Recordando a alma
Es un moroso atardecer de pleno verano, en los primeros años de la década de los 60 del pasado siglo. Estoy sentado en una de las mesas de cemento del merendero al aire libre en terrazas, con pistas de baile en la parte baja y alta, frente al que se sitúa una plataforma elevada para actuaciones musicales (El Jardín, Gijón). Los Tres Sudamericanos, grupo de gran éxito sobre todo en España, interpretan las canciones melódicas de moda. Canta su vocalista, la paraguaya Alma María Vaesken. Algunas gotitas de agua revolotean de vez en cuando, amenazando con poner fin a la función, pero la limpieza, fuerza y belleza de la voz de Alma, a juego con su bellísimo rostro, parecen evitar que la lluvia se decida, como si la empujara hacia arriba al subir su voz de ángel poderoso y al modularla la hiciera bailar entre dos aires. Así recuerdo a Alma, que acaba de morir casi nonagenaria.
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