¿Por qué no somos solidarios con el hantavirus?
No me gusta idealizar el pasado. Pienso que es una forma de autoengaño cuando el presente no nos satisface. Pero escuchando algunos portavoces políticos a propósito del atraco en Canarias del crucero «Hondius» y el posterior traslado de los pasajeros al Hospital Gómez Hulla o a los Países Bajos para realizar la cuarentena, tengo la sensación de que nos recorre una ola de insolidaridad. Fuimos más empáticos con el perro «Excálibur», sacrificado por el contagio de ébola de su dueña, que con los pasajeros del crucero. Y me cuesta entender por qué. Igual el estigma de la pandemia nos ha dejado una huella indeleble. Igual de la extrema derecha populista hemos inoculado más conceptos de los que reconocemos. O igual el atrincheramiento entre el Gobierno central y las comunidades autónomas ya no conoce límites. En todo caso, provoca una cierta vergüenza ajena. Fidel Masreal, desde Sanamente, ha buscado explicaciones entre los expertos.
[–>[–>[–>La gestión de la comunicación por parte de las autoridades no ha sido la mejor. Pero la ciencia es clara respecto al hantavirus. Y estamos hablando única y exclusivamente de trasladar a los afectados y de pasar una cuarentena, no de diseminarlos por las calles de España. Merecen un poco más de cuidado, o al menos el mismo que «Éxcalibur».
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