se marchó meses después de que la justicia empezara a investigar su fortuna
Ahora resulta que como el rey sale bien librado en los periódicos del 23Ftiene que regresar a España. Esta es la reflexión del líder del PP, Alberto Núñez Feijóocomo si Juan Carlos I viviera en Emiratos Árabes por algo relacionado con su gestión del golpe de hace 45 años. El emérito acabó en Abu Dabi porque prefirió el dinero a España y, además, viene aquí cuando quiere. El problema es que quiere vivir en La Zarzuela.
Su adiós no llegó en ningún momento, lo hizo dos meses después de que la justicia española comenzara a investigar su fortuna. Extraños movimientos mediante los que Juan Carlos I realizó hasta dos regularizaciones fiscales a Hacienda. El primero por no declarar los cientos de miles de euros entregados por un empresario mexicano-británico. El segundo fue más importante: tuvo que pagar – con dinero de amigos empresarios – casi 4,4 millones de euros al tesoro por viajes no declarados.
La investigación tuvo como objetivo su primo Álvaro de Orleans como testaferro al frente de la Fundación Zagatkaque pagó esos viajes por valor de ocho millones de euros. Una fundación que también investigó a la justicia suiza por desviar dinero a paraísos fiscales y de la que, por cierto, fue beneficiario su hijo Felipe VI.
Cuando entonces le preguntaron si iba a dar explicaciones, el rey emérito respondió: «¿Explicaciones de qué?». Un día después de conocer esa información, en marzo de 2020, Felipe VI renunció a su herencia y retiró la cesión a su padre.
Mientras, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló «de información preocupante». Inquietantes como las declaraciones que estaba dando Corinna Larsen, que afirmó haber visto una máquina de contar billetes en Palacio: «La vi, la vi en Palacio. En la sala de contabilidad». Se quedó, dijo, sin palabras. También cuando recibió una donación de 65 millones de euros de Juan Carlos I.
«Fue un regalo enormemente generoso. Me sorprendió mucho», dijo sobre el dinero que, según las investigaciones, Podría proceder de los 100 millones que el propio emérito reconoce en sus memorias haber recibido del rey de Arabia Saudí. «Un gesto de generosidad de una monarquía a otra. 100 millones de dólares es una suma considerable. Un regalo que no se puede rechazar, un grave error…», relata en su libro.
Las sospechas eran que esos 100 millones Podrían ser un encargo para el AVE a La Meca. Aunque nunca quedó demostrado, todo esto ya lo sabíamos antes de que el emérito abandonara España aquel verano de 2020.
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