qué cubre exactamente el todo riesgo (y lo que mucha gente no sabe que no cubre)
A la hora de contratar un seguro de coche, muchos conductores optan por “todo riesgo” pensando que es la opción más completa… y también la más segura. Y en gran medida lo es. Este tipo de seguro ofrece unas coberturas muy amplias que protegen tanto a terceros como al propio vehículo, cosa que no ocurre con otros tipos más básicos.
Sin embargo, hay un error muy común: pensar que un seguro a todo riesgo cubre absolutamente todo. Y no es así. Detrás de ese nombre altisonante se esconden matices, condiciones y exclusiones que conviene conocer antes de contratar la póliza. Porque lo que no sabes puede acabar costándote dinero cuando más lo necesitas.
1
¿Qué cubre realmente el seguro a todo riesgo?
Los conductores madrileños contratan pólizas hasta 4 veces más completas que las extremeñas | Fuente: propia/AI
La principal diferencia entre un seguro a todo riesgo y un seguro de responsabilidad civil es clara: cubre tus propios daños. A saber, Proteja su automóvil incluso cuando usted sea responsable del accidente.
Esto significa que en caso de accidente, vuelco o cualquier tipo de accidente, la compañía de seguros se hará cargo de la reparación. Pero no sólo eso. Este tipo de seguro también proporciona coberturas habituales como robo, incendio, rotura de cristales o vandalismo. Además, suele incorporar asistencia en carretera, defensa jurídica y responsabilidad civil (obligatoria y ampliada), lo que la convierte en la opción más completa del mercado.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí