SALIDA ESCRIBANO | La nueva cúpula de Indra: José Vicente de los Mozos asume el control y Ángel Simón será presidente no ejecutivo
El nuevo hombre fuerte de Indra, el que está facultado para tomar las decisiones estratégicas, es José Vicente de los Mozos. Tras la dimisión de Ángel Escribano como presidente ejecutivo, el consejo de administración de la multinacional española de defensa ha nombrado –en una decisión comunicada en la madrugada del Miércoles Santo al Jueves Santo– a De los Mozos como consejero delegado –cargo que ya ostentaba– y, sobre todo, como primer ejecutivo de la compañía. Por su parte, el catalán Ángel Simón, exconsejero delegado de Criteria Caixa, será el presidente de Indra y tendrá un asiento en el consejo. Pero, a diferencia de Escribano, la presidencia de este último no será ejecutiva, sino institucional. Es decir, con funciones más representativas que netamente empresariales.
[–>[–>[–>Esto significa que, en buena medida, el nuevo capítulo que ahora se abre en la cotizada española, una empresa con 57.000 empleados, recaerá en los hombros de De los Mozos. Un directivo que en los últimos meses ha tenido que manejar delicados equilibrios dentro de la cúpula de Indra mientras el Gobierno, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) –que posee el 28% de las acciones–, trataba de echar a Ángel Escribano por el presunto conflicto de interés que suponía su intención de absorber su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
[–> [–>[–>El cambio de postura del Ejecutivo respecto a Escribano, al que hacía poco más de un año había nombrado presidente de Indra en sustitución de Marc Murtra (ahora en Telefónica), ha generado bastante desconcierto en el sector de la defensa y en el ámbito del Ibex 35 en general, puesto que precisamente la labor del madrileño al frente de EM&E –una firma pujante en los últimos años en la industria militar– y su condición de accionista de Indra (tiene el 14,3%) es lo que había llevado a Moncloa a elegirle como líder de la multinacional. Una misión que iba más allá de lo puramente empresarial y que se adentraba en la misma estrategia geopolítica del Estado, al querer convertir a Indra en la gran empresa española del sector militar en el contexto del rearme de la Unión Europea.
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Con Escribano en el puente de mando, Indra estaba llamada a ganar tamaño, penetrar en las diferentes divisiones de la defensa (tierra, mar, aeroespacial, ciberdefensa…) y congregar en sus proyectos a miles de pymes de toda España, desde ingenierías hasta «start up» tecnológicas, pasando por fabricantes de piezas industriales o expertos en logística. Empresas, por ejemplo, como las que se dieron cita el pasado 17 de marzo en el foro organizado por Indra en Oviedo, el último gran acto de la compañía en el que Escribano ejerció como presidente.
[–>[–>[–>Justamente fue en ese mismo día cuando se desató la última gran crisis entre el directivo y el Gobierno de Pedro Sánchez, la cual ha desembocado finalmente en la victoria de este último. Mientras en Madrid se expandía como la pólvora la fundada sospecha de que Moncloa quería claramente la dimisión de Escribano, entre los asistentes del encuentro de Oviedo se multiplicaban los comentarios y las especulaciones. Semanas atrás había estallado otro episodio semejante. ¿Era aquel el definitivo o ganaría el pulso el madrileño?
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Fuentes de la propia Indra no negaban entonces las intenciones del Ejecutivo español, y explicaban así el enfoque profesional de Escribano que había propiciado el choque: «Él es un empresario, no un político. Lógicamente, el presidente de una empresa de un sector tan regulado como la defensa tiene que llevarse bien con el Gobierno, pero una cosa es eso y otra es obedecer no ya las directrices del Gobierno, sino las del partido».
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[–>Otras fuentes consultadas en el interior de la multinacional certifican el perfil marcadamente industrial de Escribano, que comenzó su trayectoria como tornero fresador en el taller de su padre: «Él quiere ver hierros, quiere ver producto, no le inspiran confianza los planes que no se ‘tocan’ o que suenen demasiado tecnológicos o abstractos».
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En cualquier caso, ese talante ya pertenece al pasado de Indra tras la dimisión de Escribano el pasado miércoles. Ahora su testigo, en el plano ejecutivo, lo toma De los Mozos, procedente del sector de la automoción. Nació en 1962 en la ciudad brasileña de São Paulo porque su padre había emigrado para trabajar allí en una factoría de General Motors. Su familia regresó a España cuando su progenitor consiguió un empleo en la fábrica de Renault en Valladolid ,y él entró allí como aprendiz en 1978. Con posterioridad estudió Ingeniería Aeronáutica y llegó a ser director general adjunto a nivel global de Renault tras escalar puestos en el grupo en España y Francia, y pasar por cargos de responsabilidad en Nissan y la compañía de repuestos Ficosa. En 2023 fue nombrado consejero delegado de Indra. Fuentes del sector lo consideran cercano al PP, concretamente al de la Comunidad de Madrid, donde preside el comité ejecutivo del recinto ferial Ifema.
[–>[–>[–>Respecto a Ángel Simón, el PP criticó este jueves su designación como presidente de Indra a propuesta de la SEPI. El diputado Rafael Hernando le calificó de «amiguete del PSC» y denunció que «las maniobras de la Moncloa y su Rasputín, Manuel de la Rocha, no cesan», en referencia al asesor económico del presidente del Gobierno.
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Con todo, las acciones de Indra cerraron la sesión bursátil de este jueves con una subida del 1,27%, hasta los 49,34 euros, después de arrancar la jornada con un descenso superior al 2%
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Compromiso con Asturias
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En Asturias cunde cierta inquietud por la marcha de Escribano, dada su convencida apuesta por la región como un territorio con la necesaria experiencia industrial como para sacar adelante la producción de vehículos blindados en la nueva planta de Indra en Gijón.
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No obstante, en el mencionado foro realizado recientemente en Oviedo, De los Mozos afirmó en público que la multinacional «quiere seguir creciendo con una segunda fábrica en Asturias». Asimismo, en una entrevista realizada en agosto, el directivo había destacado como una ventaja que en la comunidad ya existiera «un tejido de talento y de pequeñas empresas que trabajan en el sector de la defensa», lo que evitaba «ir a otro sitio a empezar de cero».
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Es decir, al menos desde el punto de vista declarativo, el compromiso con Asturias del nuevo CEO parece garantizado. También su fe en el futuro del sector, como expresó en Oviedo: «Tal y como en las última décadas la principal industria de España ha sido la del automóvil, la industria de referencia en España en los próximos diez años será la de defensa».
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