Renta, vivienda e impuestos: así aumenta la brecha generacional entre jóvenes y mayores en España
El pasado mes de septiembre, el Instituto Juan de Mariana publicó un muy comentado informe en el que abordaba la creciente brecha generacional que separa la situación económica de las personas mayores de la Panorama financiero que enfrentan los jóvenes. Pues bien, desde el lanzamiento de este trabajo no hemos dejado de conocer nuevos datos, cifras y estadísticas que confirman la asimetría tan evidente en la situación de ambos, certificando que esta desigualdad es real y cada vez más notable.
Empecemos por la evolución de la renta neta real, calculada teniendo en cuenta los alquileres imputados para reflejar el impacto del inmueble en la situación económica de los hogares. Este indicador, publicado por el Instituto Nacional de Estadística en su Encuesta de Condiciones de Vida, reflejó en 2008 una situación de práctica igualdad entre ocupados y jubilados, ya que El primero ganó 16.507 y el segundo, 15.976 euros.
Es importante resaltar que este «empate» virtual no fue necesariamente una buena noticia, ya que en la mayoría de los países vemos que los empleados Ganan más que los jubilados y, en la medida en que España tiene un sistema de pensiones basado en el reparto, esos resultados ya indicaban que la generosidad de la Seguridad Social estaba introduciendo presiones a la baja sobre la remuneración de los empleados.
Sin embargo, lo más preocupante ha sido comprobar que la diferencia retributiva observada en la renta neta real per cápita no ha dejado de ampliarse y, si tomamos las últimas cifras disponibles, que corresponden al año 2024, encontramos que los jubilados Ahora ganan 19.711 euros, frente a los 16.603 de los ocupados. Lo que antes era un diferencial de aproximadamente 500 euros se ha convertido ahora en un diferencial de 3.000 euros, multiplicado por seis.
Creciente brecha generacional
Los indicadores de riqueza avanzan algo similar. La Encuesta Financiera Familiar, publicada por el Banco de España, certificó que, en 2008, el patrimonio neto de los menores de 35 años era de 74.400 euros, mientras que este mismo segmento alcanzó en 2024, último año con datos disponibles, un resultado de sólo 22.900 euros, lo que representa un desplome de casi el 70%.
Mientras tanto, la situación de los mayores de 65 años ha sido diametralmente opuesta y su patrimonio ha crecido un 81% desde el inicio de la serie, en 2022. El diferencial entre ambos grupos se ha ampliado espectacularmente y, si al principio apenas era de 1,5, actualmente alcanza un factor de 9.
La propiedad de la vivienda también refleja este diferencial, ya que las familias jóvenes que poseen un inmueble representan alrededor del 35% del total de su segmento, mientras que el porcentaje de los mayores de 65 años ronda el 80%, más que duplicar las cuotas observadas entre las nuevas generaciones.
A esto hay que sumarle los datos presentados por Fedea sobre el pago de impuestos y contribuciones por edad. Para las personas entre 20 y 40 años, se estima que la suma de los impuestos directos e indirectos representa alrededor del 35-40% de su ingreso bruto anual. Sin embargo, para los contribuyentes mayores de 65 años, este porcentaje oscila entre el 15-20% de sus ingresos.
Se confirma, por tanto, que existe una diferencia muy notable en los niveles de bienestar económico de ambos segmentos de la población. Y, ciertamente, no se puede ignorar hasta qué punto las pensiones están influyendo en esta dinámica, ya que las jubilaciones que hoy paga la Seguridad Social Son un 60% mayores de lo que aportaron durante su vida laboral – y esta remuneración «extra» se paga con más impuestos y contribuciones que recaen esencialmente sobre los empleados.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí