renovación total de la central a 20 años vista
Una actividad frenética sacude la central nuclear de Almaraz, uno de los lugares más herméticos de España. Totalmente blindados, grupos de trabajadores agrupados con monos y cascos de distintos colores caminan por las calles de este infraestructura criticacon una población mayor a mediados de abril que la localidad que da nombre a la planta. Por el bullicio que se puede observar, nada haría pensar que el cierre programado de sus dos reactores si finalmente el Gobierno así lo determina.
El primero de ellos, la unidad 1, que suministra energía a más de medio millón de hogares, el 3% de la electricidad generada en España, está ubicado donde Podría ser tu última recarga de combustible, proceso mediante el cual se renueva un tercio de los elementos combustibles del núcleo del reactor.
En estos 38 días, en los que también se realizan tareas de mantenimiento, inspecciones y pruebas redundantes, en la zona controlada se concentran 1.600 entradas de personal diarias, con una acumulación de 500.000 horas trabajadas y la instalación de nada menos que 2.500 andamios.
Sólo para esta última recarga programada se han contratado 1.200 trabajadores altamente cualificados que confían, al igual que los técnicos de planta, en que el próximo 31 de octubre, la fecha marcada en rojo como «punto de no retorno» para el cierre de la unidad 1, es el inicio de una nueva fase de operación hasta al menos 2030.
De hecho, los ingenieros han aprovechado el descanso en la unidad 1 para renovar el alternador. Le han quitado el rotor, lo que da la famosa inercia que el sistema eléctrico necesita para mantener el equilibrio y evitar apagones como el del 28 de abril, y se vuelve a acuñar.
Esta acción revela que las tareas no contemplan un apagón de la unidad 1. La revisión general y reaciento completo del estator del alternador principal -válvula mitral de la planta- garantizará plenamente la seguridad y confiabilidad del equipo.
No es una inversión menor, ya que supone unos cuantos tres millones de euros de los de 50 millones al año que se dedican al mejoramiento, actualización y modernización de equipos.
De hecho, como se destaca Antonio Calerocoordinador de recarga y Responsable de Soporte Técnico de Almaraz, esta actuación adicional garantizará plenamente la seguridad y fiabilidad de los equipos durante, al menos 20 años más. Esto demuestra un claro compromiso de sus propietarios con la continuidad de la Central Nuclear de Almaraz.
Los propietarios de la central de Almaraz –Iberdrola (52.687%), Endesa (36.021%) y Naturgy (11.292%)– han solicitado una prórroga operativa hasta junio de 2030 para abastecer y regular la tensión en una de las zonas más calientes de España en términos de seguridad de suministro eléctrico debido a la alta penetración de los megavatios fotovoltaicos, cuyo entrada y salida a toda prisa Puede provocar alteraciones, como se extrae de las conversaciones entre los técnicos de Red Eléctrica (el gestor del sistema) y las eléctricas previas al apagón desvelado en la Comisión del Senado para investigar las causas del cero eléctrico de abril del año pasado.
¿Desguace?
¿Es tan relevante esta operación para aclarar el misterio sobre la continuidad de la planta? Eso parece. Porque como señala Calero, las piezas de la planta (por supuesto el alternador) se puede vender «de segunda mano» a otras plantas en construcción o que necesitan ser renovadas ya que sus plazos de entrega son de meses e incluso años.
Además, el alternador es clave. Con 1.066 megavatios de potencia eléctrica activa trifásica, a 27 kilovoltios y 50 hercios, es capaz de producir, durante once meses al año, más de 8.400 millones de kilovatios hora. El alternador está formado por el estator y el rotor y se refrigera mediante un circuito cerrado de hidrógeno. El estator es un cilindro que pesa 400 toneladas.
Su cara interior tiene forma de corona, con 42 ranuras, donde se alojan las bobinas. Esas ranuras estaban en perfecto estado, pero ahora lo estarán durante dos décadas más. El rotor es un cilindro de 86 toneladas, rígidamente conectado al eje de las turbinas y accionado por éstas a una velocidad de 3.000 revoluciones por minuto.
En resumen, todo funciona como siempre. dinamo de bicicleta Dar luz: el movimiento de los conductores eléctricos del rotor, impulsados por las turbinas, induce la generación de energía en los conductores del estator, que están conectados a la red.
Mejor que cuando abrió
El turbinas de la planta también están preparadas para operar por más años ya que fueron renovadas en 2009 (unidad 1) y en 2010 (unidad 2). «La modificación nos permitió aumentar un 10% la potencia, renovamos la turbina alta y el alternador completo. Vamos a darle vida a la planta 15 o 20 años más más eficiente del parque nuclear español», afirma Calero.
Los técnicos de la planta afirman que la instalación está en condiciones técnicas -mejores que cuando empezó- seguir funcionando, incluso hasta los 80 años (2063). La planta de North Anna (Virginia, EE.UU.), gemela de Almaraz, ya cuenta con licencia para operar por 80 años.
En cuanto a los dos reactores Westinghouse de generación 2, la joya de la corona, están protegidos por muros de hormigón de más de un metro. Anexo se encuentra el edificio de combustible, donde se ubica la piscina donde se alojan los elementos irradiados. «Ahora estamos transportando los elementos del buque. Son 157 elementos y, uno a uno, van a las piscinas
Ahora estamos fuera de modo, lo que significa que no hay ningún elemento dentro del recipiente. Se reordena e inspecciona para proceder con la carga. Cada recarga renueva un tercio de los elementos combustibles, que no son un solo ciclo, sino tres, luego van a la piscina», añade Calero.
piscina radiactiva
La seguridad se vuelve más extrema a medida que los trabajadores ingresan a áreas críticas. Sin embargo, tras la subida a la piscina de combustible, la radiación es cero. «El trabajador que recibe más radiactividad no llega ni a la de una radiografía», explica Antonio González, director técnico y de estudios del Foro Nuclear.
Las consecuencias del apagón del reactor supondrán una pérdida masiva de puestos de trabajo para la región y de una de las principales actividades de Extremadura. Pero tampoco será el final. «En realidad es una central eléctrica convencional clásica con grandes turbinas y alternadores. El parque ocupa mucho más que la propia planta, que permanecerá aquí durante décadas. Porque su parte eléctrica es un nodo de vital importancia para el sistema nacional”, detalla Calero.
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