Recibe una multa de casi 1.000 euros por ir siete km/h más rápido
Un automovilista alemán ha recibido una de esas notificaciones que parece imposible de creer y que un control de velocidad en una autopista alemana ha acabado convirtiéndose en una auténtica pesadilla administrativa. Lo que sobre el papel era un exceso de velocidad mínimo, finalmente resultó en Multa de 960 euros, dos puntos y un mes sin licenciatodo por un error en la clasificación del vehículo.
El caso, publicado por un medio alemán internacional, muestra hasta qué punto un pequeño error Puede tener consecuencias muy graves.
Un control de velocidad aparentemente normal
Los hechos se remontan a septiembre de 2025, cuando un radar instalado en la autopista alemana A3, cerca de Windhagen y en dirección a Frankfurt, captó un coche que circulaba a 131 km/h. En ese tramo concreto la velocidad máxima permitida a los coches se fijó en 120 km/h. Tras aplicar el margen de tolerancia habitual, la autoridad consideró que el conductor había superado el límite sólo siete kilómetros por hora.
Hasta el momento, nada extraordinario. Sin embargo, el contenido del expediente sancionador daba una giro inesperado.
Un coche transformado en camión
La clave del problema estaba en un catalogación incorrecta del vehículo. La DGT alemana No lo consideraba un coche, sino un camión. En Alemania, los vehículos pesados tienen una velocidad máxima en las autopistas, inferior a la de los coches, de 80 km/h. Partiendo de esta premisa, se calculó que la infracción superaba los 47 km/h, lo que constituye un delito grave que conlleva penas mucho más severas.
Un castigo ejemplar
Si el vehículo hubiera sido correctamente identificado como automóvil, la infracción se habría limitado a una simple multa de € 20 euros, sin retirada de puntos ni suspensión de la licencia. La diferencia entre una interpretación y otra deja clara la importancia de revisar cada detalle de la denuncia.

A él el conductor apeló con el apoyo del despacho de abogados especializado Geblitzt.de, basándose tanto en la imagen captada por el radar, en la que se identifica claramente un coche pequeño, como en la posible interferencia de otro vehículo, un autobús que circulaba en sentido contrario en el momento de la medición.
A pesar de las acusaciones, la administración mantuvo su posición inicial y elevó el caso a instancias judiciales para que un juez pueda determinar si la sanción es válida.
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