precio desde 11.000 € para la naked tetracilíndrica
Los distribuidores japoneses todavía tienen ejemplos nuevos de una de las motos desnudas más queridas de la historia. Honda detuvo la producción de la CB1300 en 2025 debido a la entrada en vigor del estándar OBD2‑2, pero los últimos ejemplares de su edición especial ‘Final Edition’ todavía están disponibles en los expositores del País del Sol Naciente. ¿El precio? Se parte de 11.900 dólares, que al cambio actual se quedan en unos 11.000 euros.
Éste es el valor de la Super Four de producción, heredera directa del proyecto BIG‑1 que lanzó al mercado la CB1000 Super Four en 1992. Hablamos de una motocicleta que desde hace 33 años defiende la receta del cuatro cilindros atmosférico de gran cilindrada sin renunciar a una sensación noble y a una banda sonora convincente. Las regulaciones de emisiones acabaron con el concepto en Japón, pero no enterraron su leyenda.
Cuatro versiones, todas con el sello Final Edition
Honda supo aprovechar la despedida con cuatro variantes que captan la esencia de la saga. La base es la CB1300 Super Four STD Final Edition 2025, vestida de negro grafito x gris, con el logo «PROJECT BIG-1» en la cubierta lateral, el escudo de la Final Edition en el tanque y un basculante plateado que contrasta con la cadena dorada. Una declaración de intenciones sin estridencias.
La versión SP del Super Four sube el listón con suspensiones Öhlins en ambos ejes, pinzas de freno Brembo de montaje radial y la decoración roja y blanca que rinde homenaje a la primera generación. Las ruedas doradas completan un conjunto que representa el pináculo de la evolución del ‘Big One’.
Si te tienta la semicarenada, tienes dos Ediciones Finales Super Bol d’Or. La STD, con un color íntegramente negro, un sillín con costuras rojas y un semicarenado que amplía la gama touring de motos nude. Y el SP, el más equipado, que añade amortiguadores traseros Honda en color blanco nacarado y amarillo y todos los detalles técnicos de la serie.
Treinta años de evolución caben en un tanque con el escudo Final Edition.
Todas comparten el motor de cuatro cilindros en línea de 1.284 cc, un motor que no necesita presentación para ningún fanático de las motos desnudas japonesas. La potencia no varía de una versión a otra (Honda nunca ha publicado una cifra oficial de caballos de fuerza, pero siempre ha estado cerca de los 110 hp) y el torque es puro torque de abajo hacia arriba.
¿Tiene sentido comprar una CB1300 0 km en 2026?
Quizás sí, si aprecias la exclusividad de una motocicleta nueva que ya no se fabrica. Los precios en Japón no se han inflado a pesar del estatus de edición limitada: los 11.900 dólares del modelo base equivalen a unos 11.000 euros, mientras que el Super Bol d’Or SP se acerca a los 15.250 dólares, unos 14.000 euros al cambio. Cifras que, ojo, no incluyen costes de importación y homologación si estás pensando en traerlo a Europa.
La mecánica no tiene secretos: refrigeración líquida, inyección electrónica y mantenimiento sencillo para un cuatro cilindros. Eso sí, los seguros y el impuesto español probablemente la consideren una veterana… aunque nunca haya puesto un pie en el asfalto.
La normativa japonesa OBD2-2, equivalente a la normativa europea Euro5+, supuso la sentencia de muerte para la CB1300. La compañía japonesa prefirió despedirlo con gran éxito antes que adaptarlo a costa de perder su carácter. Es por esto que cada unidad actual es la última de su linaje.
Para el coleccionista o para quienes siempre han soñado con un gran desnudo sin concesiones, estas Ediciones Finales son una oportunidad. No se devolverá una CB1300 nueva que sea elegible para registrarse. Y, como decía aquella tienda, «las buenas motos llegan a su fin, pero nunca se olvidan».
Tu mecánico de confianza
La saga CB1300 comenzó con el Proyecto BIG‑1 en 1992, un prototipo que Tadao Baba presentó en el Salón del Automóvil de Tokio como la nude definitiva. De ahí nació la CB1000 Super Four, que en 1998 pasó a ser la CB1300 con el motor de 1.284 cc. Por cierto, una curiosidad: la versión semicarenada Super Bol d’Or debe su nombre a la mítica Honda Bol d’Or de resistencia, una 1000 de cuatro cilindros que dominó las 24 Horas de Le Mans para motos en los años setenta. La CB1300 heredó ese nombre para ofrecer una alternativa de gran turismo conservando el chasis desnudo.
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