Revival de la dimensión religiosa
Como párroco en activo sigo con preocupación el devenir de la dimensión religiosa, especialmente la católica, en España y particularmente en Asturias. A la evangelización he entregado mi vida ejerciendo el ministerio pastoral en distintas misiones en los sesenta años que pronto cumpliré de sacerdote. He sido y soy un estudioso del Concilio Vaticano II en el que tuve la esperanza de que aportaría una profunda renovación de la Iglesia para un tiempo y una cultura que el mismo concilio reconoce que se transforma a ritmo acelerado. No ha sido así. Aunque en lo espiritual no todo se mide por números, lo cierto es que en el año 1970 en España se manifestaba católico el 90%; cinco décadas después, en 2024, según Funcas, ha descendido al 55% con una práctica dominical solo del 18 %. Se han dado diversas explicaciones, pero lo cierto es que, por una mala interpretación de lo sagrado, la Iglesia es reticente a los cambios, como si todo en ella fuera de revelación divina. Para muestra, el controvertido pontificado de Francisco.
[–>[–>[–>Pero algo está cambiando. El proceso acelerado de secularización se ha ralentizado y estamos viviendo un repunte religioso. En los dos últimos años los católicos en España han subido dos puntos, especialmente entre jóvenes. Los menores de 34 años han pasado del 34 % al 42,8 %. Podemos hablar de un cambio de tendencia. Quique, un muchacho de 27 años, confiesa que nos hemos cansado de superficialidad: «Dios ha ordenado mi vida, le ha dado sentido. Ahora es mi centro hacia donde miro. Se ha roto un tabú»
[–> [–>[–>Algunos sociólogos hablan de que lo religioso, la experiencia espiritual, lo sagrado, busca acomodo, se está reubicando en la sociedad postsecularizada. Los avances y progresos no han barrido la dimensión religiosa de la personas. El anhelo de la trascendencia pervive y aflora una cierta nostalgia de lo Absoluto.
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Un dato parece cierto: la espiritualidad ya no se despierta ni se sostiene por el ambiente sino que el creyente lo es por haber experimentado o estar dispuesto a experimentar una vivencia personal.
[–>[–>[–>El pistoletazo de esta nueva situación la han dado Rosalía y su «Lux», «La oreja de Van Gogh», la película «Los domingos» con trece nominaciones para el Goya ¡insólito!, «Hakuna» y sus conciertos… Se anuncia con música y película. Pero lo encontramos también en lo intelectual, con el Premio Princesa de Byung-Chul Han, el Nobel noruego Jon Fosse, Víctor Vázquez («El príncipe y la muerte»), Francesc Torralba con su «Anatomía sobre la Esperanza», Javier Cercas con «El Loco de Dios»… y tantos libros sobre las pruebas de la existencia de Dios como se publicado en los últimos diez años.
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Estos signos más que utilizarlos para marketing o proselitismo, la Iglesia debe valorarlos como una oportunidad para ponerse a la escucha y ver por dónde van los caminos y las esperanzas del hombre actual y que encuentren en ella un hogar que ilumina su búsqueda de espiritualidad.
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