE
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Florentino Pérez mantuvo con la RFEF de Luis Rubiales una relación meramente interesado. Nunca confió en el presidente blanco en el exfutbolista granadino, pues nunca olvidó el despido de Julen Lopetegui tras enterarse de su acuerdo con el Real Madrid, pero su común desprecio y oposición a Tebas permitió que las relaciones entre ambas instituciones fueran correctas. Hasta que, destapado el caso Supercopa, Florentino rompió amarras y ya no quiso saber nada de Rubiales.
[–>[–>[–>Con Rafael Louzán la situación es muy distinta, debido a que el gallego se ha esmerado en cultivar una buena relación con Tebas, a quien nombró vicepresidente de su junta. Para Florentino, no es compatible estar a buenas al mismo tiempo con LaLiga y con el Real Madrid. En la final de Copa, amagó con retirarse como protesta por la rueda de prensa de los árbitros, dependientes de la RFEF. En la reciente Supercopa, Pérez se ausentó de todos los actos federativos y acudió directamente a la final. No hay malas palabras entre ellos… pero tampoco buenas.
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Rafael Louzán, Joan Laporta y Florentino Pérez, en Yeda. / RFEF
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La enemistad más reciente de Florentino Pérez es la que mantiene con Joan Laporta, hasta ahora un aliado al que ayudó para encontrar la financiación que permitiera salvar al Barça de una quiebra segura. La decisión de Laporta de restablecer relaciones con la UEFA y renunciar al fallido proyecto de la Superliga fue vista por el Real Madrid como una traición intolerable. Su respuesta fue elevar la presión judicial por el caso Negreira, tras años sin querer hacer demasiada sangre.
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«Es el mayor escándalo de la historia del fútbol», dice ahora Florentino sobre los pagos millonarios del Barça al vicepresidente de los árbitros durante 17 años. «Las relaciones con el Real Madrid están rotas», confirmó Laporta en Arabia Saudí, quien previsiblemente azuzará esa confrontación con el Real Madrid en la campaña electoral en la que buscará su reelección.
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