¿Quién paga los aranceles de Donald Trump?
La gran maniobra estratégica de la Administración Trump para reorganizar las relaciones comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo castiga a los países que venden en Estados Unidos con aranceles que acaban pagando los importadores locales. Porque, lógicamente, no son ellos los exportadores. … quienes pagan aranceles de entrada a los productos extranjeros, sino los importadores y, en última instancia, los consumidores estadounidenses.
El daño a los países que venden en Estados Unidos es indirecto. Lógicamente, cuanto mayor sea el arancel que se les aplica, más caros serán sus productos para los importadores norteamericanos y mayores serán los incentivos que tendrán para buscar otros proveedores más aceptables para la Administración de Washington.
¿Cómo funcionan las tarifas?
la tarifa opera como un impuesto que se aplica a los bienes importados por un determinado país. Al llegar a la aduana, los agentes aduanales deben sumar este arancel al precio pactado entre el comprador nacional y el proveedor extranjero, por lo que su incremento se traduce automáticamente en un aumento de precios, tanto para los empresarios locales como para los consumidores de esos productos.
¿Quién paga la tarifa?
El arancel lo paga la empresa importadora al momento de recibir la mercancía en el establecimiento aduanero. Lo que no quiere decir que no suponga un perjuicio para el exportador, como demuestra el hecho de que España haya exportado 800 millones de euros menos a Estados Unidos desde la implementación de los aranceles. El aumento del precio de los productos de un determinado país puede empujar a los importadores a buscar otro proveedor más barato en un lugar menos castigado por los aranceles.
¿Cómo ha afectado a las exportaciones españolas?
Según datos oficiales facilitados por Comercio, España exportó 800 millones de euros menos a Estados Unidos si se compara el periodo agosto-diciembre de 2025, cuando operó bajo los aranceles del 15% impuestos por la Administración Trump, y el mismo periodo del año anterior. En un cálculo aproximado, las exportaciones españolas se habían encarecido en ese periodo en 1.000 millones de euros por el efecto de los aranceles si se aplica un arancel medio del 15% a todo lo que se exportaba a Estados Unidos.
¿Cómo han reaccionado las empresas españolas?
Según el presidente de los agentes de aduanas, Antonio Llobet, la imposición de aranceles ha desencadenado una sucesión de incumplimientos e incumplimientos de contratoslos cuales las empresas que han logrado superar han negociado reducciones de precios o volúmenes de exportación con importadores locales, o rompiendo contratos ante la imposibilidad de asumir los ajustes de precios solicitados por sus socios en Estados Unidos. Según el presidente del Club de Exportadores, Antonio Bonet, la magnitud del mercado estadounidense es tan brutal que todo el que ha podido se ha adaptado para seguir operando en el mercado.
¿Qué situación se abre a partir de ahora?
Todas las fuentes consultadas coinciden en que la incertidumbre es total. Sobre el papel, la aplicación de un arancel general del 15% a todos los países va en detrimento de los intereses de España, ya que equipara el trato comercial que nos da Estados Unidos al que reciben países mucho más competitivos en el ámbito de las exportaciones como China o India, con capacidad de colocar grandes cuotas a precios más bajos que las empresas españolas. La esperanza de los exportadores es que las negociaciones de la Unión Europea logren mantener el estatus privilegiado acordado con Trump el verano pasado. De no conseguirlo, el escenario que se abriría sería aún más sombrío: «podría dar lugar a represalias comerciales por parte de la Unión Europea y eso sería muy perjudicial para las exportaciones europeas y españolas», advierte Antonio Bonet.
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