¿Pudo haber connivencia con parte del ejército venezolano en la captura de Maduro? «Se podría haber montado una operación de camuflaje»
Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar a gran escala en Venezuela, que al parecer resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, quienes, según el presidente de los Estados Unidos, fueron trasladados en avión fuera del país. Esta operación plantea interrogantes porque la ausencia de enfrentamientos visibles, la velocidad de ejecución y la precisión del despliegue abren la puerta a una hipótesis: ¿fue esta operación el camuflaje de una entrega previamente acordada?
El teniente general del aire en retiro Juan Antonio del Castillo sostiene que difícilmente se podría haber desarrollado una acción de este tipo sin algún tipo de acuerdo previo. Aunque subraya que se trata de una valoración personal, destaca una explicación clave: «Se podría haber organizado un encubrimiento para que no resulte evidente que se trata de una entrega acordada».
Del Castillo insiste en que, incluso con la colaboración de parte del ejército venezolano, una intervención tan limpia hubiera sido sumamente arriesgada. «Nunca podemos garantizar que no habrá filtraciones que puedan arruinar toda la operación», dijo, excluyendo la posibilidad de que una simple colusión interna sea suficiente para asegurar el éxito.
Según el teniente general, la diferencia entre una operación fallida y una ejecutada sin error reside en el control absoluto de la información. Según su análisis, una intervención negociada reduce drásticamente los riesgos operativos y políticos, especialmente en un contexto en el que cualquier aviso previo podría haber desencadenado una reacción violenta o la huida del objetivo.
Las imágenes de los helicópteros utilizados refuerzan esta hipótesis. “Los CH-47 que todos vimos en las imágenes estaban agrupados en un solo lugar, estaban en formación apretada, no estaban desplegados para ver dónde podían encontrar a Maduro”, explica. Una disposición que, según el militar retirado, Apunta a un destino previamente fijado y no a una búsqueda terrestre.
Esta formación cerrada también tenía un objetivo claro: asegurar el éxito incluso en un escenario desfavorable. “De modo que si uno de ellos era derribado, los demás podrían completar la misión”, explica.
Una operación diseñada para no dejar margen de error
Del Castillo destaca que el grado de precisión observado no es compatible con una acción improvisada ni con una operación dependiente de múltiples actores internos. “Nunca se puede garantizar”, insiste, que una operación de esta escala no se vería comprometida por filtraciones si no se acuerda de antemano.
Según él, todo indica una acción «bastante milimétrica, calculada para que se desarrolle sin errores», destinada no sólo a alcanzar el objetivo principal, sino también a proyectar una imagen de control absoluto de la situación.
El resultado político del proceso, concluye el ex teniente general, será decisivo para valorar el alcance real de la operación. «Que haya elecciones libres, monitorizadas o supervisadas a nivel internacional» y que el proceso «pase a la historia sin mayores consecuencias», destaca como el escenario deseable tras una intervención que, más allá de lo militar, podría haber sido el cierre pactado de una etapa.
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