España Hoy Noticia

se quitó las gafas, se dejó las canas y prometió que no gobernará con ministros de Vox

se quitó las gafas, se dejó las canas y prometió que no gobernará con ministros de Vox
Avatar
  • Publishedenero 1, 2026


El año que ahora cierra se abrió con Alberto Núñez Feijóo entrevistado en EL ESPAÑOL. En su valoración de 2024, el presidente del PP reflexionó desde su despacho que «cualquier tapadera de 2024 habría derribado un Gobierno normal». Y si fuera Sánchez, «Iría a las elecciones en 2025».

Pero él no es Pedro Sánchez. Y aunque Feijóo no sabía lo que nos sucedería en los próximos 365 días –de la sentencia del fiscal al procesamiento del hermano, de la prisión a Santos Cerdán a la prisión de José Luis Ábalosera consciente de que su rival socialista no seguiría su consejo.

Quizás por ello, los escultores del PP rediseñaron no sólo la figura del jefe, sino, sobre todo, su mensaje.

señor aburrido «las cuatro mayorías absolutas» basadas en la «gestión»el del traje eterno con el botón que marca la parte superior de su vientre de sesenta años, con el pelo color avellana y las gafas para presbicia relajaron su aspecto.

Se quitó la chaqueta más veces y se puso la parka en invierno o la camisa enrollada en verano. Pero, al mismo tiempo, endureció su discurso: ya no hay que ganarle a Sánchez, hay que «derogarlo». y de Santiago Abascal quedó claro que «Nunca estará en un gobierno del PP».

¡Vamos ahora! ¿Incluso si eso obliga a repetir las elecciones? «Incluso».

Y entonces, ¿qué dice Sánchez de que sois iguales? «No es que lo neguemos, es que él miente en cada frasela gente ya se ha dado cuenta, y la alternativa, Feijóo, es todo lo contrario«. Es decir, «la verdad».

El «votante dormido»

Pero a la vista de las encuestas y de lo ocurrido este domingo en Extremadura, la idea de que el PP va a gobernar en cuanto haya generales se ha basado más en deja ese mensaje plantadosin insistir mucho en ello -«repetir una idea indica que no confías en que haya funcionado»- que en un aumento de la intención de voto.

De hecho, Feijóo cierra el año con una diferencia de Más de 7 puntos (y 43 escaños) sobre el PSOE. Pero lo hizo mientras, a su derecha, Vox siguió subiendodel 14,1% (y 42 diputados) al 17,4% (es decir, 59 escaños).

De hecho, por sí solo, El candidato gallego cierra el año igual que lo empezó, con un 33,5%… pero los estrategas de Génova ya advirtieron a principios de 2025: «No queremos despertar al votante socialista dormido endureciendo nuestro discurso, porque aspiramos a Cuando salgas de la abstención, ven al PP«.

Y eso, creen, ya empezó a suceder el 21 de diciembre.

Lo irreparable de Feijóo en Moncloa el juego quiere visualizarlo con esto reunión de elecciones autonómicas.

María Guardiola ha conseguido ampliar la base electoral del PP, subiendo más de cuatro puntos. Pero, sobre todo, «hundir aún más al PSOE sanchista«Al mismo tiempo, a pesar de que Vox duplicó sus resultados, perdió su capacidad de influencia.

El PP ya tiene más que toda la izquierda, en una región que era granero socialista. Y eso es lo que cuenta, «porque lo que importa es moncloa«.

Ése era el plan –admite la comitiva del presidente extremeño– nacido de una reunión en Murcia, en la última cumbre de presidentes del PP. Luego vendrán en febrero Aragón; en marzo, Castilla y León; y cerca del verano, Andalucía.

En todos los lugares, Génova prevé cumplir estos mismos objetivos. Y respecto a las generales, la diferencia se amplía porque Sánchez sigue hundiéndose: colon (del 28,3% al 26,2%) y 14 asientos (de 116 a 1902) de enero a diciembre.

Es un «personaje inevitable»

Por tanto, el hecho de que un Gobierno del PP sea «inevitable» es un concepto que ya ha ganado terreno entre los socios e incluso en las filas del Gobierno: el propio presidente reconoció en verano que lo que hace es «resistir» para «no cometer el error de dejar España en manos de la derecha y la extrema derecha«.

Feijóo había regresado en septiembre de 2024, ampliando más de lo lógico el plazo de entrega de las gafas de sol. Posteriormente confesó que había tenido que pasar por el quirófano. un «desprendimiento de retina». Y finalmente fue reconocido voz baja que había un decisión consciente de «quitarse las gafas»…al mismo tiempo dejaron de teñirse y cortarse el pelo.

Las canas y los rizos lo hacen. «más natural»confiesa un miembro de su dirección. Y si el candidato tiene 64 años, hacer de esta necesidad una virtud –«No como Sánchez con la amnistía»– y presentémoslo como un caballero mayor en quien se puede confiar.

Es decir que, sin gafas y con canas, el PP finalmente ha encontrado el personaje con el que vender Feijóo.

Al mismo tiempo, ha finalizado durante este año de Coloca las piezas como quieras en las oficinas.y ha corrido el riesgo prometiendo solemnemente que en su Gobierno «no habrá ministros de Vox».

Lo hizo en su discurso central en el congreso nacional del PP, el pasado mes de julio. Un cónclave en el que reajustó la estrategia del partido en busca de «los 10 millones de votos» para poder «Derogar el ‘sanchismo’ sin ataduras».

Dos carriles paralelos

En la reunión de Madrid renovó ideológicamente el partido y su Comité Directivo. Y como consecuencia, compuso un horario de trabajo, temas y mensajes «flexibles»según una fuente cercana al dirigente.

Es decir, dos carriles paralelos. uno para la marca de «descomposición» del Gobierno de Pedro Sánchez, «asfixiado por la corrupción económica, política y moral; y por el desprecio a las mujeres por los prostíbulos, las pulseras antiabuso y los casos de acoso encubierto».

y otro para la construcción de la alternativa.

En esta tarea de derribar la credibilidad moral del adversario, Feijóo cruzó todas las líneas de cortesía parlamentaria que quedaban en pie. Era «una decisión reflexiva» en el séptimo piso de Génova. El objetivo era romper con la narrativa feminista del Gobierno.

El líder del PP llevó a la Cámara una incómoda realidad que EL ESPAÑOL había destapado en exclusiva: el negocio de Sabiniano Gómezsuegro del presidente. No hubo eufemismos en su discurso. Feijóo preguntó directamente a Sánchez si había vivido o estado participante «con ánimo de lucro» en el «abominable negocio de la prostitución».

La referencia a las saunas y «prostíbulos» gay regentados por el padre de Begoña Gómez Heló la sangre del banco azul. Pero en el PP sabían que hacía falta munición pesada.

«No puedes irte abanderado de las mujeres y tener eso en casa«, explican fuentes de la dirección popular.

Fue el golpe final para intentarlo. «desactivar la falsa superioridad moral de la izquierda»señala otra directiva del PP, en materia de igualdad. Feijóo pretendía retratar la hipocresía de un Ejecutivo acorralado por la Caso Koldo y las ramificaciones de los favores familiares.

Socios nerviosos

Pero el carril de la destrucción sanchismo No se limitó a la moralidad. El estrategia legal y política Han sido igual de implacables, especialmente a finales de año.

Los populares han aumentado la presión sobre los socios de Gobierno, PNV y Junts, utilizando como palanca la «financiación irregular». Feijóo juega con la idea de que la corrupción económica es lo único que puede poner nerviosos a los nacionalistas vascos y catalanes.

«Es España la que tiene prisa, no el PP»explica otro miembro de la dirección gallega. «Cada día que pasa es mejor para las expectativas del partido, aunque espero gobernar ahora con menos ventajas que esperar hasta 2027 y destruirlo».

La reciente confirmación de la Audiencia Nacional Que investigará en secreto documentos sobre pagos en efectivo del PSOE ha sido el regalo anticipado de Navidad para la oposición. Y Feijóo no tardó en exigir explicaciones.

Su pregunta a Sánchez en una de las últimas sesiones de control fue un ultimátum: «¿Puede afirmar que el PSOE no se financió ilegalmente?». El silencio o las evasivas del presidente, repitiendo que «el barro» y «la derecha» ya no calman ni siquiera a sus aliados.

En Génova recuerdan que ya se habían preguntado lo mismo en verano, cuando Cerdán acababa de entrar en prisión.

Y están convencidos de que Hay «mucha más basura» por salir. La instrucción es clara: cada nuevo dato judicial debe convertirse en pregunta o exigencia para que el Gobierno comparezca, pero destinado al examen de conciencia de sus socios.

«Si siguen apoyando esto, se hundirán con ello», resume el entorno de Feijóo. La estrategia es convertir el coste de apoyar a Sánchez en algo inasumible para partidos que, como el PNV, arriesgan su hegemonía en sus propios territorios.

la alternativa

Mientras el equipo de comunicaciones y jurídico se encarga del desgaste, el segundo carril, el alternativo, funciona a pleno rendimiento desde julio. «Nunca he trabajado tan duro»explica un jefe de gabinete. «A mi jefe, análisis y propuestas; al séptimo piso, documentos e informes».

El Congreso Nacional no fue sólo una puesta en escena estética.

Feijóo salió de allí con un equipo «preparado para gobernar ahora» y una presentación política preparada como hoja de ruta para el programa electoral. La tesis es que el final de la legislatura puede precipitarse «en cualquier momento».

Por ello, el diseño del nuevo Comité de Dirección y responsables del área responde a un esquema de «gobierno en la sombra». Sin experimentos ni cuotas territoriales forzadas.

Génova vive lejos de los ataques del PSOE a la supuesta «tutela de Aznar y Ayuso»y despreocupados por las rencillas alimentadas «desde fuera» ante la crisis no resuelta en Valencia.

Feijóo ha compuesto su guardia pretoriana con la libertad del que sabe indiscutible internamente.

Es un mensaje de estabilidad frente al caos. «Mientras ellos cambian de ministros para tapar escándalos, nosotros tenemos ministros esperando», ironizan en la sede popular.

Y aquí es donde vuelve a aparecer la imagen. El «hombre mayor sin gafas». Feijóo ha convertido sus 64 años en un activo político, frente a la «eterna juventud» impuesta de un Sánchez «consumido».

Intenta conectarse con la Generación Z a través de «memes y tik toks culturatas«Feijóo, por su parte, ofrece canas, erizadas en el «candidato al refugio»según Génova, en un momento de incertidumbre económica y política.

«Si algún día hago lo que hace Sánchez, échenme del partido», llegó a decir. La frase, lapidaria, resume la esencia de su liderazgo.

Feijóo ya no busca gustar, sino parecer fiable, reflejar ese «rearme moral» que se empeña en prometer, aunque muchos le aconsejan menos. Menos «manuales de decencia» y más «arietes contra la indecencia».



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: