Real Oviedo, un siglo en azul Historia, pasión y supervivencia
El Real Oviedo cumple cien años y el fotoperiodista cuenta sus décadas de experiencia siguiendo al equipo, en «Real Oviedo, un siglo de azul. Historia, pasión y supervivencia». Santiago García López lleva décadas mirando el mundo a través de una lente. Primero en las calles de Oviedo, luego en los estadios de media Europa, siempre con la cámara como herramienta y el periodismo como vocación. Ahora, con casi 77 años, el fotoperiodista, que trabajó en LA NUEVA ESPAÑA y otros medios, cuenta su experiencia siguiendo al equipo.
El volumen reúne fotografías y textos de diversa índole: crónicas, opinión, instantáneas de archivo… Aunque en sus páginas recogen el trabajo de numerosos fotoperiodistas que cubrieron la actualidad azul a lo largo de un siglo, la mayor parte del material gráfico es del propio Santiago García, que siguió a Oviedo durante décadas desde su puesto en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA. Entre esas imágenes hay una que recuerda con especial claridad: el viaje a Génova con el equipo, uno de los muchos viajes que le llevaron por Europa con la cámara al hombro.
Momentos de gloria y oscuridad.
El libro comienza desde el principio. Desde que se fusionan el Estadio Ovetense y el Real Club Deportivo Oviedo, ante las circunstancias que puso Cazorla en el banquillo azul durante un partido de época paunovic. «Es inaceptable lo que le hicieron a mi tocayo el día que jugamos contra el Real Madrid. ¿Cómo vas a meter a Cazorla en el campo en el minuto 90? Eso no puede ser», afirma García mientras muestra todas las fotografías de su nuevo libro, en el que se puede ver cómo el Oviedo se ha hecho un nombre en el fútbol español. El libro recorre también las etapas más oscuras, incluida la grave crisis institucional y económica de principios del siglo XXI que llevó al Oviedo al borde de la desaparición y a competir en categorías modestas. «En aquella época acompañaba al Oviedo a todos los campos que iba. Aún recuerdo el viaje a Génova, que bien lo pasé», recuerda García, que prefiere quedarse con las cosas buenas.
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