¿Por qué Ozempic y otros fármacos para adelgazar no son igual de efectivos en todas las personas?
Fármacos como Ozempic o Wegovy (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida), agonistas del receptor GLP-1 (péptido 1 similar al glucagón), han supuesto una auténtica revolución en el tratamiento de la obesidad. Estos son medicamentos que imitan las hormonas intestinales naturales y ayudan … Regular el apetito, la liberación de insulina y la digestión. Sin embargo, no funcionan igual para todos. No sólo en términos de eficacia sino también en términos de efectos secundarios. Al menos uno de cada tres usuarios experimenta náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, mientras que otros informan efectos mínimos o nulos.
Aunque con algunas de estas presentaciones se pueden conseguir pérdidas de peso de hasta el 20%, como es el caso de Mounjaro, las respuestas varían mucho. La mayoría de los participantes en ensayos clínicos pierden más del 10% de su peso corporal, pero aproximadamente uno de cada diez pierde menos del 5% y se considera que no responden.
Se desconocen los motivos por los que algunas personas consiguen perder más peso que otras o experimentan más o menos efectos secundarios. Un nuevo estudio, publicado este miércoles en la revista «Nature», identificó variaciones en dos genes implicados en las vías hormonales intestinales que regulan el apetito y la digestión, lo que podría explicar estas diferencias.
Para ello, los científicos de la empresa de pruebas genéticas 23andMe realizaron estudios de asociación de todo el genoma utilizando datos autoinformados de 27.885 personas que tomaban medicamentos GLP-1. Los autores encontraron que el variante rs10305420 del receptor GLP1 se asoció con una disminución ligeramente mayor del índice de masa corporal (pérdida del 0,641%), correspondiente a una pérdida de peso adicional de aproximadamente 0,76 kg por alelo en los individuos portadores de esta variante en comparación con los que no la portaban. Por otra parte, el variante rs1800437en el gen del receptor del polipéptido inhibidor gástrico, se asoció con náuseas y vómitos relacionados con el fármaco en personas que tomaban tirzepatida, pero no con pérdida de peso.
Sin embargo, los autores advierten que varios factores no genéticos también están fuertemente asociados con los resultados del tratamiento, incluidos el sexo, la edad y el fármaco GLP1 tomado, y siguen siendo importantes predictores de la pérdida de peso. Los efectos de la genética parecen modestos y se necesita más investigación con conjuntos de datos más grandes y a más largo plazo para comprender cómo la información genética podría respaldar las decisiones clínicas en el futuro.
«El estudio es muy pertinente y relevante porque aporta claridad a un tema actual en la consulta. Esto forma parte de lo que llamamos medicina de precisión, un sueño real: que en el futuro el apoyo genético nos permita elegir el mejor medicamento o diseñar el tratamiento más adecuado para cada persona en función de su perfil genético», afirma el Dr. Cristóbal Morales, jefe de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad del Hospital Vithas de Sevilla y miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en declaraciones a SMC España.
Sin embargo, advierte, “la genética no lo es todo”. «Como dijimos, es una enfermedad muy compleja. Con los datos actuales, sabemos que variables biológicas como el género (las mujeres pierden más peso), la presencia de diabetes tipo 2 (las personas con diabetes pierden menos peso), la edad (cuanto mayor es, menos pérdida de peso) o la enfermedad del hígado graso (también asociada a una menor pérdida de peso) influyen significativamente. En el futuro utilizaremos variables clínicas que predicen tanto la efectividad del tratamiento como los efectos secundarios, así como variables biológicas. “Estamos en el inicio, en el despertar, de una nueva medicina: la medicina de precisión”, concluye.
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