Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias ‘el Cangrejo’: el nieto de Raúl que negocia en secreto con Marco Rubio
Los cubanos conocen el peso simbólico del apellido Castro y como si no hiciera falta decirlo, a sus portadores los llamaron Fidel y Raúl. Un linaje no se construye solo con nombres de pila, y por eso, cuando el líder histórico ya no está y su hermano se asoma a los 95 años, decir nuevamente Castro en voz alta tiene implicancias políticas relevantes, aunque a veces reclama precisiones. Sandro Castro, nieto de Fidel e hijo del ingeniero Alexis Castro y Rebecca Arteaga, es un bon vivant que hace saber a través de las redes sociales de los beneficios de su pertenencia familiar. Le gusta la noche y la cerveza. Sobre todo, ser visto. Raúl Guillermo Rodríguez Castro es todo lo contrario: el abuelo Raúl lo ha encumbrado y, con su bajo perfil pero resonante ascenso, se ha convertido desde que comenzó el año en una pieza importante del conflicto entre la isla y Estados Unidos por su papel de secreto interlocutor de los enviados del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y del mismo jefe de la CIA, John Ratcliffe, durante su reciente visita a La Habana.
[–>[–>[–>Se lo conoce como «el Cangrejo», debido a la malformación en un dedo de una mano. Los crustáceos tienen cinco pares de patas y pueden habitar distintos ecosistemas marinos. Raúl nieto también lo ha hecho, pasando del mundo militar al empresarial, y es esa doble condición la que le dio otro lustre al apellido.
[–> [–>[–>Al principio fue una figura silente y lateral: la del hombre corpulento que cuida las espaldas del abuelo general. Rostro circunspecto y mirada que anuncia la disposición a hacer lo necesario para su preservación. «Su vida privada apenas se conoce, excepto por varias fotos y videos filtrados en que se le ve gozando de un viaje en yate, de comidas pantagruélicas, de la farándula musical en la isla», señaló tiempo atrás la revista El estornudo.
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El mayor de los nietos de Raúl, Raúl él mismo, tiene 41 años, experiencia en los negocios y los asuntos de inteligencia, una destreza que no vino de la nada. El hombre más poderoso de la isla, quien no es otro que el padre de su madre, Deborah Castro Espin, le ascendió hace 10 años a teniente coronel del Ministerio del Interior. Con ese cargo adquirió la discreta visibilidad de los escoltas: siempre al lado del general, especialmente durante los últimos años de su presidencia.
[–>[–>[–>Su vínculo con GAESA
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Y si bien ser un Castro supone usufructuar del abolengo, en el caso del hombre a quien llaman «el Cangrejo» ha disfrutado de una genealogía ampliada. Porque además de ser nieto de quién es, el teniente coronel devenido coronel es el hijo del extinto general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. Y allí entra a jugar otro apellido, el del militar que manejó el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) hasta su deceso, en julio de 2022. GAESA es un poder autónomo en la estructura del poscastrismo, y de allí el énfasis con el que Rubio le atribuyó una responsabilidad determinante en los problemas que atraviesa la isla. El secretario de Estado, hijo de cubanos que se instalaron en Miami antes de 1959, descargó contra ese conglomerado palabras más duras que las dirigidas al Gobierno. GAESA maneja hoteles, finanzas, transacciones y otros servicios que suman, según los expertos, el 70% de la economía de la mayor de las Antillas. Su opacidad ha sido justificada: una forma de preservarse frente a las sanciones de EEUU. La explicación suele pasar por alto el hecho de que los integrantes del conglomerado y sus familias son vistos por el cubano de a pie como una casta superior.
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Dicen que la fortaleza económica de este grupo no habría sido posible sin la participación de López-Calleja. Su suegro, el general, lo consideraba un as de los negocios. El «Cangrejo» puede, por lo tanto, invocar el legado de la sangre y, a la vez, el aprendizaje práctico de la administración de las empresas. Ahora cuando los ojos de muchos analistas están puestos en Rodríguez Castro salen a luz relaciones con el conglomerado que podrían ser más profundas y articuladas de lo que se pensaba.
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[–>En estas horas de incertidumbre colectiva, cuando una sociedad a oscuras no es capaz de imaginar qué ocurrirá al otro día, el nieto pisa fuerte en el tablero del ajedrez cubano-estadounidense. Hubo quienes le imaginaron en un lugar semejante al de Delcy Rodríguez en Venezuela. Pasaron por alto que, ante todo, «el Cangrejo» es un Castro y, además, un González Calleja. Habla entre bambalinas con los norteamericanos en representación de la isla pero, también, de GAESA.
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