Prisión provisional para el joven que mató al logopeda de su hijo en València
David G. S., el joven de 24 años de edad que el pasado lunes por la tarde apuñaló al logopeda de su hijo, Vicent D. C., en su clínica del barrio de Marxalenes, entre las calles San Pancracio e Ingeniero de la Cierva, tal y como adelantó en exclusiva Levante-EMV ha ingresado en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Así lo ha decido la magistrada titular de la plaza número 11 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valencia.
[–>[–>[–>El acusado, tras declarar ante los agentes de Homicidios de la Policía Nacional y una vez concluida la investigación, ha pasado la mañana de este jueves a disposición judicial
[–> [–>[–>Se le acusa de haber matado al logopeda de su hijo, Vicent D. C., la tarde del lunes cuando, según declaró, tras dejar a su hijo de dos años como hacía habitualmente, regresó a la clínica y escuchó a su hijo gritar por lo que irrumpió en la habitación donde estaba con el logopeda. En ese instante vio a su hijo con los pantalones bajados y sin el pañal por lo que al pedirle explicaciones no se las dio y por ello solicitó ver las cámaras de videovigilancia del local. El logopeda no accedió a la petición a pesar de las reiteradas veces que se lo pidió el padre del nicho, incluso diciéndole «enséñame las cámaras o te mato».
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Vicent, siempre según la versión del autor confeso del crimen, se negó y fue entonces cuando David G. S., sacó una navaja, del tipo bandolero, con 15 centímetros de hoja y conocida también como de siete muelles y le asestó más de media docena de puñaladas, provocándole heridas mortales de necesidad sobre todo la certera puñalada en el corazón.
[–>[–>[–>Durante el crimen sonó el timbre. Era un niño, cuya madre había dejado en la puerta mientras aparcaba el coche, y fue cuando el acusado abrió la puerta y le dijo al menor que el logopeda no está, cerrando a continuación la puerta. El niño, de 9 años, se quedó en la puerta esperando la llegada de su madre y le comunicó que, un señor con cara de enfado le había dicho que Vicent no estaría y por tanto dedujeron que no habría consulta y se marcharon.
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Mientras, en el interior de la clínica yacía el cuerpo sin vida del logopeda y junto a él un gran charco de sangre y el arma homicida. David se cercioró de que habían abandonado el lugar para coger a su hijo en brazos y salir en dirección a su casa de Benimàmet para, una vez dejado el niño en el domicilio familiar, acudir a la Comisaría de la Policía Nacional en Burjassot y confesar el crimen.
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[–>Se ha reiterado en el grito que escuchó de su hijo, similar al que emite cuando él le riñe porque ha hecho algo malo, y fue lo que le motivó a irrumpir en la clínica cuando de normal deja a su hijo, se marcha y posteriormente regresa a la hora convenida para recogerlo. Pero al estar fuera fumándose un cigarrillo y escuchar el grito, volvió a entrar en la clínica y es cuando se dio de bruces con la escena, lo que desencadenó el crimen.
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