Quince años sin Xavi Tondo, el escalador que estaba listo para brillar en el Tour
- Publishedmayo 23, 2026
Hay días que el ciclismo no olvida. El 23 de mayo de 2011 quedó grabado para siempre en la memoria del pelotón español. Xavi Tondo Murió en Sierra Nevada con tan solo 32 años, mientras se disponía a entrenar y preparar el Tour de Francia que cambiaría definitivamente su carrera. El destino lo esperaba en el garaje del departamento que compartía. Benat Intxausti. Un absurdo accidente doméstico, imposible de imaginar, acabó con la vida de uno de los corredores más queridos del pelotón.
Todo ocurrió poco después de las diez de la mañana. Tondo iba a sacar el coche del garaje de Pradollano. Según las investigaciones, vio caerle la puerta encima y se bajó del vehículo para intentar accionarla. El coche finalmente se movió y lo atrapó contra la puerta. Intxausti, sentado en el asiento del acompañante, intentó ayudarle y pidió ayuda, pero ya no pudo salvarle. El impacto sacudió al ciclismo español y dejó en shock al equipo Movistar, centrado entonces entre el Giro y la preparación del Tour.
La muerte de Tondo fue aún más dura debido al momento en que ocurrió. El catalán estaba viviendo el mejor año de su vida deportiva. Había fichado por Movistar tras crecer apartado de los focos, sobreviviendo en equipos modestos y ganándose la vida incluso en Portugal para seguir persiguiendo su sueño de convertirse en ciclista. Ganó la Vuelta en Portugal, brilló en la París-Niza y la Volta de Cataluña 2010 y acabó sexto en LaVuelta tras fracturarse la clavícula un mes antes. Su progreso no se ha detenido.
En 2011 ya había ganado una etapa del Tour de San Luis y la victoria en la clasificación general de la Vuelta a Castilla y León. El equipo de Eusebio Unzué lo vio listo para conquistar honores en el Tour. “Mi trayectoria siempre ha sido ascendente, cada año subo un nivel”, declaró durante esta temporada. Tenía la ilusión intacta. También respeto al pelotón.
Porque Tondo no sólo destacó sobre la bicicleta. Fue un ciclista apreciado por su manera de abordar el deporte. Ferviente defensor del juego limpio, colaboró activamente en la denuncia de una red de dopaje en Cataluña unos meses antes de su muerte. Sus compañeros siempre hablaron de su entusiasmo contagioso, su sonrisa constante y su manera de vivir el ciclismo como una pasión absoluta.
El golpe fue devastador. Alberto Contador escribió en su momento: «Era una persona increíble que amaba este deporte como nadie. » Igor Antón dejó otra frase que todavía resuena en el pelotón: «No había visto a nadie con tantas ganas de ser ciclista». Durante el Giro de ese año, Movistar decidió seguir compitiendo para rendirle homenaje. Unos días después, Vasili Kirienka levantó los brazos y señaló al cielo.
El recuerdo que nunca se va.
Quince años después, el nombre del vallense trabajó en una fábrica de cereales antes de consolidarse como profesional. Ahorré en invierno para correr en verano. Nunca dejó de luchar. Nunca perdió el entusiasmo. En su casco llevaba el símbolo del infinito. Como si quisiera recordarse cada día que aún quedaba un largo camino por recorrer.
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