Por qué nos ha quitado las pajitas: el sinsentido tras la norma más absurda (y molesta)
Pocos materiales han sido tan demonizados en el debate público de los últimos años como el plástico. Sin embargo, rara vez se analizan.Los datos reales detrás de esta demonización. La propaganda y los prejuicios hacen de un claro avance tecnológico un producto que en ocasiones resulta incómodo para determinados sectores de la población. Sin embargo, la realidad detrás de este invento es mucho más compleja y elocuente.
Esta semana, en Economía para quedarse sin amigoshablamos con Sergio Lahuertade la empresa Esfer, fabricante de bolsas y envases de plástico con sede en Zaragoza, y con Mari Carmen Delamo, directora de Comunicación y Marketing de Anaip, la Asociación Española de Industrias del Plásticohacer lo que casi nadie hace: defender el plástico con números.
El punto de partida es convincente. Reemplazar el plástico por las alternativas que existen hoy en el mercado significa multiplica por 3,6 el uso de materiales, por 2,2 el consumo energético necesario para fabricarlos y casi triplica las emisiones de gases de efecto invernadero. Dicho de otra manera: las bolsas de papel, las pajitas de cartón y los envases de vidrio que se presentan como opciones más sostenibles son, en la mayoría de los casos, peores para el medio ambiente que el plástico al que sustituyen. Un estudio del gobierno danés de 2018 lo cuantificó con precisión: para que una bolsa de algodón orgánico tenga lo mismo huella ecológica Más que una bolsa de plástico convencional, hay que usarla 20.000 veces. Nadie lo hace.
No hay alternativas viables
aislamiento del hogar, componentes automotrices que reducen el peso de los vehículos y por tanto su consumo, materiales sanitarios de un solo uso que garantizan la esterilidad en quirófanos y ambulatorios, o bolsas para transfusiones de sangre en urgencias. Ninguno de estos usos tiene una alternativa viable al plástico. eso no implica mucho mayor costo o riesgo.
Respecto al reciclaje, hay otro lugar común que se desmonta: España es uno de los países líderes de Europa en reciclaje de plásticocon un incremento del 85% desde 2015 y una posición que sorprende incluso a quienes defienden el sector. Más del 50% del plástico que fabrica Esfer es ya material reciclado, procedente del contenedor amarillo. La cadena funciona: el ciudadano separa, el reciclador procesa, el fabricante transforma y el producto vuelve al mercado. El problema no es el sistema en sí, sino la regulación que lo rodea.
El ciclo del plastico
Uno de los aspectos más controvertidos es El impuesto español al plástico virgen0,45 euros el kilo, que sólo existe en España y no en ningún otro país europeo. El resultado es que los productos fabricados en el extranjero, que llegan al mercado español sin pagar este impuesto y con certificaciones de reciclaje que los propios fabricantes nacionales consideran técnicamente imposibles, compiten en mejores condiciones que la industria española. Un sector que emplea a más de 82.000 personas directamente, que es la cuarta en valor añadido dentro de la industria española y que viene invirtiendo en economía circularse encuentra con un impuesto que penaliza precisamente la producción nacional frente a la producción importada.
En un continente que dice preocuparse por la autonomía estratégica y la reindustrialización, gran parte de la regulación ambiental está expulsando a la industria a terceros países con estándares más bajos. El resultado no es menos plástico en el mundo. Es el mismo plástico, pero fabricado en peores condiciones y más lejos.
Para profundizar en estas ideas y conocer el análisis completo de la economía del sector del plástico en España, te invitamos a escuchar el episodio completo de Economía para quedarse sin amigosdisponible en todas las plataformas de podcast y en el canal oficial de YouTube.
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