Sánchez enfurece al PSOE con su foto con Junqueras en pleno ciclo electoral
El PSOE empieza a temblar una vez más. Los socialistas están entusiasmados con la reunión que mantiene hoy el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el líder de ERC, Oriol Junqueras. Fuentes socialistas, con marcada ironía, explican en conversación con LA RAZÓN que la fotografía de ambos en Moncloa «es lo mejor» que les puede pasar a los dirigentes territoriales. Especialmente aquellos que pasan la prueba de las encuestas en los próximos meses, como la exministra Pilar Alegría en Aragón, donde competirá con el popular Jorge Azcón el próximo 8 de febrero.
Sánchez abordará con Junqueras temas más que sensibles para los socialistas, como la financiación autonómica única para Cataluña o la condonación de la deuda. Fuentes del partido lamentan ver al secretario general anteponer sus intereses políticos a los del resto de la organización para seguir al frente del Ejecutivo. El equipo del presidente es consciente de que cualquier cosa que se perciba como una concesión al independentismo provoca urticaria en muchos de los hogares de los españoles.
En cualquier caso, las fuentes consultadas en el partido prefieren esperar a que se concluya algo en la reunión antes de valorar el coste político que tendrá para el PSOE a nivel electoral. Pero todos coinciden en que, por mucho que permita al líder socialista demostrar que tiene apoyo político para estirar la legislatura, sólo crea obstáculos. Si algo dejó claro el partido cuando cerraron las urnas en Extremadura, el pasado 21 de diciembre, es que la política nacional está interfiriendo en las opciones electorales del PSOE.
El sentimiento de «fin del ciclo» se ha extendido desde hace tiempo entre los socialistas. A buena parte de ellos les preocupa más el futuro que cómo acaba la etapa de Pedro Sánchez al frente de la secretaría general. El temor es que las iniciales del puño y la rosa tengan que viajar durante mucho tiempo por el desierto de la irrelevancia. El laboratorio electoral de Moncloa y Ferraz ha detectado una de las grandes consecuencias de las crisis abiertas por la corrupción y los casos de acoso sexual: la abstención. Extremadura, explican en Ferraz, ha demostrado que los votantes socialistas prefieren quedarse en casa antes que votar a otro partido. Por eso Sánchez y su equipo ultiman una serie de medidas y anuncios con los que devolver la esperanza a su parroquia.
Pero el PSOE explica que si se concede alguna otra concesión, el plan de Moncloa quedará letra muerta. Todos coinciden también en que una de las más afectadas es, precisamente, la ministra encargada de la negociación con los independentistas, la titular de Hacienda, María Jesús Montero. El andaluz se enfrentará este año a Juanma Moreno en las elecciones autonómicas de mitad de año.
La sensación de daño infligido desde Moncloa se extiende al PSOE, que, como informó este diario, también exige a Sánchez más cambios en el Gobierno. La percepción predominante es que los españoles ya han asociado todas las caras del Ejecutivo con los escándalos del último año y medio. Y, por tanto, sería necesaria una remodelación casi completa del Ejecutivo, como también pidió Sumar, socio de los socialistas en el Consejo de Ministros. Pero Sánchez, con cada decisión, parece hacer oídos sordos. El presidente gobierna desde Moncloa y parece desconectado de la organización que lidera. Algunos socialistas empiezan a moverse para intentar cambiar el rumbo del partido. El ex ministro Jordi Sevilla está a punto de dar un paso al frente.
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