SALUD MENTAL Y TRABAJO | Las bajas laborales por salud mental son ya las más frecuentes y tensionan a empresas y trabajadores
El aumento sostenido de las bajas laborales por problemas de salud mental en España ya no responde a un fenómeno coyuntural, sino a un cambio estructural en el mercado de trabajo. Según el último informe de UGT sobre Salud Mental y Trabajo, en 2024 se registraron 671.618 bajas vinculadas a estos trastornos, prácticamente el doble que hace una década. Además, representan cerca del 20% de los procesos de larga duración y afectan especialmente a mujeres (64%) y a jóvenes de entre 25 y 35 años.
[–>[–>[–>Este contexto sitúa la salud mental en el centro del debate laboral, no solo por su dimensión sanitaria, sino por su impacto directo en la productividad, los costes empresariales y la sostenibilidad del empleo.
[–> [–>[–>Desde la aseguradora digital Alan España subrayan que este incremento responde a “cambios profundos en la forma en la que trabajamos y vivimos”, como la hiperconectividad, la difuminación de los límites entre vida personal y profesional o la presión por mantener altos niveles de rendimiento. El dato es demoledro: el 60% de empleados contestan mensajes laborales en vacaciones. “No estamos ante un problema individual, sino sistémico”, advierten, señalando que las organizaciones no siempre han evolucionado al mismo ritmo que la creciente concienciación social sobre salud mental.
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Por su parte, la consultora Lukkap apunta a un problema más de fondo. “Los problemas de salud mental son el síntoma, pero la causa suele ser una mala gestión de personas o una experiencia de empleado mal diseñada”, afirman. En su diagnóstico, el modelo tradicional de gestión ha “tocado techo”, en un entorno donde el propósito, el liderazgo y la claridad organizativa resultan determinantes.
[–>[–>[–>Son las bajas de mayor duración
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El impacto económico es notable. Las bajas por salud mental no solo son más frecuentes, sino también más largas (hasta 2,5 veces superiores a la media) y complejas en su recuperación. “Suelen ir precedidas de meses de presentismo, donde la productividad cae en picado”, explican desde Lukkap, que estiman que estos trastornos suponen un coste cercano al 4% del PIB global. A ello se suma el llamado “efecto contagio” en los equipos, que incrementa la rotación y deteriora el clima laboral.
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Los sectores más expuestos comparten patrones comunes: alta carga emocional, presión constante y escasa capacidad de desconexión. Sanidad, educación, comercio, hostelería o atención al cliente concentran buena parte de los casos. “Cuanto mayor es la exigencia emocional o la falta de control sobre el entorno laboral, mayor es el riesgo”, apuntan desde Alan España.
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[–>Ante este escenario, los expertos coinciden en que la respuesta empresarial debe ser estratégica. La prevención pasa por integrar la salud mental en la gestión corporativa, mediante evaluaciones de riesgos psicosociales, formación de líderes y políticas de bienestar estructurales. “Los managers tienen un papel clave en detectar señales tempranas y generar entornos psicológicamente seguros”, destacan desde Alan España.
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Empatizar con el empleado
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Lukkap insiste en que las soluciones no pueden ser “cosméticas”, sino que deben abordar la experiencia del empleado de forma integral, desde el diseño del trabajo hasta los procesos de salida. “Invertir en bienestar tiene un retorno claro: hasta cuatro euros por cada euro invertido”, aseguran .
[–>[–>[–>En un mercado laboral cada vez más tensionado, la salud mental emerge así como un indicador crítico de la calidad del empleo y de la capacidad de las empresas para adaptarse a un nuevo paradigma productivo, donde el bienestar ya no es accesorio, sino un factor clave de competitividad.
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