¿Por qué no hay viviendas?
Los analistas del ramo de la gestión de bienes inmuebles han concluido en un informe que el mercado residencial español ha entrado en un nuevo ciclo inmobiliario marcado por la escasez estructural de la vivienda, basada en tres hitos disruptivos: la población se ha incrementado en dos millones de inmigrantes en los dos últimos años que necesitan una casa para vivir, el mercado laboral está estancado en salarios y el parque de vivienda se ha incrementado mínimamente. El número total de viviendas en España es de 27 millones, un parque escaso para los casi cincuenta millones de habitantes del país. Sobre todo, si se tiene en cuenta que se lleva más de quince años construyendo al ritmo de tres veces por debajo para satisfacer las necesidades. Se estima que el déficit acumulado de viviendas es de 730.000. Esta escasez en vivienda nueva ha generado tensiones persistentes tanto en la compra venta como en el alquiler. La construcción de vivienda protegida es menor, concretamente, se han finalizado unas 14.000 el último año, yendo en buena parte de ellas a extranjeros. Un dato oficial como ejemplo: el 90% de las solicitudes admitidas para obtener vivienda protegida en Azcoitia son de ciudadanos de países árabes. El déficit de viviendas es el detonante de la escalada de precios que se está produciendo de forma generalizada en el país. ¿Por qué no hay viviendas?
[–>[–>[–>1.- No hay viviendas asequibles porque no se construyen. La oferta no cubre la demanda, por lo que los precios de la vivienda, tanto en venta como en alquiler, están en niveles altos y con alzas constantes.
[–> [–>[–>2.- Y no se construyen porque hacerlo ha dejado de ser negocio (permisos y trabas burocráticas, inseguridad jurídica, permisividad con la ocupación, costes productivos excesivos, endurecimiento de la burocracia urbanística, medidas políticas cortoplacistas que permiten una normativa farragosa, un suelo finalista limitado y, más recientemente, problemas de capacidad eléctrica que limitan la concesión a más de la mitad de las licencias), y -aún más importante- porque no hay compradores.
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3.- Y no hay compradores, porque quienes las necesitan (inmigrantes legales, jóvenes, divorciados, etcétera) no ganan lo suficiente para comprarlas, porque los impuestos al trabajo son los más altos de Europa y porque las empresas industriales –que son las que mejores salarios pagan- están desapareciendo. No pueden comprarlas, pero sí podrían alquilarlas inversores que las compraran para ese fin.
[–>[–>[–>4.- Pero tampoco hay inversores que quieran adquirirlas porque la actual política ha estigmatizado «al tenedor» y se han cargado la vivienda como «activo».
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5.- Efectivamente (por poner un ejemplo), invertir 1 millón de euros en 4 pisos asequibles para alquilarlos ya no es tan atractivo como comprar con ese millón de euros acciones de empresas extranjeras, letras del Tesoro, o simplemente comprar lingotitos de oro o criptomonedas.
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[–>6.- Porque, a diferencia de esas otras alternativas, el activo «compra de vivienda para alquilarla» presenta importantes desventajas comparativas: a) Se paga un 10% de IVA (lo otro no); b) Te la pueden okupar (lo otro no); c) La renta te la pueden topar por decreto (lo otro no); d) Tiene un impuesto arbitrario y recurrente: el IBI (lo otro no); e) Si la quieres vender el valor fiscal del inmueble te viene impuesto (lo otro no); f) Si no la alquilas, te pueden poner un impuesto adicional (lo otro no); g) Te la pueden expropiar (lo otro no); h) La vivienda no te la puedes llevar a otro país (lo otro sí). En resumen, castigar el activo «vivienda» frente a los otros activos, es desincentivar la única inversión (que a diferencia de las otras) genera riqueza para el país, porque la construcción requiere mano de obra e impacta a muchos otros sectores. Las acciones de tecnológicas, los lingotes de oro o los Bitcoins, ¡no ayudan a nuestra economía… pero al menos nadie te ataca y persigue como «gran tenedor»!
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