Pruebas de ADN exculpan al sospechoso del crimen de Judith en O Porriño y la jueza pide identificar a otros dos hombres
– Adrián Irago – Europa Press – Archivo
VIGO 12 feb. (EUROPA PRESS) –
Las pruebas de ADN realizadas por el Instituto Nacional de Toxicología, en el marco de la investigación sobre el asesinato de Judtih MG (cuyo cuerpo fue encontrado en noviembre de 2023 escondido detrás de unos contenedores en O Porriño), han despejado las sospechas que recaían sobre el único detenido e investigado por estos hechos, Casimiro F., por lo que el juez de la sección civil y de instrucción, casilla 3, del Juzgado de Instancia de O Porriño ha acordado el sobreseimiento provisional de la causa al existir No hay pruebas suficientes contra este hombre.
El cuerpo de Judith, una viguesa de 37 años que ejercía la prostitución, fue encontrado por un transportista en noviembre de 2023, escondido entre una zona de maleza, detrás de un pequeño muro y unos contenedores en el polígono industrial de As Gándaras. La autopsia confirmó que murió de forma violenta, por la acción combinada de dos mecanismos de asfixia: sujetarle el cuello con las manos y colocarle un paño en la boca.
Cinco meses después del hallazgo, un hombre, Casimiro F., fue detenido como presunto autor del crimen y con base, fundamentalmente, en el estudio del posicionamiento de los terminales móviles. Dio la casualidad de que el hombre se encontraba en prisión al momento de la detención, cumpliendo condena por otros delitos (robos con intimidación y agresión sexual a mujeres).
En abril de 2025, el tribunal puso fin a la prisión provisional, a la espera de los resultados de algunas diligencias, incluidos los resultados de las pruebas de ADN (aunque el sospechoso seguía investigado por este delito, y en prisión por condenas anteriores).
«TURNO TOTAL»
En su auto de este jueves, la jueza instructora reconoce que los resultados de estos estudios de Toxicología han supuesto un «giro total» en la investigación. Así, según consta en su resolución, se había solicitado la identificación genética de restos de semen y otros restos biológicos encontrados en el cuerpo de la víctima, su ropa y el paño de su boca, para cotejarlos con el perfil genético de Casimiro.
Los resultados de los estudios reflejan que sólo se identificó el ADN del investigado en los restos de semen que se encontraban en el paño encontrado en la boca de Judith, pero también demostraron que, en las muestras enviadas, también había otros perfiles genéticos, de dos hombres, a los que los investigadores denominan A y B (no están identificados).
Así, el ADN del varón llamado A apareció en el pubis de Judith, en su ingle derecha, en varias prendas de vestir de la víctima y en el paño que llevaba en la boca. Pero lo que más llama la atención del juez es que el perfil de este hombre no identificado también estaba en los rastros de sangre que Judith tenía en las manos y en los rastros debajo de las uñas.
Mientras tanto, el perfil genético del macho B ha aparecido bajo las uñas de la fallecida, en su ropa, en la ingle, en el pubis, en las nalgas y en la vagina.
En este punto, el juez recuerda el resultado de la autopsia, que indica una muerte violenta por asfixia, con evidencia de que el autor del crimen inmovilizó a Judith en el suelo o en una superficie similar, sujetándole los brazos con las piernas y apretando su cuello. Esta acción explicaría las lesiones de la mujer, que también presentaba alguna herida defensiva.
«DUDA RAZONABLE»
A la vista de las últimas diligencias, el juez señala que «no hay duda» de que el investigado tuvo un encuentro sexual con la víctima, pero «existe una duda razonable» de que él fuera el causante de su muerte. Al respecto, afirma que, si bien el paño de microfibra contiene su semen, no significa que se lo haya metido en la boca, pudiendo ser que Judith lo tuviera entre sus pertenencias, y que el agresor lo utilizara para asfixiarla.
«Si atendemos a la autopsia, en el momento de la agresión hubo un forcejeo entre la víctima y el agresor, lo que explica la presencia de sangre de origen humano en las uñas de ambas manos. A juicio de este instructor, esta sangre debe considerarse perteneciente al agresor de la víctima, con quien lo enfrentó cara a cara para evitar ser asfixiada, lo que implica que el dueño de dicha sangre es el autor principal de la muerte», señala el juez, antes de recordar que los perfiles genéticos identificados en esa sangre (hombres A y B) no son de los investigados.
DESCUBRE LA IDENTIDAD DE LOS OTROS DOS HOMBRES
Por ello, concluyó, se debe acordar el sobreseimiento provisional del caso, al no existir pruebas suficientes de autoría respecto del único investigado (Casimiro F.).
En su auto señala también que «será necesario dar aviso a la Guardia Civil para que inicie actuaciones encaminadas a conocer la identidad de las personas con las que corresponden los perfiles genéticos denominados Hombre A y Hombre B».
Una vez obtenidos los resultados, se reabriría el caso y se presentarían nuevos cargos.
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